“Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios” de los investigadores Omar Rojas y Fabián Benavides.

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Yeny Pino – Kavilando*

¿Qué puede implicar para una sociedad que se den, en un periodo de ocho años, más de 16.000 muertos solo en los “campos de batalla” y que además, de estos 16.000 “bajas en combate” aproximadamente el 30% sean personas inocentes, Ejecuciones Extrajudiciales?.

 

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Esta investigación, “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010”, nos permite encontrarnos con nuestra historia, mirarla con: la cabeza, la razón, la emoción, la indignación, la imaginación y con el miedo, por ello, cada capítulo está escrito de diferente manera, deseando sumar a la comprensión de esta realidad.      

Podemos contar la historia de nuestro país de muchas maneras: con la neutralidad de la conceptualización y las cifras, con el dolor de las víctimas, con el “honor” de los victimarios, con la seguridad de haber sido en cualquier momento protagonista, contarla con la seguridad que la mayoría de los que aun vivimos, estuvimos presentes algunos como víctimas, otros como victimarios y otros más, como espectadores indiferentes.

Se hace interesante saber que en este Libro escuchamos la voz, reflexiones e incertidumbres de uno de los investigadores que a su vez fue protagonista al interior de las fuerzas armadas, es asi que, en la medida que se avanza en la lectura, el autor nos va ubicando también como protagonistas en alguno de estos sucesos.

Las Ejecuciones Extrajudiciales en Colombia, aporta en ese proceso doloroso de desentrañar un capitulo vergonzoso, doloroso e inocultable de nuestra historia, tal como nos lo sentencian los investigadores de este trabajo, que narra un drama completamente vivo en nuestro presente.

La lectura de este libro, me hizo retornar 10 años atrás (2008):

“Un día, mi hermano mayor, llego con la noticia que se iba a trabajar lejos, al principio, yo pensé que se quería ir a trabajar con los paramilitares, para ese entonces en mi pueblo todavía operaban y era el deseo de muchos jóvenes tener armas y poder, ya que no había más que hacer allí, pero al ver sus ojos de optimismo entendí que realmente le habían ofrecido un “buen trabajo”. Mi hermano era un joven que había estudiado algunos semestres de derecho, ya hacía varios años se había retirado y estaba desempleado; en mi casa (paisa), siempre hubo mucha presión por el trabajo, es así que él vio en esta oportunidad, la posibilidad de volver a rehacer su vida, conseguir dinero, terminar su carrera y ayudarnos a nosotros, sus hermanos menores, a terminar nuestros estudios.  

Cuando vi en su mirada tal optimismo, se me pasó por el cuerpo un pensamiento, que pareciera más el instinto femenino pues, recordé algunas historias que había escuchado de unos jóvenes que, en iguales condiciones, les habían ofrecido trabajar lejos, pero el fin era otro, el de ser asesinados y presentados como combatientes armados, guerrilleros dado de baja en combate. Le conté la historia y desistió de irse”.

Si mi hermano se hubiera ido, mi madre y yo, seriamos parte de las cifras e historias que cuenta este libro.

Seguramente ella no volvería a votar porque ya no creería en los asesinos de su hijos.

Seguramente ya fuera consciente de la realidad de su país: de los desaparecidos, torturados y asesinados por las fuerzas armadas.

Seguramente promovería y lucharía para que más hijos e hijas no sean engañados y asesinados; gritaría contra la injusticia y las mentiras que escuchamos a diario por la televisión y en la voz de nuestros gobernantes, sabría que esto tiene que cambiar.

Pero, como mi hermano no se fue y no lo asesinaron, ella ya olvido ese capítulo y desafortunadamente, nunca se preocupó más por saber por qué pasaba eso, quién lo hizo, qué madres sufrían. Para ella, se trató solo de un susto.

No así para más de 5.000 o quizás hasta 10.000 madres, para estas mujeres el que sus hijos fueran asesinados por el Ejército y presentados como guerrilleros dados de baja en combate, cuando no fue así, fue entrar en la realidad de nuestro país.

Fue preguntar ¿por qué las fuerzas militares mataron a sus hijos e hijas?, jóvenes que nada tenían que ver en la guerra, ¿para qué lo hicieron? Y sobre todo:

¿Por qué, por los medios de comunicación, los altos mandos y hasta el presidente de la república, mentían sobre la vida de sus hijos, acusándolos de guerrilleros, cuando eran jóvenes, que como mi hermano, vivían “orgullosos del presidente que tenían en su época”?.

