El Urbanismo social en la comuna 8 como estrategia de control social, territorial y del conflicto.

Categoría: Editorial Publicado: Sábado, 15 Febrero 2014

Por: José Fernando Valencia Grajales. Kavilando.

Desde la independencia y la creación del estado de derecho, hasta nuestros días el estado ha intentado imponerse como actor hegemónico que obliga un orden determinado desde la escala social y territorial, fundamentado en la ideología política predominante del espacio tiempo y parapetado en la norma, versus la ciudadanía que ha auto erigido de manera informal espacios sociales.

En la actualidad esa realidad está enmarcada en el urbanismo social, que intenta desde el discurso incluir a la ciudadanía como un actor imprescindible que coadyuva e interviene en la transformación del territorio y hacia quien están dirigidas las obras, que pretenden generar la inclusión social y la participación directa de la ciudadanía. Siguiendo a Lefevbre (1976) El espacio ha sido formado y modelado a partir de elementos históricos o naturales, pero siempre políticamente, así pues, es político e ideológico. Lo anterior supone de entrada para este ensayo que el urbanismo social se identifica con lo político e ideológico. En clave de Lefevbre la realidad urbana se encuentra en crisis, sufriendo mutaciones, dispersándose debido a las dinámicas económicas y la concentración desigual de riqueza, por lo que necesita de una lógica coherente del manejo de las relaciones sociales para prevalecer, por lo que acudir a un discurso como el urbanismo social implica tener un salvavidas que rescate el control del estado sobre la ciudadanía.

Este discurso se ha planteado como estrategia de intervención en la comuna 8, sin embargo en la práctica y ante las disputas territoriales entre lo legal e ilegal, formal e informal, entre lo autóctono y lo global, la norma y los hechos, se dan dinámicas que impiden la plena hegemonía de uno de los actores y por el contrario se perciben una serie de negociaciones entre los actores que se disputan el territorio. Para lograr una mayor comprensión de las precisiones antes mencionadas, primero se hará un breve recuento histórico de la zona incluyendo los actores, luego se darán las versiones normativas estatales y finalmente se presentaran las realidades que se dan en el territorio, que negocian, confrontan o aceptan la norma estatal.

Medellín como eje económico, político y social, se ha configurado con la norma cristiana que determinaban la construcción alrededor de la iglesia a manera de damero, aunada al estado de derecho que le imprimió orden a una nación nueva,  luego con la expansión de la ciudad el modelo se reproducía en sus inmediaciones, sin embargo, aquellos que no eran incluidos en la ciudad se alejaban a lugares inhóspitos que según Zambrano (2001) eran denominados “indómitos”[i] o de conflicto, en razón de que dichos lugares han tenido una aparente vocación de ser escenarios de poco o nulo control, político, económico y social, de guerras civiles, de destino de los forajidos, negros libertos, fugitivos y ante todo de pobres y excluidos. Es decir que inicialmente la ciudad vomitaba por fuera de sí a quienes no encajaban dentro del modelo predominante o los expulsa a las periferias, mientras el resto pertenecía a la ciudad disciplinada (Foucault, Cohen). Esté predominio normativo se mantuvo hasta la aparición de la modernidad, y con ella la industria, el desarrollo, la libertad y el libre mercado que invito a las sociedades rurales a emigrar a las ciudades con el paliativo de encontrar empleo y oportunidades.  

La renovación y modernización se convirtió en la bandera, esta situación se vino a verificar en el año de 1905 con un acuerdo municipal que define el perímetro urbano para realizar los cobros de impuestos y distribución de servicios públicos y recogida de basuras, además de las normativas de arrendamientos como la ley 57 de 1905. Luego en 1913 cuando el consejo municipal y la Sociedad de Mejoras Públicas, fruto de un concurso, aprueban el Plano Medellín futuro, (1890, Nuevo plan de Medellín futuro) desde dicho momento la planeación de la ciudad se torno en algo obsesivo que exigía la creación previa de la ciudad antes de estar ser consolidada. Sin embargo dicha consolidación no se podía pensar desde el mapa, ya que en el mismo no se incluían barrios como las Estancias (1906) Majalc (1932) Enciso (1918) entre otros. Luego la ley 46 de 1918 obliga a los municipios a invertir en la construcción de las casas de obreros aunados al decreto 992 de 1930 y ley 200 de 1936 que redefine los arrendamientos. En los años de 1940 con la visita del arquitecto Karl Brunner quien con el apoyo del ministerio de obras publicas asesoraría a Medellín sobre como urbanizar y propuso entre otras la creación de la UPB y un barrio obrero en forma de U, la cual iba dirigida a la clase dominante, pero que en ningún caso se preocupo por la integración de los barrios existentes que no eran tenidos en cuenta. Más adelante la ley 88 de 1947 obliga a los municipios a crear planes reguladores, Lo que suponía desde dicho momento la exclusión de realidades sociales, que según Limonar (2012) es el no ver lo que existe, y concebir como vacio lo lleno, además de ser el atravesamiento de las relaciones de poder.  

