La Paz debe ser una función sustantiva de la Universidad. Gira territorial por la Paz. Medellín. (Compendio Jornada)

Linea Conflicto Social y Paz

Por: REDIPAZ - KAVILANDO

En este encuentro, se dialogó sobre el papel que debe jugar la academia en los procesos de negociación y en este caso puntual, en aportar en el componente de participación efectiva de la sociedad.

 

 

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El 15 de junio en la Universidad San Buenaventura se realizó un encuentro, en el marco de la Gira Territorial por la Paz, en donde más de 60 académicos, docentes e investigadores se dieron cita para discutir como aportar en dinamizar el componente de participación efectiva en el marco de las negociaciones de Paz ELN - Gobierno, la Paz debe ser una función sustantiva de la Universidad. Inscríbete, participa.

En este encuentro, se dialogó sobre el papel que debe jugar la academia en los procesos de negociación y en este caso puntual, en aportar en el componente de participación efectiva de la sociedad.

Así mismo como desde su función sustantiva de investigación puede acompañar y dinamizar el escenario de participación en el marco de las negociaciones además de la función sustantiva de docencia. Se abrió conversa sobre esas transformaciones educativa necesarias para la Paz, incluso se dejó la tarea de ver como se logra ele var la construcción de paz a una función sustantiva de la Educación Superior y sobre los aportes de la académica para la construcción de una pedagogía para la paz participativa, incidente y transformadora.

Para el desarrollo del encuentro, se definieron dos ejes a trabajar, estos ejes se cruzaron con bloques temáticos siendo así, los asistentes participaron según interés en cada una de las mesas propuestas, así:

Ejes/bloques

Universidad y participación

Transformación Educativa para la Paz

Pedagogía para la paz

Diagnóstico rápido

Propuesta de agendas transformadoras

Propuestas de mecanismos de participación.

 

Participaron: Movimiento por el campo y la ciudad, ciudad en movimiento, docentes U de A., Estudiantes Catedra estudiantil. UNAL. Docentes Universidad San Buenaventura. Mesa de derechos humanos de Medellín. Secretaria de las mujeres de Medellín. U Católica del Norte, UPB, Organizaciones de Víctimas y de derechos humanos, Universidad Católica de Oriente, EAFIT, Ciudadanías para la Paz, Kavilando, ESAP, COPOASA, UNAULA, UClaretiana.

Cada mesa tuvo su propia relatoría, acá los resultados.

Del ejercicio resaltamos los resultados de las tres mesas en un solo bloque.

RESULTADOS

Diagnóstico rápido.

La relación universidad-empresa-estado ha terminado deteriorando la universidad pública y socavando el sentido mismo de la Universidad sea pública o privada

Se habla de paz, pero no se incluye a la gente, a las organizaciones sociales, populares en estas apuestas de paz

Dificultades en la asignación presupuestal para investigaciones que se orienten a la construcción de paz

La desfinanciación de la educación pública es sin duda una problemática a tratar y urgente, incluye la precarización de la labor docente.

No solo desde las universidades públicas, sino que en las privadas también hay una crisis por el alza de las matrículas y la deserción.

En los mismos académicos en las universidades públicas hay cierto desgaste, se ha visto en la producción bibliográfica; hay una renuncia a temas como la reforma agraria, tiene que ver con una academia hegemónica, se puede evidenciar una negación y una falta de concepción estratégica.

La Cátedra de Paz sigue siendo una deuda o se toca de manera periférica o no se toca en las instituciones.

Temas de género, raza/etnia, que no son comprendidos cuando se habla de una reforma a ley 30.

El hecho de la securitización de las universidades y el desmonte del paramilitarismo, las universidades públicas han sido escenarios de persecuciones y disputas a personas líderes de izquierda, no solo desde asesinatos, sino también con montajes judiciales, etc.

Hay un impedimento de cómo se posicionan estos debates, los estudiantes no se interesan, o se relegan ante otras posturas. Hay que recordar que no es únicamente pensar en las problemáticas regionales sino englobarlo a nivel nacional. Pareciera que en lo concreto y estructural a las Universidades no les interesara el tema de paz.

