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Dom, May

Y ahora, ¿Qué puede pasar?

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Alfonso Insuasty Rodríguez. Kavilando*

Un país que le dijo No a los acuerdos logrados durante los 4 años de negociación entre el Gobierno y las FARC-EP, un acuerdo que daría fin a una confrontación de más de 50 años

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Este resultado no es más que el síntoma de una sociedad históricamente manejada por un sector altamente poderoso en Colombia, un sector que ha manejado el país como han querido, que ha logrado construir un cierto “sentido común” entre un sector que decide vía electoral, prolongando el odio, la guerra, la exclusión como su mejor estrategia de poder y dominación.

Todo es incierto, los sentimientos encontrados, la desazón campea, pero es necesario insistir en el último recurso de la caja de pandora, la esperanza entendida como la acción efectiva para cambiar el presente y ganar entonces, el futuro.

60% de abstención, un amplio sector de la sociedad no participo, gano así, la abstención en primera instancia; un fenomeno a leer pues, es constante y reiterado en Colombia.

Se repite el porcentaje, el promedio de electores que votó por el NO, es el minoritario promedio de electores que eligen gobiernos desde hacer ya, varias décadas.

Una sociedad urbana quienes, por capacidad votante, terminó decidiendo por un conflicto armado que afecta mayoritariamente al sector rural; Bojayá por ejemplo, votó por el SÍ, más del 90%, frente a ciudades que celebraron con pólvora el NO, acción que incluso está prohibida, caso Medellín.

Medios masivos, este resultado es también, el acumulado de unos medios masivos quienes, han enviado por horas, días, años, décadas, un mensaje de odio, de exclusión, de confrontación irracional, un sistema de comunicación que se torna incapaz de verse al espejo, de asumir su función ética y política, medios masivos que son el aparto ideológico-político del sector hegemónico dominante de la sociedad, medios que ya hace mucho tiempo decidieron cumplir a cabalidad el corte Editorial y comunicativo de sus dueños y señores.

Unas iglesias cristianas que envían menajes a sus seguidores intencionádoles sus decisiones políticas a favor de intereses poco claros; muchas iglesias hoy, han olvidaron su razón de ser como guias espirituales para garantizar la convivencia, la conexión consigo mismo, las relaciones respetuosas con los otros y otras, con el medio ambiente.

Pero, ese es el país que tenemos, esa es la realidad con la cual y por la cual, debemos trabajar y buscar ahondar procesos que rescaten al sujeto, al ser humano, la defensa del medio ambiente, lo que implica ahondar en la potencia del pensamiento crítico, es preciso fortalecer las luchas, entregando la vida por la construcción de otra sociedad, tarea bastante compleja pero urgente y necesaria.

¿que nos queda? 

Por un lado, a las organizaciones sociales y populares nos queda la tarea de potenciar ese otro país, que es mayoritario y que como consecuencia de la desinformación, el engaño, la baja formación política tiene serias dificultades para reconocer la diferencia, para identificar sus verdaderos conflictos, con altas dificultades para pensar sus propias transformaciones, pero con grandes capacidades para construir país.

Por otro lado, potenciar ese otro país mayoritario pero que si ha logrado formarse, comprender mejor sus problemas y conflictos, para que se articule, no se siga dividiendo, reformule sus proyectos colectivos, reactive y re-dinamice sus luchas, catapulte su actividad y redimensiones su capacidad de incidir en el grueso de la sociedad para generar reales y concretos proceso de transformación.

Las FARC-EP y el ELN, deberán leer mejor la sociedad, su fuerza, sus proyectos de país, de sociedad, para tomar una decisión que permita tejer mucho más fuerte desde abajo, ampliar las fisuras y facilitar procesos que desde abajo sean contundentes en la generación de transformaciones.

Por ello, es importante que la sociedad organizada, el sector popular, étnico, campesino siga en su lucha constante por la Paz, la redoble, la fortalezca, tal y como lo viene haciendo y lo seguirá haciendo, ajustando sus formas, agudizando su mirada crítica y autocrítica, seguir articulándose, ganando en capacidad de resistencia, de incidencia, de lucha, ahondando en su capacidad para leer sus contextos y sobre dichas lecturas tomar decisiones, generando siempre, acciones de transformación para construir una sociedad con justicia social y ambiental.

En muy poco tiempo, se generó este nuevo escenario que trae grandes retos a toda la sociedad, caminos jurídicos pero sobre todo Políticos, caminos que permitan avanzar en la construcción de una nueva, diversa, plural y eco-fraterna Colombia.

Ahora, por otro lado, la terea de las élites será la de negociar entre ellas, llegar a acuerdos, esa será otra negociación de cara a la negociación entre las FARC-EP y el gobierno, es clave reflexionar y tener cuidado, mucho cuidado con los espejismos políticos del momento.

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