Lo que va a derivar que en los 50s se de él plan de Town Planning Associates: Paul Lester Wiener y José Luis Sert propondrán un nuevo desarrollo de ciudad acorde a las necesidades del momento, que se pretendieron imponer por medio del decreto 683 de 1951, pero en ningún caso se hablo de la inclusión de la ciudadanía. Durante 1955 se da el acuerdo municipal 69 de 1955, se crean las casitas de providencia con el fin de erradicar los tugurios. Acuerdo 92 de 1959 por medio del cual se adopta el plan director. Acuerdo 52 de 1963 crea las comunas, las zonas económicas y amplio las zonas urbanas. En 1963 se aplicaron medidas policivas que despejaron el centro, 1964 habilitación de barrios con servicios públicos con la iniciativa de empresas públicas, luego la ley 66 de 1968 prohibió la creación de infraestructura en los asentamientos piratas e invasiones además de crearse el instituto de crédito territorial ICT y el banco central hipotecario BCH, en 1970 se crea la oficina de planeación de Medellín. En el gobierno de Alfonso López Michelsen, se crea el plan de gobierno Cerrar la Brecha (1975-1978) que a su vez crea como política publica nacional el Programa de integración de servicios y participación comunitaria en zonas marginales urbanas 1974. Se da el acuerdo 40 de 1975 que impulso el cordón verde como barrera el cual resulto ineficaz. En 1978 se impulsa la construcción en altura por parte de las entidades de crédito.

En 1980 se crea el aérea metropolitana, y en 1982 se crea la oficina de planeación metropolitana, en el año de 1982 la oficina de planeación metropolitana por medio del acuerdo 29 de 1982 se declaro amnistía a las construcciones ilegales para legalizar los servicios públicos. En 1983 se da la creación del plan de desarrollo de Antioquia 1983-1986 donde se jerarquizo y equilibro la red urbana. En 1985 se creó el plan de desarrollo metropolitano. En 1986 se crea el Código de Régimen Municipal  que ordena la participación ciudadana. En 1987 se crea el plan de desarrollo urbano de Medellín.  Y se dan los proyectos masivos de vivienda de interés público. En 1989 se da la ley 9 de 1989 de reforma urbana, luego en 1990 se da el acuerdo 14, 16 y 38 de 1990 que estimularon la construcción de vivienda de interés social, renovación urbana y el plan de inversiones. Luego en 1990 que se realiza un diagnostico por parte de la consejería presidencial para Medellín y su área metropolitana, que considera necesario la creación de planes urbanos, estos se les denomino PRIMED. Programa Integral de Mejoramiento de Barrios Subnormales en Medellín. 1993–2001 que se realizo en dos etapas el primero fue el que va del año1993-1997 y el segundo que va del 1998-2003 en donde se da la reorganización de CORVIDE[ii]. En dicho interregno se impone desde el gobierno central la ley 387 de 1997 que impone unos requerimientos de urbanización, entre los cuales se encuentran los planes de ordenamiento territorial.

Pero dichas intervenciones urbanas no terminarían allí y por el contrario se crearían nuevos mecanismos de intervención como lo serían los Planes de Regularización y Legalización Urbanística – PRLU- que nacen en el 2003 y se reactivan en el 2005 (QUICENO, MUÑOZ y MONTOYA, 2008), y que más adelante son retomados con el nombre de PUI, o planes urbano integrales y los -PIMB- programas integrales de mejoramiento barrial (Puerta, 2011). Y finalmente los PUI dirigidos a polígonos específicos como los de COR ALTA o los Macroproyectos como los de Moravia. Todos ellos tenían como propósito la planeación urbana, y los últimos mencionados luego de 1990 tienen como finalidad la integración social, la conectividad, la, movilidad, y la consolidación de centralidades, el mejoramiento de los barrios y la inclusión social y la participación directa de la ciudadanía.