En ese momento se caía, para estas madres y familias, las máscaras de esos que estaban para “protegernos”, solo quedaban criminales vestidos con insignias y corbatas, con apellidos de generales y de familias prestantes de nuestra sociedad Colombiana.

Este libro: “Obediencia ciega en campos de batalla ficticios. Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010”, es un conector entre nuestras vivencias cotidianas, familiares y, algo más grande, que es la realidad social.

Es una explicación de fácil aprehensión a un montón de sucesos diarios, pequeños, del día a día, que hasta el momento no habíamos podido comprender.

Al avanzar en las historias, los lugares, las fechas, voy recordando sucesos de mi vida, “casos aislados”, como cuando un amigo campesino me conto que hacía dos años (2010), en su vereda un grupo de soldados, que iban pasando, mataron a su compañero de trabajo y amigo, el cuerpo del campesino asesinado se lo llevaron en el helicóptero, no sin antes decirle a la familia que “nunca más lo buscaran, porque los matarían”.

También recordé, el día que a otro amigo campesino, que venía por un camino para su finca, fue retenido y metido al monte por un grupo de militares, lo que no sabían los militares era que se trataba del hermano del presidente de la Junta de Acción Comunal, la reacción de la comunidad fue inmediata, salieron de inmediato y se adentraron en el monte hasta donde estaba la tropa, logrando así, rescatarlo antes de que lo asesinaran.

Hoy, desconcertada, entiendo que no fueron errores de las tropas, ni producto de un soldado desquiciado, era la forma como el ejército de Colombia hacia su trabajo, mostraba cifras y cumplimiento de su “deber”.

Ahora que tenemos esta explicación, podemos asustarnos.

Posiblemente no habíamos imaginado lo que en ese momento estaba pasando en todo el país; el secuestro y asesinato de jóvenes a cambio de prebendas, ascensos y condecoraciones a militares y funcionarios públicos.

Pero, cuándo y cómo se les ocurrió a los militares tal forma tan horrorosa, de lograr “bajas en combate”, cifras de “guerrilleros” asesinados.

Debo confesarlo, aun me cuesta creer que esto haya pasado y que aun pasa.

Es como si esas películas del holocausto nazi se hubieran salido de las pantalla y eso que le ocurrió a la humanidad hace 80 años en Alemania, volviera acontecer, pero esta vez en Colombia, con nuestros hermanos, hermanas, padres, hijos e hijas, como nos lo logra retratar este estudio.

Esta investigación, intenta responder algunos de estos interrogantes: quiénes lo hicieron, cómo, porqué lo hicieron, quiénes lo apoyaron, cuántos fueron, donde están, habrá justicia o impunidad para las víctimas, quiénes eran sus familiares, tanto de los victimarios como de las víctimas, qué pensaban, qué sentían.

A pesar de todos estos interrogantes, esculcados en los corazones de algunos de sus protagonistas, se nos abren muchas otras preguntas: ¿Dónde estaban las FARC?, ¿Por qué mataron personas que no tenían que ver con la guerra?, ¿se volverá a repetir esta historia?, ¿mi hermano o mis hijos serán las próximas “bajas en combate”?, ¿seguiremos votando, admirando y protegiendo a nuestros verdugos?

Y la pregunta que más me retumba en la cabeza es:

¿porque los militares se dedicaron a matar a personas civiles, en vez de cumplir su tarea militar en el monte con su enemigo de confrontación?

Esta investigación debe llevarnos a ver con nuevos ojos nuestra historia, para ser conscientes de lo que somos como sociedad y de lo que puede volver si no hacemos que se den cambios. No es solo un asunto de buscar culpables individuales, sino de entender cómo funciona esto, quienes toman las grandes decisiones y a quienes no les debemos dar nunca más el poder.

 

LANZAMIENTO DEL LIBRO EN MEDELLÍN:

LUGAR: UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA AUDITORIO PRINCIPAL

DIA: 3 DE ABRIL 2018

HORA: 4PM

*Yeny Pino, Socióloga, investigadora Grupo Kavilando.

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