¿Son necesarias las hidroeléctricas en Colombia o existen opciones?.

Linea Formación, Género y luchas populares

Por: Miller Armín Dussán Calderón. Profesor e Investigador Universidad Surcolombiana

La producción y uso de la energía es el aspecto medular de todo ecosistema y demás formas de vida.

 

 

Hidroelectric pixabay

Aunque millones de personas, y entre ellas cientos de líderes, no lo reconozcan, la evidencia devela que existe un fuerte encadenamiento entre las crisis actuales y la cuestión ecológica.

La Tierra es un súper-organismo, la “gaia”, un sistema vivo de frágil equilibrio, severamente afectado por todas las formas de producción y organización social antropocéntricas y depredadoras de los humanos que han de superarse si hemos de aspirar a un Buen Vivir. Somos humanos, pero también somos biológicos. En consecuencia y en esencia, la relación que hemos de resolver para allanar el camino hacia una eco-sociedad es la relación de profunda desigualdad e inequidad no solo entre los seres humanos, sino de éstos con todos los seres de la naturaleza. Superar la fase depredadora de la especie de que nos habla Albert Einstein[i].

La cantidad de energía que se consume en el mundo anualmente es aproximadamente 85 billones de KWh. Esto es lo que se puede medir, es decir, la energía que se compra, vende o comercializa. No hay forma de saber exactamente qué cantidad de energía no comercial consume cada persona (por ejemplo cuánta madera se quema, o qué cantidad de agua se utiliza en pequeños saltos de agua para producir energía eléctrica). Según algunos expertos esta energía no comercial puede constituir como máximo una quinta parte del total de energía consumida. Aunque fuera este el caso, la energía total consumida por el mundo significaría sólo 1/7.000 de la energía solar que incide sobre la superficie de la Tierra cada año[ii].

El consumo hidroeléctrico mundial alcanzó los 816 GW en 2005, consistentes en 750 GW de grandes centrales, y 66 GW de instalaciones micro hidráulicas. Aún siguen diseñándose grandes presas. Sin embargo, la producción de energía hidroeléctrica no es una de las mejores opciones en los países desarrollados debido a que ya están siendo explotados y existen motivos socioambientales y avances tecnológicos en otras alternativas como la energía solar.

La actual dinámica económica mundial fundamentada en intensificar el extractivismo en la región suramericana demanda grandes cantidades de agua y energía, razón por la cual diversos países han optado por explotar al máximo su potencial hidroeléctrico mediante la construcción de grandes represas[iii] y pequeñas centrales hidroeléctricas. Entre 1986 y 1995 se construyeron un promedio de 260 grandes represas por año a nivel mundial[iv], y se estima que existen más de 50.000 grandes represas en el mundo[v]. Para el año 2000 se estimaba que en América Latina había más de 1.600 grandes represas[vi] y datos de 2008 registraban que para ésta región estaba proyectada la construcción de más de 300 grandes represas (230 en etapa de planificación y 70 en construcción)[vii].

Los planes estatales son bastante agresivos en términos de proyecciones energéticas. En Colombia, no sólo se pretende generar 74.000 MW con hidroeléctricas sino con termoeléctricas (gas, carbón, residuos sólidos), incluso ya se incorporaron en el sistema parques eólicos que hacen parte de la diversificación. El incremento de la producción no está dirigida a satisfacer las necesidades de los colombianos ni a cambiar el modelo energético actual basado en un sistema centralizado, despilfarrador, injusto e ineficiente. Los planes están priorizando la construcción de nuevos proyectos antes que repotenciar los actuales, buscan incentivar el consumo sobre el ahorro, mientras en las ciudades y en el campo crece el número de familias desconectadas que no pueden pagar los altos costos de la energía.

En Colombia, la política minero energética es producto de un cambio en el patrón de acumulación -en los tres últimos lustros-, reforzando las tendencias de reprimarización de la economía basadas en la extracción intensiva de los bienes naturales, especialmente energéticos y mineros. Lo novedoso es que la reprimarización está ligada a la especulación financiera transnacional, el proceso de financiarización del capital. No se trata simplemente de un regreso al sector primario de la economía. La financiarización de la naturaleza hace referencia a los títulos de propiedad sobre los patrimonios naturales, es decir, la mercantilización y privatización de los bienes naturales con la estandarización de precios, la transformación de dichos bienes en activos financieros (sujetos de transacción en bolsa y a mercados especulativos de carácter internacional).

Dicha financiarización implica el control político de los territorios, muchas veces asegurado con estrategias de militarización que no participan del circuito de producción y son de origen transnacional. Conlleva “la pérdida de control popular de los territorios que convertidos en activos financieros son controlados por agentes externos para asegurar su disponibilidad y aprovechamiento en los mercados”[viii] .

