La Cumbre Agraria, Étnica y Popular.

Categoría: Editorial Publicado: Domingo, 26 Enero 2014

Por: Vicente R.

 

En el 2013, Colombia vio nuevamente al campesinado manifestándose, bloqueando, vías, concentrándose al borde de las carreteras y haciendo presencia en las manifestaciones de ciudad, acompañados por los estudiantes, los sindicalistas y otros sectores urbanos que simpatizaron espontáneamente con sus reclamos y rechazaron la represión que se desato contra ellos por parte del  escuadrón móvil anti disturbios –ESMAD, otras fuerzas policiales y el Ejercito.

 

Tal situación marca un despertar del campesinado y un punto de inflexión con lo que venía dándose en las 3 últimas décadas en las que los pobres del campo, excepto protestas discontinuas, que no alcanzaban dimensiones nacionales, habían desparecido como fuerza de presión, como sujeto político y de lucha, a causa de la destrucción del movimiento campesino y de sus tejidos organizativos, por parte del paramilitarismo y la represión oficial.

Pero en el 2013, además del campesinado, los indígenas, agrupados en la Organización nacional de indígenas de Colombia –ONIC-, también se hicieron sentir a través de las movilizaciones y protestas que se dieron en las jornadas del mes de Octubre en el marco de la Minga indígena y popular. También hicieron presencia significativa,  los estudiantes, si bien no con la fuerza del 2011, los camioneros, trabajadores y usuarios de la salud, que se levantaron contra la reforma presentada por el gobierno, más los pequeños y medianos mineros, y otros sectores de manera más esporádica.

Va caminando la cumbre

Para el 22 y 23 de Febrero de este año, parte de los procesos y organizaciones agrarias, indígenas y étnicas que estuvieron movilizadas el año pasado, se congregarán en la llamada  Cumbre agraria.  Están planteando también clausurar esa Cumbre con una gran movilización en la capital del país el día 24 de Febrero.

Los organizadores y procesos convocantes informan que se buscará confluir en un Pliego común para presentarle al país y al gobierno y para arrancar una mesa nacional y conjunta de negociación, plantean también avanzar allí en el establecimiento de unos mecanismos de coordinación de los procesos agrarios. Igualmente, han expresado que en la Cumbre se acordará una gran jornada nacional de masas, conjunta y en confluencia con otros sectores sociales para este 2014. Han dicho también que si bien la convocatoria, incluye las organizaciones agrarias principalmente, también está extendida al resto de sectores sociales y procesos organizativos del campo popular.

No están todos

En la cumbre, a esta fecha,  aún no está resuelta la participación de las Dignidades. Sector agrario que fue participe activo y destacado en el paro agrario del 2013. Ello dejaría un vacío importante en la confluencia y las convocatorias que se propone la Cumbre. Ojalá se buscase por el resto de procesos que ya están comprometidos con la Cumbre, un dialogo con las Dignidades a fin de conseguir acercamientos y unos espacios que permitan y viabilicen la confluencia de los principales procesos agrarios, que participaron en año pasado en el paro de Agosto.

Hay que juntar fuerzas, buscar la convergencia, la unidad de acción, las luchas comunes, conjuntas, nacionales y por tanto más fuertes y con mayores posibilidades de arrancar conquistas y perfilar un proyecto de país. Lo que vimos en el 2013, permite plantearse como perspectiva un movimiento agrario, que se exprese en una plataforma común,  grandes luchas agrarias que empoderen a los pobres del campo y los conviertan en sujetos de la construcción de un proyecto de nación y de  nuevas realidades de poder y gobierno, conjuntamente con el resto de sectores del campo popular y de las mayorías del país.

Jalonar hacia mayores confluencias y mayor fuerza

La Cumbre, limitaría sus potencialidades en la realidad actual del país, si se ensimismase en sí mismas, si sólo se contentase con las fuerzas y procesos que está congregando en la actualidad. Le corresponde abrirse los sectores agrarios que faltan, buscar la construcción de mayores confluencias y juntarse con otros procesos sociales y políticos, que no están dentro del boque oligárquico y que mediante el acercamiento y la confluencia de los distintos procesos del campo popular y democrático podrían darle más fuerza a la lucha, al respaldo de opinión,  a la legitimidad de una plataforma de nuevo país y nuevas opciones en Colombia.

Desde nuestra trinchera de lucha, le deseamos a la Cumbre los mayores éxitos y como revolucionarios y fuerza insurgente, nos sentimos en el mismo torrente de los muchos colombianos, que soñamos con la paz, la democracia, los cambios y los caminos de soberanía, autodeterminación y justicia social.