El maestro luchando, también está educando

Categoría: Linea Formación, Género y luchas populares Publicado: Lunes, 12 Junio 2017

Por: Betty Ciro. El Colectivo

Amparo, maestra, de familia de maestros, recuerda las historias que les narraba su abuela acerca de su experiencia en la docencia.

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Es que doña Oliva, como se llamaba, ejerció la profesión docente en momentos en que su salario no era en efectivo. Después de cumplir un mes de labores recibían su pago con botellas de aguardiente que debían ofrecer de tienda en tienda para realizar el efectivo y solventar sus gastos o, simplemente, canjearlas por los alimentos de primera necesidad.

Aunque la práctica de pagar en especie no ha sido un “privilegio” solo para los trabajadores de la Educación, recordemos cómo en 1928 uno de los objetivos de la Huelga de los trabajadores de las bananeras del Magdalena era el pago en efectivo, pues recibían vales para comprar en las tiendas de propiedad de los mismos empleadores; el caso de los docentes era peor si se tiene en cuenta que debían encontrar clientes para el aguardiente que recibían como pago.

Transformar esa práctica del Estado con los trabajadores de la Educación significó años de lucha, pues no se trataba solo del salario digno para los maestros, sino, sobre todo, del presupuesto para la educación pública, que hasta hace poco tiempo provenía principalmente de los impuestos al alcohol. Así lo describe Aline Helg en su libro La educación en Colombia 1918-1957: “En los años negros de 1922 y 1923 las rentas de los departamentos destinados a la instrucción pública provenían principalmente de los impuestos sobre el alcohol; ciertas administraciones pagaban a los maestros en cajas de botellas de aguardiente, que ellos revendían después”.

Hoy, Amparo es partícipe de la movilización que enfrentan nuevamente los maestros. En esta oportunidad con la bandera que ha caracterizado la lucha de este sector de trabajadores: la defensa de la educación pública que se traduce en exigir un mayor presupuesto para que no se haga nugatorio el derecho a los hijos de los trabajadores y del pueblo a una educación, que como lo dice la Constitución, debe ser gratuita y obligatoria, pero que no se cumple, pues el gobierno no destina el suficiente presupuesto para hacerlo efectivo.

En los informes dados a conocer por organismos como el Banco Mundial, Colombia ocupa los primeros lugares, pero de países que menos porcentaje del Producto Interno Bruto invierten en educación; mientras que Cuba destina casi el 13% de su Producto Interno Bruto, Colombia, en 2015, presentaba el 3,6% como una cifra que había aumentado considerablemente el presupuesto para educación.

Amparo, como docente, está convencida de que la educación debe ser un derecho garantizado por el Estado, pero, ¿cómo hacerlo efectivo, sobre todo para las personas que carecen de recursos económicos? le pregunta a Cecilia, una colega.

–Escucha, Amparo –replica ésta–, siempre que los maestros enfrentamos una lucha como la que actualmente nos convoca, los objetivos principales son: el incremento del presupuesto para mejorar la infraestructura, la garantía de dotación en tecnología, laboratorios, bibliotecas y algo básico, el acceso de los niños y jóvenes al restaurante, de modo tal que se les garanticen las mínimas condiciones de subsistencia.

-Eso deja claro -complementa Amparo-, que no es, como lo quieren hacer ver el gobierno y los medios de comunicación, por “prebendas” para nosotros.

–Aunque el pliego de peticiones -explica Cecilia- también figuran unos puntos que se refieren a la carrera docente, por ejemplo el reajuste salarial, la posibilidad de ascender y mejorar el salario, pero lo que la mayoría de las personas ignoran es que el promedio salarial de los docentes en Colombia no supera los dos millones de pesos mensuales, aunque existan unos pocos con títulos académicos y muchos años de servicios que superen este monto. Hay muchos docentes, sobre todo los que trabajan en ampliación de cobertura, que ganan incluso menos del salario mínimo legal vigente.

El conocimiento como una mercancía más

Cecilia aprovecha la ocasión para explicarle a su colega cómo la educación no es ajena a las políticas del Estado. Con el auge de lo que algunos llaman el neoliberalismo, en la educación han tratado de aplicar el mismo modelo de la salud, es decir, entregar los dineros a unos intermediarios (como a las EPS en salud) para que éstos presten el servicio de la educación a los sectores más pobres del país.

Como todos hemos experimentado en salud, esto ha sido una catástrofe. Este modelo lo que ha propiciado es un enriquecimiento de esos intermediarios particulares, en detrimento de los recursos públicos y de la educación, pues del mismo modo que en salud reducen los medicamentos, los especialistas, las condiciones laborales y prestacionales de los trabajadores de la salud, así mismo ocurre con los trabajadores de la educación y con la calidad de la misma.

Y como si fuera poco, el gobierno en la búsqueda de reducir los costos de la educación, ha arrancado de tajo importantes conquistas logradas por los maestros en décadas anteriores. Hoy tiene a los docentes divididos en dos Estatutos con la esperanza, para el Estado, de que muy pronto solo los rija el estatuto 1278 para poder ejercer un control en lo que a la libertad de cátedra se refiere, pues a estos docentes cada año les aplican la evaluación de desempeño y si no la superan durante dos periodos consecutivos, pueden perder el cargo.

Sin embargo, esto no es lo más grave, este mismo Estatuto 1278 no permite que los docentes mejoren su salario solo con la presentación de un título académico, ya sea de maestría o doctorado, pues, además de invertir muchos millones para obtener dichos títulos, tienen que presentarse a una evaluación de competencias que deben aprobar con un puntaje superior al 80% para poder tener derecho a un ascenso y, como consecuencia, a un reajuste de salario. Como el dinero para educación no es suficiente, el gobierno ha establecido que solo unos pocos maestros pueden ascender, de tal forma que el examen está diseñado para lograr este cometido.

Tomado de: https://elcolectivocomunicacion.wordpress.com/2017/06/12/el-maestro-luchando-tambien-esta-educando/