A lo anterior se suman los decretos municipales o acuerdos que intentan definir los límites, barrios y usos del suelos, como lo es el Decreto 346 de 2000 que actualizó sus límites y la conformación barrial, es decir dice que barrios existen y cuales son legales o no.

Sin embargo la apreciación histórico estatal aunque lo tiene como una variable, no da cuenta de las versiones ciudadanas del diario vivir, que descubre que durante dicho tiempo lo menos que ha primado o se ha consolidado es la planeación. Ya que la informalidad se ha dado de forma constante, esto justamente desde el inicio de las migraciones del campo a la ciudad que inicialmente se dio a causa de la violencia partidista, luego por la búsqueda de empleo en la ciudad debido al crecimiento industrial, y finalmente ante el desplazamiento forzado. Pero ante todo dicho crecimiento urbano informal va generar un desborde de la ciudad. Inicialmente se va a percibir desde el Plano Medellín futuro 1913, en el cual no se incluía barrios como las Estancias (1906) Majalc (1932) Enciso (1918) entre otros. Y sin embargo planea nuevos barrios y universidades. Dicho asunto se repetirá con el plan de WIENER y SERT en el cual tampoco se incluyen los anteriores barrios, además de los nuevos barrios como la Ladera (1921) o  el Pinal (1944). Luego de dichos periodos se da un disparo en el auge de la urbanización informal, o el crecimiento de la Precariopolis (Hidalgo, 2007) fundamentado principalmente por la búsqueda del empleo, la ola del narcotráfico, la violencia partidista y el desplazamiento forzado. Fenómenos que empujan oleadas de nuevos habitantes de la ciudad con necesidades habitacionales y pocos recursos lo que dispara la construcción informal de barrios con materiales no convencionales.

La comuna 8 ha sido una zona donde confluyeron la mayor parte de estructuras preurbanas antes de la creación de Medellín como ciudad, estas se dieron en razón de ser la primera vía que comunicaba a la provincia de Rionegro con la villa de Ana luego llamada provincia de Medellín (Codazzi, 1958), esta se debió al camino de Cieza de León conformado por unas piedras prehispánicas que utilizaron los indígenas de la tribu Tahami (Isaza et all, 2006) que se asentaron en el oriente cercano y la zona que hoy ocupa la centralidad de dicha comuna, es decir la centralidad en la cual se fundaron los primeros barrios denominados Enciso, Los Mangos, Llanaditas y Golondrinas. Luego entre 1899 y 1901 con el desarrollo de la guerra de los mil días se presento una ola de desplazados (entendidos en dicha fecha como migrantes) que entraron a ocupar y ampliar la zona, ocupando los espacios que luego se consolidaran entre los 40s y 70s como lo son los barrios Villa Hermosa, Sucre, La Mansión y las Estancias. Más adelante los barrios que inicialmente se tornaron en anormales se fueron normalizando, incluyéndoseles servicios públicos y las primeras explanaciones y construcciones de vías (Gómez et all. 2010). 

Para los ochentas se recrudeció el conflicto entre guerrilleros (de distintos tipos) narcotraficantes y las autoridades que provocaron nuevos desplazamientos masivos que se mudan a la ciudad y específicamente en la periferia. Muchos de estos desplazados terminaron asentados en lo que hoy se conoce como  La Cruz, Las letras, Julio Rincón, el Edén, Trece de Noviembre, La Primavera y Golondrinas. Luego más adelante  en los 90s con el auge del paramilitarismo, el fortalecimiento de las guerrillas y la eminente modernización del ejército se recrudecieron los desplazamientos que ayudaron a empujar las invasiones, tales como la que se da en Altos de La Torre, El Pacifico, Esfuerzos de Paz 1 y 2, La Unión de Cristo, La Esperanza, Las Torres y Buena Vista, lo que origino un crecimiento desordenado y constante, ya que el conflicto a partir de los 90s nunca desapareció totalmente y se mantuvo constante hasta nuestros días (Gómez et all. 2010). 