El desvío y embalsamiento de aguas para la generación de energía implica una agresiva reconfiguración territorial. Se imponen sin consulta los cambios de uso del suelo y de las vocaciones productivas contra el derecho de las comunidades a decidir autónomamente sobre los Planes de Desarrollo y sus Proyectos de Vida.

El Movimiento Colombiano por la Defensa de Afectados por Represas !Ríos Vivos! del cual hace parte La Asociación de Afectados por la Hidroeléctrica El Quimbo -ASOQUIMBO-[ix] reiteradamente había anunciado que la construcción de represas traería como consecuencias el despojo de comunidades (campesinos, pescadores artesanales, barequeros, etc), la destrucción de todas las cadenas productivas y de los ecosistemas (ríos, bosques riparios, epifitas, entre otros) del Patrimonio Cultutal (cementerios indígenas, capillas, memorias).

La Contraloría General de la República en desarrollo de la auditoría a las represas de Ituango, Sogamoso y El Quimbo, entre sus 14 hallazgos[x] denunció que las licencias ambientales “presentan insuficiencias técnicas que permitan la caracterización ambiental en elcomponente físico y logre un mejor acercamiento a los aspectos de amenazas por procesosvolcánicos, morfodinámicos y sísmicos que son garantes de la prevención de desastres” como la caracterización de las fallas geotécnicas, que al no ser atendidas por la ANLA, Emgesa, EPM, para la ejecución de los megaproyectos, explican los daños causados a las comunidades y los ecosistemas por el represamiento del río Cauca, debido a la obstrucción del túnel de desviación de Hidroituango; la destrucción de la vida acuática del rio Magdalena porla falta de oxígeno y sus bajas temperaturas en el fondo del embalse El Quimbo; las filtraciones de la represa denunciadas por Asoquimbo y el desplazamiento y la destrucción de la pesca en Hidrosogamoso, entre otras, que constituyen una catástrofe de gran magnitud.

Después de diálogos con algunos ingenieros críticos se ha concluido que “en todo proyecto como el del Quimbo se generan riesgos atribuidos a la naturaleza y otros debido a la práctica que está haciendo carrera y que es muy peligroso y preocupante, que consiste en desestimar factores de seguridad en algunas estructuras de estas obras por no considerarlas permanentes, cuando finalmente están poniendo en riesgo toda la inversión y la población, esto con el propósito de minimizar costos, generalmente para acelerar la puesta en marcha del proyecto, que trae como resultado la impresión y además la confirmación del desprecio de la vida y los bienes de los pobladores que viven aguas abajo de estas hidroeléctricas, como es el caso presente de Hidroituango y que es una posibilidad para El Quimbo”.

Además, se agrega que, “el caso de Hidroituango ha sido ampliamente difundido, a raíz que se salió de los márgenes de manejo de la información confidencial, sin embargo, no se dice nada de la causa del desastre, simplificando lo ocurrido a una acción de la naturaleza no previsto en los diseños. Sin embargo, este hecho es uno más de los últimos casos ocurridos en el país y ampliamente conocido donde, ante los grandes volúmenes de agua y presiones que requería el reforzamiento y revestimiento en concreto estructural de los túneles de desviación, se desestimó el riesgo y se confió en una roca sana y continua, seguramente para disminuir los tiempos de ejecución, sin sopesar el riesgo de poner al borde la pérdida total de la inversión, pero además, una población de más de 100 mil habitantes y todo su medio de subsistencia”.

Estudios[xi] sobre las represas demuestran que no son Mecanismos de Desarrollo Limpio por cuanto generan grandes cantidades de Gases Efectos Invernadero como óxido nitroso (N20) y metano (CH4) que son 300 y 25 veces más lesivos que el CO2 en términos de calentamiento global y causan graves daños socioambientales, como la destrucción de ecosistemas y biomas importantes que garantizan los ciclos de vida, el desplazamiento forzado de comunidades como las indígenas, campesinas, pescadores y mineros artesanales y afrodescendientes, la pérdida de fuentes de alimentación y la seguridad alimentaria, la violación de los Derechos Humanos de la población (judicializaciones, asesinatos selectivos de líderes) y el derecho a un ambiente sano y la negación de la participación pública y el acceso a la información.