En este momento se evidencia que el movimiento estudiantil se encuentra en una época de reflujo, por situaciones como la pandemia, un impacto que no se ha estudiado a fondo.

La transformación del modelo educativo es necesaria, nos surge hoy la pregunta ¿Para quién son las universidades hoy? ¿Quién controla la universidad?

A los compañeros firmantes del acuerdo FARC – Estoado, no han tenido propuestas estructurales desde la Educación Superior, queda al interés de cada institución cuando es un deber ser.

Una ruptura entre universidad, realidad y territorios.

La universidad no puede seguir teniendo un lugar marginal, sino que debemos estar activos en estos procesos, vincularnos de manera directa a construir juntos esta propuesta de paz a nivel nacional.

El tema de los medios de comunicación (comunicación falsa) se traduce en un reto ético para las universidades, como contracara fortalecer los medios alternativos. ¿Cómo pueden interrogarse desde la academia?

Las comunidades no han tenido una participación directa en los procesos de paz y mucha gente desconoce lo que está haciendo en la actual mesa de negociación. Lo cual lleva a una pregunta por la difusión, la comunicación del conocimiento por parte de la academia, que no logra permear a la sociedad en su conjunta, especialmente a los sectores populares, campesinos, etc.

Nuestras universidades están concentradas en las áreas metropolitanas, pero no en las regiones. Hay una pregunta por la forma cómo la investigación y la acción de la universidad se pueda conectar con el tema territorial.

¿Cuál es la responsabilidad de la academia y de las universidades en relación con la Verdad, con la memoria, con las víctimas? Hay una universidad desligada de las complejidades de la guerra.

¿Qué puede hacer la academia en relación con los sectores de la sociedad que se oponen a los acuerdos?

La intelectualidad en nuestro país no ha sido orgánica, no está vinculada con la realidad, con los movimientos sociales, con las comunidades en los territorios. No está generando pensamiento crítico. De nuevo se pregunta cómo abordar al núcleo de población que se opone al gobierno actual y a la paz.

Un tema es el desinterés de la población. Hay una incredulidad con este proceso. Incluida la academia. Y la pregunta es por la academia: de qué manera incide en la generación de interés y en este proceso.

Los temas de paz, conflicto, memoria no son abordados por carreras que no sean sociales. No es algo transversal al proceso de formación profesional.

La academia tiene que comprender que la interlocución con los actores sociales no puede ser parasitaria, para ir a sacar información sin ejercer un diálogo horizontal que posibilite una construcción de conocimiento para la paz. Hay una herida abierta de la relación de la U con las comunidades, por una investigación extractivista, sin una agenda política que contribuya a la paz, y una apuesta educativa distante de las realidades de la gente.

Es necesario que se comprenda que las expresiones organizadas no son solamente las institucionalizadas, sino que se deben incluir los procesos y movimientos más allá de eso. Lo que se agudiza con la mercantilización de la relación de la universidad hacia los territorios. Lo que salva a la U no es la institución y sus directivos, sino maestros y maestras que tienen apuestas de sentido desde los márgenes.

No hay una política educativa en términos macro, ni en la ley 30 ni en la 115. No hay una política pensada para generar cambios a mediano y largo plazo en relación con la construcción de paz.

Crisis de la Universidad privada para su financiación y supervivencia, que está en situación de precarización de los profesores y de la investigación.

En relación con esta negociación parece no haber voluntad de apoyar y acompañar este proceso con el ELN que se pueda considera a la Universidad como un territorio de conflicto y un territorio para la paz.

Propuestas.

Pensar la paz para el buen vivir que active otros códigos, entendido como acto comunicativo, ordenamiento territorial y condiciones de vida del sujeto concreto.

Despatriarcalización de la educación y democratización de esta, ¿cuántas universidades privadas tienen hoy sindicatos estables y no perseguidos?

Concretar la función sustantiva de las universidades en la construcción de una cultura de paz

Es importante involucrar a las personas que desean ingresar a la educación, no solo a las personas que ya hacen parte de las universidades, propuestas articuladas entre el icfes, creando diseños formativos, generar procesos preicfes y preuniversitarios.

