La Pena moral y la memoria histórica.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: José Andrade & Daniela Gonzáles Ríos. Kavilando Armenia.

Más que el tema jurídico y lo que pasa por las altas cortes, aquí hay un gran problema y es el asunto del dolor profundo de las víctimas en un país como el nuestro, dónde hay una impunidad enorme en los procesos.

 

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El 15 de noviembre en la Universidad de San Buenaventura Medellín extensión Armenia se realizó la segunda Cátedra Bonaventuriana de la Paz: “Paz, procesos y territorios en conflicto”, a cargo del Dr. Daniel Libreros, docente investigador de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), evento que fue apoyado por el Grupo interdisciplinario para el desarrollo y la acción dialógica (GIDPAD) de la USBmed y el grupo Kavilando.

En este contexto Kavilando realizó la siguiente entrevista al docente investigador Libreros.

¿Para usted que es reparación?

Reparación se ha entendido exclusivamente como tema jurídico es decir como la posibilidad de que la víctima sea reparada bien sea por vía indemnizatoria y/o de manera simbólica, como ocurrió en Trujillo (Valle) cuando el Estado como parte de la condena de la Corte Interamericana de derechos como responsable de estas graves violaciones a los derechos humanos en Colombia, en dicha sentencia entre otras se obliga al Estado a realizar diversas acciones simbólicas que permanentemente recuerden estos hechos de violencia, para la No Repetición.

Pero más allá de una reparación simbólica o indemnizatoria la víctima sufre y preserva un dolor que es insuperable, es decir, mantiene una forma permanente del dolor que muchas veces  le impide salir del duelo, es decir, sigue viviendo en su vida cotidiana un deterioro de sus condiciones, calidad de vida y de sus condicione mínimas psicológicas, por consiguiente,  creo que ese aspecto no se ha discutido suficientemente en la reparación.

Más que el tema jurídico y lo que pasa por las altas cortes, en los debates, el derecho internacional humanitario, etc., aquí hay un gran problema que es el asunto del dolor profundo de algunas víctimas en un país como el nuestro dónde los victimarios (Militares, Policias, Empresarios, Políticos, insurgencias, etc.) no están siendo sancionados debidamente, donde hay una impunidad enorme en los procesos.

La impunidad en la Justicia ordinaria hoy en Colombia, es amplia.  La construcción de la verdad se ve debilitada por todos los obstáculos judiciales y políticos en el país, dejando a la víctima sin poder de manera cierta, acercarse a la verdad, al reconocimiento público de todos los actores (Militares, Policías, Empresarios, Políticos, insurgencias, etc.).

Es muy difícil construir una sociedad postconflicto o posbélica  cuando  no se ha podido resolver ese problema de la verdad, es decir, cuando quedan rencores  o quedan formas de no resolver el asunto o formas de dolor por parte de las víctimas.

¿Qué es la memoria?

La memoria es muy importante porque la memoria es la posibilidad de recordar hechos pasados que han hecho demasiado daño.

Aquí quiero decir lo siguiente, en el terreno ideológico hay una disputa por la memoria, al mismo tiempo es una disputa por la verdad.

El Ejército colombiano está haciendo una gran ofensiva para tratar de mostrar que ellos no fueron victimarios sino víctimas, por ejemplo; de hecho, ganaron en el Consejo de Estado, para decirlo en el terreno jurídico, hace aproximadamente dos meses una tesis que es  muy complicada, es que el Estado no es responsable por acción, frente a los hechos relacionados con el paramilitarismo, es simplemente responsable por omisión, ósea, por No haber protegido suficientemente la gente, y esto, de hecho, es prácticamente sacar de lado a los victimarios y establecer una política totalmente distinta.

Hay una disputa por la memoria, pero lo que es cierto es que la memoria de los de abajo, la memoria de los que sufrieron, de las víctimas, la memoria de los que sufrieron el terror del estado, es muy importante sacarla a flote por qué eso es de alguna manera el referente de No Repetición para las próximas generaciones.

Sobre esta memoria se derivarían una serie de insumos pedagógicos que por un lado configuran la historia, insumo para crear cartillas infantiles, de educación básica, universitaria, etc.

Piensa en las próximas generaciones, si no hay una memoria de los de abajo, no van a quedar en la memoria oficial, por consiguiente, se pierde el rastro de las víctimas y la responsabilidad de los verdaderos victimarios por un lado.

Por otro, esta disputa por la memoria es también, la disputa por el valor que tuvieron las personas victimizadas, su rol, su papel en las disputas sociales y políticas, es decir la fuerza de estas personas, como referentes sociales para las generaciones futuras, del valor de sus luchas, de sus causas, de sus apuestas, propuestas, banderas, proyectos, etc., asuntos por las cuales se justificó su exterminio, ese es el punto de la disputa por la memoria.

Se trata de esa lucha por mantener una línea de continuidad simbólica con la memoria de los antepasados que lucharon por cambiar la situación de los oprimidos de la memoria de los oprimidos y rescatar la memoria de los oprimidos es lo que da fuerzas a las luchas futuras.

