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Dom, May

Y la Paz ¿sigue en vilo?

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Daniel Grisales G. Kavilando

En términos de estándares internacionales de verdad, justicia, reparación y no repetición las propuestas del NO, deberán ser por lógica, sustancialmente superiores a lo ya acordado entre Gobierno y FARC-EP.

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La situación de incertidumbre a la que el Centro Democrático llevó al país, hubiera podido ser peor. 

Sin duda, la única opción para que los acuerdos de la Habana quedaran revestidos de la legitimidad necesaria hubiera sido un triunfo categórico y contundente del “Sí”; una aprobación por escasa mayoría como la que parecía que ocurriría el domingo pasado, tras los primeros boletines de la Registraduría, le hubiera dado a los principales promotores del “No” herramientas suficientes para ser el palo en la rueda en la implementación de los acuerdos manteniendo su campaña masiva y sistemática de desinformación; y habría generado el escenario propicio para seguir alimentando la que ha sido la estrategia con la que se han mantenido vigentes durante los últimos años, autodenominarse perseguidos por un gobierno que aseguran, abusa y concentra todo el poder del Estado para dejarlos sin garantías en el ejercicio de la política.

La fábula aquella de la toma del país por ese esperpento que se inventaron para generar temor, que nunca nos han explicado y que denominan castrochavismo, quedó en desuso una vez se anunció el cierre y resultado final del plebiscito, los gritos de sirenas que tenían preparados vociferando un fraude tuvieron que ser guardados y de inmediato debieron ser cambiados por las propuestas de un acuerdo efectivamente mejor que se encuentran en mora de comunicar al país.

Es esto lo que explica que una vez conocido su triunfo, los instigadores del “No” agrupados alrededor del Centro Democrático tuvieran que mermarle a los miles de mensajes con los que inundaban las redes sociales y que reflejaban despropósitos que iban desde la obligación acordada en La Habana de imponer la denominada ideología de género y el homosexualismo en los colegios; pasaban por una supuesta reforma tributaria y pensional para sostener excombatientes y llegaban al extremo de la sinrazón de asegurar que Juan Manuel Santos era un infiltrado del comunismo internacional, que en su juventud había comandado un frente de las FARC (y ahora que no se laven las manos los líderes del Centro Democrático asegurando que no tenían que ver con esta campaña de manipulación y mentira sistemática con la cual llevaron al país a este momento de incertidumbre cuando, ya el mismo gerente de campaña reveló la estrategia que decidieron implementar para asegurar una campaña “barata” pero “efectiva”: leer entrevista).

En efecto, las propuestas que ahora tendrá que exponer el partido que se auto-nombró vocero de los 6 millones de colombianos que votaron No (y aquí no quiero entrar en la discusión sobre cuál es la justificación jurídica que validaría tal autonombramiento), tendrán que prescindir de la manipulación como mecanismo de argumentación y demostrar que sus observaciones cumplen por lo menos tres elementos, a saberse:

Primero, que en términos de estándares internacionales de verdad, justicia y reparación sus propuestas son sustancialmente superiores que lo previamente acordado y que en efecto pasarían una revisión de la comunidad internacional que ya había avalado lo firmado. 

Segundo, que en lo concerniente al acceso a derechos en favor de las víctimas -centro de todo proceso transicional- son cuando mínimo más garantista que lo que al momento se haya consignado en los acuerdos.

Tercero, deberán demostrar la coherencia que tiene lo que proponen con lo que en campaña aseguraban buscar y que se resumía en eslóganes como “paz sin impunidad”, “reformas tributarias que sostendrían el posconflicto”, “no al sostenimiento de desmovilizados con dineros públicos”, entre otros.

Con los días seremos testigos de la depuración de las propuestas del Centro Democrático en dos -el resto de lo que aseguran les preocupa es confeso y abiertamente populismo electorero-:

-          La no aplicación parcial o total del punto uno de los acuerdos relativos a la reforma rural integral; y

-          El acceso a alivio judicial para los uniformados incursos en graves delitos a cambio, ya no de verdad como se había establecido, sino de silencio.

Estas dos propuestas no cumplen las tres condiciones que aquí se mencionaron y además afectan la medula ósea de los acuerdos de la Habana.

Es aquí donde entra la pregunta ¿es una diferencia de apenas 60 mil votos en un plebiscito con escasa participación ciudadana un cheque en blanco para que los promotores del “No” agrupados alrededor del Centro Democrático re-elaboren unos acuerdos de paz a su arbitrio y medida afectando la esencia de lo acordado?

Sin duda, el triunfo del “No” abre la posibilidad para la revisión de algunos puntos, sin embargo si al exiguo triunfo le sumamos que las víctimas directas de las FARC aprobaron en su mayoría los acuerdos y que -cosa que no debe pasar desapercibida-, el gerente de campaña del Centro Democrático aceptó que esta se basó en una manipulación abierta de lo acordado, la respuesta a la pregunta enunciada es un no rotundo; o en cambio tendrán que demostrar cuál es el sustento jurídico que les permitiría realizar los cambios estructurales que proponen luego de un triunfo que además de lo ya señalado, se deriva de un mecanismo de participación que vale recordar, constitucionalmente tiene una naturaleza legitimadora y no aprobatoria.

Ahora el Centro Democrático se sabe responsable del momento de incertidumbre al que llevaron al país, que tienen los reflectores del escenario internacional sobre ellos a la espera de una propuesta mejor que permita la construcción de una paz estable y duradera en un país que ajusta más de medio siglo de conflicto armado interno.

Durante la campaña aseguraron tener la llave del éxito y la estrategia indicada para lograrlo y que además la propuesta de acuerdo que tienen es sustancialmente mejor en términos de justicia, impunidad y reparación para las víctimas, aquí está el escenario de renegociación que aseguraban perseguir y el país y el mundo tomando atenta nota.

Ahora sí, sin recurrir al engaño y la manipulación que ya no les servirán, salidos de su cómoda posición de víctimas y tomando en cuenta que cada día que pase sin desarme de las FARC es su responsabilidad, “los escuchamos…”

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