Por su ubicación cercana a las montañas del oriente antioqueño, se han presentado grandes flujos de desplazados y de migrantes campesinos, que inevitablemente han tenido que cambiar la prospectiva de crecimiento urbano ordenado que se esperaba de la ciudad del futuro. Ese crecimiento desordenado genero la subdivisión barrial que finalmente obedeció a la denominación dada por cada oleada de desplazados o invasores que optaron por denominar los barrios a su antojo y delimitarlo dependiendo de sus apropiaciones y las comunidades que terminaban haciéndose incluir. Además de lo anterior en los años venideros la guerra se va a situar en la Sierra, sitio en el cual se irradian los poderes de bandas, narcotraficantes y paramilitares que crearon una guerra interna por el dominio del corredor estratégico que unía lo ya narrado en la época de la colonia y que en dicho momento representaba uno de los sectores más ricos del departamento como lo era Rionegro, Santa Elena, la vía al aeropuerto, la Medellín Bogotá, Llano Grande, la Ceja, marinilla entre otras.

La comuna 8, tiene actualmente más de 140.000 habitantes y se encuentra en la vertiente que deja a su paso la quebrada Santa Elena y la imponencia del cerro Pan de Azúcar.  Su demarcación y delimitación físico-jurídica-política se da por medio del El Decreto 346 de 2000 que actualizó sus límites y la conformación barrial, según el cual, la Comuna 8 tiene un área de 577,7497 hectáreas, distribuidas en 18 barrios

Dicha comuna ocho ha sido permeada por diferentes grupos armados como lo son Los combos, (los combos “Barrios de Jesús” o los “BJ”, “La Cañada”, “La Sierra”) bandas (de narcotráfico alias Sebastián y Valenciano), milicias (el Cacique Nutibara) paramilitares (desmovilizados de La Sierra y el bloque metro que se unieron a los Héroes de Granada en la aparente desmovilización) y el ejército y la policía que por momentos actuaban dentro del conflicto. Es por ello que las cifras mortales del último quinquenio del siglo XX, son del cerca del 30 %de las muertes violentas de la ciudad, es decir 1 de cada 3 muertes violentas muere en dicha zona, mientras que luego del año 2000 las cifras se habían disparado por encima del 70%.Mientras en la comuna 9 se observan los réditos de las organizaciones criminales de la 8 y es  por ello que se encuentran (“Los Chamizos”, “Los BJ”; la banda de “Chaparro”, “El Salvador”, “La 40”, entre otras). 

Los Proyectos Urbanos Integrales (PUI) se vislumbran en el acuerdo 046 de 2006 como una posibilidad que se observa en los artículos 150 en su parágrafo que se refería a ellos como aquellos que una vez se crearan debían incorporar: “los componentes social, económico, usos, espacio público, movilidad y ambiental” y el 159 que se refiere a los fragmentos “del sistema de centralidades del área urbana componen, a saber: Norte, Central y Sur; buscando la adecuada integración de las áreas de equipamiento, logística, oportunidad, y polígonos que lo componen”. Luego el Acuerdo Municipal N° 16 de 2008 los hace realidad para que transformen “física y socialmente las zonas de la ciudad donde hay más necesidades, mejorando el espacio público, el medio ambiente, los edificios públicos, la movilidad; fortaleciendo la participación comunitaria y la convivencia”. Pero más adelante dichos planes se van convirtiendo en una especie de salvavidas de las administraciones de turno que lo consideran como modelo de intervención que aúna lo social, lo físico y lo interinstitucional, resolviendo con ello las problemáticas del territorio, conjugando la participación, la vivienda, el espacio público, la movilidad, equipamientos y el medio ambiente.

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[i] Archivo general de indias, fondo santa fe, numero 599. Citado en: Zambrano Pantoja, Fabio. “La geografía de las guerras en Colombia”. En: Memorias de la II Cátedra Anual de Historia Ernesto Restrepo Tirado. Las guerras civiles desde 1830 y su proyección en el siglo XX. Bogotá, Museo Nacional de Colombia, 2001, pp. 225-246.

[ii] Documento técnico de soporte resolución N° 0065 de 2009. Proyecto Urbano COR-ALTA de regularización y legalización urbanística para los barrios: La Sierra, Villa Liliam, Villa Turbay, Las Estancias, Juan Pablo II, Ocho de Marzo y Barrios de Jesús.