En el Informe sobre Represas y desarrollo”[xii] la Comisión Mundial de Represas registró que el 60% de las cuencas de los grandes ríos del mundo estaban mediana o altamente modificadas por una o más grandes represas o trasvases lo cual significaba impactos irreversibles sobre los ecosistemas como la contaminación de las fuentes de agua dulce y la afectación de grandes zonas de biodiversidad: “las grandes represas han alterado significativamente muchas de las cuencas fluviales del mundo, con impactos destructivos, duraderos y, por lo general, involuntarios, en los medios de vida y las manifestaciones socioculturales de decenas de millones de personas que viven en estas regiones”.  Entre los principales impactos ambientales de las grandes represas encontramos que “producen una serie de impactos violentos… [que] son más negativos que positivos y, en muchos casos, han conducido a la pérdida irreversible de especies y ecosistemas”.

Greenhouse-gas emissions from tropical dams. Los investigadores Fearnside y Pueyo han señalado que el aporte de las hidroeléctricas tropicales al calentamiento global debe incluirse en cuentas nacionales[xiii]. Asimismo, “señalan que las centrales hidroeléctricas ubicadas en los trópicos -incluyendo aquellas en la Amazonia- emiten cantidades importantes de Gases de Efecto Invernadero (GEI), cuyo recuento suele omitirse parcial o totalmente en los catastros nacionales de emisiones de carbono.

La Declaración sobre el derecho a la vida y a la cultura de las poblaciones afectadas por las represas, adoptada en Curitiba (Brasil) en 1997[xiv]. En todas partes existe un enorme abismo entre los beneficios económicos y sociales prometidos por los constructores de represas y lo que muestra la realidad una vez terminada la construcción. Las represas siempre han costado más de lo que originalmente se proyectó, aún sin considerar los costos sociales y ambientales. […] El proceso de privatización actualmente impuesto en muchos países del mundo por las instituciones multilaterales está aumentando la exclusión social, económica y política, y la injusticia.

Patrick McCully, en su libro Ríos Silenciados, con­cluye, a partir de la información científica de una significativa cantidad de casos en el mundo, que las “represas han impactado masiva y negativamente sobre la naturaleza y la sociedad, que sus beneficios se han exagerado y podrían haberse alcanzado por otros medios menos destructivos y más equitativos”[xv].

Informe Equipo de investigadores canadienses. Publicado en el año 2000[xvi] los investigadores estiman que las emisiones de los embalses constituyen el 7% del impacto total del calentamiento global, entre otras emisiones de metano y dióxido de carbono relacionadas con actividades antrópicas -este informe utiliza un cálculo de área de la superficie global de embalses grandes y pequeños de 1.5 millones de km2- lo que supera enormemente a los 400.000 km2 estimados en grandes embalses en Ríos Silenciados.

La Organización Ríos Internacionales. Argumenta que existen por lo menos doce (12) razones [xvii] para excluir a las grandes represas hidroeléctricas de los esfuerzos globales para promoverlas como Mecanismos de Desarrollo Limpio dados los impactos de estas megaobras sobre las personas, la naturaleza y las posibilidades del buen vivir.

Estudio “Should we build more large dams? The actual costs of hydropower megaproject development” (¿Deberíamos construir más grandes represas? Los costos reales del desarrollo de megaproyectos hidroeléctricos) sus autores[xviii] de la Universi­dad de Oxford revisaron 245 represas construidas entre 1934 y 2007, en 65 países de los 5 continentes. El análisis se basó en los costos de las represas y en el tiempo que toma construirlas[xix] Advierte que la gran mayoría de los proyectos no eran económicamente viables debido a que el 96% de los casos sobrepasaron los presupuestos iniciales, generando sobrecostos que en muchas ocasiones han comprometido las finanzas de países enteros.

En una síntesis[xx] de la investigación se resalta que “las grandes represas tardan mucho tiempo en ser construidas, lo que dificulta la obtención de retornos positivos y ajustados al riesgo de estas, a menos que puedan implementarse, de manera económica y aplicando medidas de control de riesgo. Particularmente a los países en desarrollo, recomiendan que, como política pública, se prefieran alternativas de energía más ágiles que puedan ser construidas más rápidamente. Esta conclusión fue alcanzada sin llegar a considerar los enormes impactos socio-ambientales causados por las grandes represas”.

Las investigaciones en Colombia, han demostrado que las actividades minero energéticas afectan de manera grave e irreversible la estructura ecológica principal, en sus componentes de suelo, agua, biodiversidad, paisaje, e inciden negativamente en el cambio climático y en la generación de riesgos, tanto a las vidas humanas, como a la infraestructura vial y de servicios públicos de los municipios. Lo anterior se fundamenta en la Serie Minería en Colombia, publicados entre 2013 y 2014 por la Contraloría General de la República, en las investigaciones adelantadas por PAX Colombia, “El Lado oscuro del Carbón”, el Centro de Memoria Histórica “La maldita Tierra”, en las Sentencias C-339/02, T-154/13, T-135/13, C-123/14, T-766/15, C-035/16, C-389/16, T-445/16, T-704/16 de la Corte Constitucional, entre otras.

