La palabra de los pueblos no tiene precio

Categoría: Linea Conflicto Social y Paz Publicado: Lunes, 07 Octubre 2013

Los hechos recientes del 13 de septiembre cuando el gobierno mexicano reprimió brutalmente la protesta pacífica de los profesores nos recuerda los días de paro agrario nacional en los que los agricultores asfixiados por el alto costo de los insumos,  la producción a pérdida, los altos costos de los combustibles y la falta de subsidios que sostengan en trabajo en el campo, se vieron obligados a dejar sus parcelas y salir a las vías, al sol y al agua, arriesgándolo todo para exigir cambios en las políticas económicas que están acabando con el campo y la producción nacional por favorecer la inversión extranjera.  

Agricultores de todos los rincones del país bloquearon las principales vías rechazando los TLC con EEUU y la UE, los causantes de este desastre en el agro y la producción nacional. La claridad, la organización y la firmeza del paro agrario despertaron la conciencia del pueblo colombiano y otros sectores sociales se sumaron en apoyo para que el gobierno escuche sus exigencias. Mientras los campesinos le daban una lección al país, el ESMAD en cabeza del gobierno arremetió con brutalidad y bajeza contra la gente movilizada pacíficamente, dejando 5 muertos, decenas de heridos y más de un centenar de judicializados.

En México, los profesores agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se levantaron en paro cívico para rechazar la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto que pretende responsabilizar completamente a los profesores de la calidad educativa sin brindar las condiciones necesarias para llevarlo a cabo,  reduciendo la situación laboral a términos administrativos con el objetivo de recortar la planta de docentes y utilizar las instituciones y lugares de estudio para producir fuerza de trabajo, obreros para las grandes empresas (1). Ese viernes, 13 de septiembre, la marcha pacífica de profesores en México fue brutalmente reprimida por la policía del gobierno mexicano, más de mil hombres que desalojaron violentamente a los profesores de la plaza el Zócalo dejando más de 200 heridos.

Los profesores defienden los logros conseguidos con arduo esfuerzo durante 80 años de movilización y a ese esfuerzo se sumaron los estudiantes universitarios y bachilleres que acordaron suspender clases durante 48 horas en apoyo a la movilización de los profesores y manifestaron que no sólo están en contra de la reforma educativa sino también contra las reformas laboral, energética y hacendaria, que como en otros de nuestros países  se hacen en nombre del pueblo  pero en su contra y sí a favor del capital y el mercado extranjero (2). El paquete de reformas que impone el gobierno mexicano es un espejo del panorama de los gobiernos latinoamericanos que han abierto sus puertas a la industria extractiva de transnacionales, poniendo en total disposición de éstas la riqueza natural y biodiversa de los territorios apoyándose en la reestructuración de las leyes y aumento de la militarización de las comunidades que defienden estos territorios.

En Colombia, también se han aprobado aceleradamente una lista de reformas.  En el primer año de gobierno se aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la Ley de Regalías y la Ley de Ordenamiento Territorial (3), la reforma al Fuero Militar, la reforma al Código Minero, entre otras que fueron diseñadas para beneficio de las empresas privadas nacionales  y extranjeras, para encubrir la corrupción,  para perpetuar la impunidad.  Esto aparte de la firma de los más de 17 TLC firmados que no se han hecho esperar para mostrar sus devastadoras afectaciones a la producción nacional, en poco más de un año.

Pero así como aumenta la represión, el despojo, y pareciera no quedar esperanzas, surgen estos movimientos grandes desde las bases de la sociedad que nos recuerdan que la alternativa al modelo que rige el mundo es la conciencia (4). Y lo hemos visto en todos los rincones del mundo aunque los medios oficiales lo nieguen o lo descalifiquen como terrorismo. Pasó con el movimiento estudiantil y el pueblo Mapuche en Chile, la lucha contra el proyecto Conga en Perú, en Argentina contra Mosanto los levantamientos en Brasil, Egipto y la delicada situación del pueblo sirio. Estos levantamientos no sólo tuvieron gran impacto local sino que inspiran la organización y la movilización de las comunidades en otras partes del mundo donde existen similares situaciones de sometimiento.

En el panorama actual de los países latinoamericanos y en particular Colombia se enfrentan  a una aceleración de los procesos de acumulación del capital. Los movimientos sociales pero especialmente los movimientos indígenas tenemos el reto de comprender con sabiduría estos cambios que nos  amenazan con nuevas estrategias que van más allá del ataque frontal del estado para el despojo de nuestros territorios, ahora se infiltran en nuestras organizaciones para fragmentarlas desde adentro, tratan de cooptar a nuestros líderes y reestructuran la legislación para obligarnos a ser “socios” (comprarnos y convertirnos en cómplices) de sus proyectos “por el desarrollo”.

Estas estrategias de intervención también fragmentan nuestros procesos autónomos de comunicación. Recientemente ha sucedido un debate alrededor de la realización de la II Cumbre de Comunicación en México, debido a muchas irregularidades gestadas desde la coordinación general (5). La Cumbre de Comunicación es un arduo y largo proceso de los colectivos de comunicación indígenas del Continente por la construcción de una comunicación propia en defensa de la vida y de nuestros territorios. La coordinación general tomó decisiones de forma vertical, desconoció el proceso colectivo de la comisión estatal que trabajó durante dos años en la planeación del encuentro. La comisión de seguimiento a cargo de AIPIN (Agencia Internacional de Prensa India), de manera inconsulta, gestionó todos los recursos del evento con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el ente gubernamental que ha perseguido a las radios comunitarias en México. Sumado a esto el coordinador general, en una decisión personal, invitó al presidente Enrique Peña Nieto a inaugurar la Cumbre, un hecho absolutamente inaceptable puesto que sus políticas son las causantes de la persecución a los procesos indígenas y populares de México.

El Tejido de Comunicación se solidariza con las luchas y las voces que emergen de los maestros en México, así como de los indígenas, campesinos y comunidades en todo el Abya Yala. Somos conscientes de las estrategias que violentan a los pueblos para tener procesos sometidos, embrutecidos y fragmentados. Por eso ratificamos nuestra decisión de no asistir a la II Cumbre de Comunicación puesto que no queremos legitimar las políticas que nos agreden a cambio de nuestra dignidad. Insistimos una vez más que la única y verdadera alternativa al modelo que engaña, mata y compra es la palabra que crece en el corazón de la gente, la cual es colectiva, sabia y no tiene precio.