Es preciso evitar desestructurar la historia, con lo que se busca: desestructurar las luchas.

¿Para qué sirve la memoria en el contexto de postconflicto?

Sumado a lo anterior, si se tratara efectivamente de un postconflicto que debe develar las propias raíces y causas de este conflicto, sus victimarios, razones, lógicas, etc., con el fin de intentar una solución al problema de fondo, donde los victimarios de verdad sean llevados a procesos de reparación publica o procesos de verdad.

Pero, estamos viendo en Colombia que la verdad está haciendo cada vez agachada por los intereses, tú ves por ejemplo la reglamentación que están discutiendo en el congreso acerca de la ausencia de la responsabilidad de terceros, esto es de por sí, un hecho grave, porque los terceros son los que han financiado la guerra, los que hicieron sus negocio con la guerra, los dueños de la tierra, los dueños de las empresas.

Por consiguiente, si sacas a los terceros, estas sacando nada menos que la parte financiera del conflicto, los que se usufructuaron de la guerra, eso que tú puedas juzgar a los que lo financiaron y se lucraron, es el asunto de los terceros.

También está el tema de “la cadena de mando”, los llamados falsos positivos de Soacha, por ejemplo, entonces, si el General de Brigada dice: yo no conocía los falsos positivos, él queda exonerado, es decir, que se pierde la responsabilidad “de cadena de mando”.

Es así que, lo que uno ve en el pos conflicto colombiano, es una clara intencionalidad de que los victimarios queden impunes.

¿Qué es pena moral?

Esa es difícil, yo diría que pena moral es lo que se mantiene en la víctima como una forma de dolor, al no poder resolver el duelo.

Se requiere que las víctimas puedan vivir un proceso de superación del dolor.

Ahora bien, la pena moral da cuenta de que un insuperable dolor aún está ahí, sigue ahí   incluso los procesos de reparación instituidos.  Hay experiencias como en el caso de Sudafrica donde se encerraban víctimas y victimarios a discutir, las víctimas terminaban en unos procesos (unos estallidos) psicológicos muy fuertes.

La pena moral acumulada es tan fuerte que es difícil verbalizarla, llega un momento en donde el propio lenguaje es incapaz de traducir lo que es el sentimiento interno que está viviendo una víctima.

La pena moral está por fuera de los códigos jurídicos, de la indemnización y las formas de reparación, es un dolor tan intenso y tan propio de la víctima que es irreparable y que se preserva.

Hay gente que ha muerto de pena moral, solo de recordar y recordar y de pronto este estado deriva en un infarto o cualquier otro tipo de complicación física.

Hay que tener una concepción del cuerpo como una unidad biológica pero que al mismo tiempo es psicología, es espíritu.

El dolor es parte del ser humano, pero un dolor no tramitado incomoda, no deja vivir, no hay calidad de vida, no hay mecanismos biológicos que aguanten un dolor de esa magnitud que atraviesa toda la complejidad de lo que es un ser humano.

¿Cree que existe una relación en los conceptos de impunidad, pena moral y reparación en Colombia?

Si claro, lo que más o menos te he comentado, al haber impunidad, no hay victimarios visibles, al no haber victimarios visibles pues es muy difícil hacer el duelo, la víctima queda entrapada en una sociedad que no le permite ni la reparación simbólica, ni la verdad, ni nada, por ende, sin poder superar ese dolor profundo, muchas veces estas personas van quedando aisladas y quedan supremamente afectadas.

Muchas veces saben que el victimario está ahí, pero que el estado y la justicia general no les está haciendo absolutamente nada.

Recuerdo en procesos anteriores de experiencias de verdad, se hablaba de que el problema no es saber la verdad por parte de la víctima porque normalmente ya lo saben, el problema es que el victimario verbalice su responsabilidad que eso es distinto.

En la escala de valores psicológicos una cosa es que tu sepas que el otro es el victimario, otra cosa es que él te lo diga en público y asuma de alguna manera la responsabilidad, esto es difícil con todos estos procesos de impunidad que estamos presentando. Es más complejo con el sesgo ideológico y del régimen, de haber convertido el tema de la paz en un tema de campaña política y de partidos políticos y demás y de oportunismo político digamos, de sectores de las élites, que está dejando de lado el asunto de los derechos de las víctimas.

Como consecuencia, cuando tu no reparas suficientemente a los que están agredidos, las víctimas, en cualquier momento pueden explotar otra vez, es decir, la posibilidad de construir una sociedad con un tejido medianamente unitario después de todas las huellas de dolor que deja una guerra, es la posibilidad de hacer mínimos juzgamientos y comisiones de verdad realmente efectivas, que le permitan a las víctimas  un proceso de reconciliación.

De no darse lo anterior, es imposible recuperar el tejido social, quedan abiertas las heridas, y en cualquier momento puede ello, devenir en otro tipo de guerra.  No va hacer una guerra igual a la actual, pero puede devenir bajo la forma de diferentes maneras de violencia, que es lo complicado.

Este, no solo es un tema jurídico, como se quiere presentar, sino un tema de la posibilidad de una recuperación distinta de la sociedad.

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