Ante la bancarrota de las represas Friends of the Earth, dirigida por Brent Blackwelder quien trabajó en el Proyecto de ríos protegidos “National Wild and Scenic Rivers System,” destaca que se han logrado desactivar 1200 represas en EUA y está contemplando la posibilidad de crear un sistema internacional basado en este modelo el cual podría incluir[xxi] los Ríos Magdalena y Cauca, dada su riqueza natural y biodiversidad. Advierte que “muchas macro represas se están construyendo en todo el mundo con graves consecuencias a largo plazo para la supervivencia de millones de personas.

En Colombia, la Corte Constitucional en su Sentencia T-135/13[xxii] que ordenó la realización de un nuevo censo de afectados por El Quimbo expresó que: “es pertinente indicar que, ante el enorme impacto de las represas sobre las personas debería llevar, en algún momento no muy lejano, a quienes toman las decisiones de políticas públicas en esta materia a plantear otras opciones que destaca la Comisión para Represas que incluyen la biomasa, la energía eólica, solar, geotérmica, energía del océano y la cogeneración”. Para tal efecto, se requiere de estudios que “definan no solamente los potenciales en cuanto a contenidos de materiales de interés, sino también los impactos sociales, ambientales, culturales y espirituales que pueden darse en su desarrollo”.

Estas investigaciones permiten concluir que la única alternativa ante la bancarrota de las represas es el cambio del modelo minero energético por otras formas de generación como la solar, eólica, biomasa que sean gestionadas autónomamente por las comunidades según sus necesidades. En tal sentido, se ha propuesto la transición energética[xxiii] democrática desde lo público y lo comunitario contra la propuesta desde la lógica del merado asociado a los "negocios verdes" que vienen imponiendo las empresas transnacionales y el Estado Corporativo.

Se trata de construir alternativas a la actual política minero energética que pasa por la discusión sobre la “transición energética”[xxiv] que implica superar el modelo centrado en la cultura fósil y en la hidroelectricidad principales responsables de la crisis climática, rechazando de antemano las soluciones que se plantean desde el mercado como el Fondo “Breakthrough Energy Ventures” (BEV) creado por Bill Gates[xxv] que cuenta entre sus inversionistas con Jeff Bezos, el jefe y fundador de Amazon; el financista George Soros, el británico Richard Branson, creador de Virgin; y Mark Zuckerberg, fundador y director de Facebook.

Las propuestas alternativas que se vienen construyendo y que son objeto de debate se resumen en construir un nuevo modelo minero energético soberano y autónomo, gestionado por las comunidades y que responda a sus necesidades, sustentado en otras alternativas como la energía solar, eólica, geotérmica y la cogeneración (Sentencia T-135/13 Corte Constitucional) que no afecten los derechos fundamentales individuales y colectivos y, especialmente, el ambiente sano. Implica la moratoria de la política minero energética para efecto de estudios planteados por la Contraloría General de la República y Sentencias de la Corte Constitucional y ejercer colectivamente las funciones y competencias de los entes territoriales para decidir sobre el uso del suelo como lo establece la Sentencia T-445/16[xxvi] de la Corte Constitucional.

Notas.

[i]http://www.cubasolar.cu/biblioteca/energia/Energia39/HTML/articulo06.htm

[ii]http://www.housebanc.com/ENERGiA%20SOLAR%20FOTOVOLTAICA/cual_es_el_consumo_mundial_de_energia.htm

[iii]La Comisión Internacional de Grandes Presas (ICOLD, por sus siglas en inglés) define una gran represa como aquella cuya cortina mide 15 metros o más desde la base hasta la cresta o aquella que, teniendo una cortina de menor altura, tiene gran capacidad de almacenaje de agua. ICOLD, Position Paper on Dams and Environment. p. 3. Disponible en:

http://www.swissdams.ch/Committee/Dossiers/wcd/ICOLD%20Position%20paper.pdf

[iv]United States Committee on Large Dams (USCOLD), US and World Dam, Hydropower and Reservoir Statistics, Denver, EE.UU. (1995) citado en: McCULLY, Patrick, RÍOS SILENCIADOS, p. 32, Proteger Ediciones: Santa Fe, Argentina (2004).

[v]ICOLD, Position Paper on Dams and Environment, supra nota 1, p. 7.

[vi]Comisión Mundial de Represas, Represas y Desarrollo: Un nuevo marco para la toma de decisiones, p. XXXIII, Reino Unido: Earthscan Publications (2000), disponible en: http://www.unep.org/dams/WCD/report.asp.

[vii]Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), Grandes Represas en América Latina, ¿Peor el remedio que la Enfermedad? Principales consecuencias ambientales y en los derechos humanos y posibles alternativas, (2010), p. 1. Disponible en: http://www.aida-americas.org/sites/default/files/InformeAIDA_GrandesRepreseas_BajaRes.pdf

[viii] Censat Agua Viva. Extractivismio, Conflictos y Resistencias. Bogotá Colombia, agosto de 2014

[ix] Organización Social constituida el 26 de julio de 2009 en el Municipio de Gigante Huila. por la defensa del territorio, la biodiversidad natural y genética, las comunidades afectadas por la imposición del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo y por un nuevo modelo minero energético alternativo.

[x]http://millerdussan.blogia.com/2014/100801-contraloria-revelo-hallazgos-que-comprometen-a-la-anla-en-licenciamiento-de-hidr.php

[xi]http://movimientom4.org/wp-content/docs/publicacion-QUIMBO-colombia.pdf

[xii]http://adivima.org.gt/archivos/Informe%20Comision%20Mundial%20de%20Represas%202000.pdf

[xiii] Fearnside, Philip M. y Pueyo, Salvador Pueyo (June 2012). Greenhouse-gas emissions from tropical dams, en Natural Climate Change, Volume 2, Macmillan Publishers, págs. 382 y ss. Recuperado de http://www.nature.com/nclimate/journal/v2/n6/pdf/nclimate1540.pdf Ver igualmente: Represas tropicales: grandes fuentes de gas invernadero. Portal SCIDEV NET. Recuperado de http://www.scidev.net/americalatina/cambio-climatico/opinion/represas-tropicales-grandes-fuentes-de-gas-invernadero- .html#sthash.fs2OLIBj.dpuf

[xiv] Aprobada en el "Primer Encuentro Internacional de Afectados por Represas", Curitiba, Brasil, 14 de marzo

  1. Recuperado de http://tallerecologista.org.ar/menu/archivos/DeclaracionCuritiba.pdf

[xv]Ríos Silenciados, ecología y política de las grandes represas. Patrick McCully. Proteger Ediciones. 2004. Santa Fe, Argentina.

[xvi] St. Louis et al. (2000), citado por Duch y Colaboradores, publicaron un artículo en la Revista Bioscience donde observaban que las emisiones de los embalses constituían 7% del impacto total del calentamiento global debido a la emisión de metano y dióxido de carbono causado por la descomposición de plantas acuáticas, algas y materia orgánica, sobre todo en las zonas tropicales. El impacto de los embalses tropicales puede ser mucho más alto incluso comparado con las plantas más contaminantes de combustibles fósiles (International Rivers, s.f.).

[xvii]http://mesanoalasrepresas.org.ar/2014/10/12-razones-para-excluir-a-las-grandes-hidroelectricas-de-las-iniciativas-renovables/

[xviii] Atif Ansar, Bent Flyvbjerg, Alexander Budzier, Daniel Lunn, de la Universidad de Oxford. “Should we build more large dams? The actual costs of hydropower megaproject development”. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301421513010926

[xix] El proceso técnico de la investigación se basó en un método de análisis llamado “pronóstico de clase de referencia” (en inglés, reference class forecasting) el cual consiste básicamente en una investigación exhaustiva de proyectos históricos, destacando la diferencia entre las estimaciones y los costos finales. Esta diferencia es entonces comparada con diversas variables (específicas a cada proyecto, país, geografía, etc.) para poder determinar cuándo existe una diferencia mayor entre el costo proyectado y el costo real de la construcción de represas.

[xx] Elaborada por International Rivers y AIDA. El documento original puede ser encontrado en: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301421513010926

[xxi]http://millerdussan.blogia.com/2013/102001-el-rio-magdalena-debe-ser-incluido-en-el-sistema-internacional-de-rios-protegido.php

[xxii]http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2013/T-135-13.htm

[xxiii]http://censat.org/es/publicaciones/transicion-energetica-en-colombia-aproximaciones-debates-y-propuestas

[xxiv]https://www.las2orillas.co/transicion-energetica-aporte-la-paz-al-medio-ambiente-colombia/

[xxv]http://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/bill-gates-reune-mil-millones-de-dolares-para-energias-limpias/36657

[xxvi]http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2016/t-445-16.htm

 

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