Potenciar los ejercicios de memoria histórica para reactivar las discusiones de quienes habitan las universidades, valiéndose de archivos, procesos que recojan memorias alternativas, las universidades quieren conservar solo la memoria institucional, pero es fundamental conservar la memoria de las luchas.

Potenciar una Articulación multi-estamentaria dentro de las universidades, debería de ser un apoyo integral y mutuo en la construcción de cultura de paz.

Empezar a generar las discusiones que articulan paz y desigualdades de la educación superior en los Encuentros de Estudiantes Universitarios.

Generar espacios de discusión frente a la crisis de la educación, no solo pública, sino también privada, esto respecto a la mercantilización de la educación. Necesario develar estas lógicas de saber-poder.

Generar agendas colectivas internas que establezcan como articularse entre sí.

La universidad debe rodear los acuerdos de paz; salir de las mallas, de las aulas, del campus, debemos estar en los procesos organizativos, complementarios, para aportar a la construcción de paz territorial.

Buscar como llevarnos cátedras de paz a los territorios, es una posibilidad significativa, necesario garantizar condiciones financieras que permitan garantizar este tipo de espacios.

Los centros de práctica tienen que ser hoy instrumentos para las transformaciones territoriales.

Promover estas conversaciones desde la academia, de manera en la que se den debates sobre paz.

Fortalecer los escenarios de participación y dialogo con la sociedad, trascender los enfoques discursivos y se traduzca en prácticas concretas.

Reconocer las representaciones y los lugares de los conflictos a partir de la historia de vida social. Entender la Paz como punto de llegada, que valla desmontando las estructuras de injusticia y violencia.

Trascender las narrativas victimizantes. Reconstruir la paz desde los múltiples significados sociales, recogiendo las necesidades de las comunidades y llevándolas hacia propuestas y soluciones concretas.

Una Pedagogía hacia los actores armados que no dependa solo de un acuerdo de Paz. Las pedagogías para la paz, tendrían que dirigirse no solo a la sociedad civil, el énfasis hay que hacerlo con los demás actores de la mesa.

Posicionar en los espacios formativos una educación humanista y critica, para la reconstrucción del tejido social. trascendiendo los discursos y cátedras de paz en el mundo escolar institucional. (El rol de la academia no puede ser hablar de paz en abstracto).

Entender la pedagogía para la paz en las instituciones educativas como un acto de confianza basado en las relaciones de los sujetos involucrados. Construir confianza entre las personas involucradas en el acto educativo.

Reconocer y caracterizar los conflictos con enfoque de derechos humanos, Escuchando a la gente en el territorio, generando espacios de visibilidad frente a lo que pasa con las conflictividades sociales.

Articular a las comunidades organizadas mediante encuentros para la escucha, la horizontalidad, a partir de preguntas problémicas, con los actores que viven las conflictividades, sin quedarse solo en los hechos pasados, reconociendo los contextos reales donde vive la gente y planear esos encuentros de manera colectiva, escuchando a las personas y considerando sus emociones desde el territorio.

Generar un plan curricular transversal de memoria histórica, con énfasis intergeneracional desde la escuela hasta la universidad para la comprensión y posterior superación de los conflictos.
Consolidar procesos a nivel didáctico y pedagógico de largo aliento dentro del sistema educativo. (Entendiendo pedagogía como la manera de bajar los discursos).

Los sujetos organizativos presentes proponemos construir un proyecto articulado desde las comunidades urbanas y rurales como una gran puerta para la paz con justicia social, que responda a las preguntas: ¿hacia quienes, para quienes, con quienes y entre quiénes? podemos construir pedagogías de paz.

En dicho proyecto sería indispensable trabajar las diferencias entre los conflictos y las expresiones violentas de estos y la perspectiva en devenir que se ha ido ganando en los procesos y acuerdos entre insurgencias y estado.

Un eje estratégico sería pensar en otra educación:

Desde lo universitario: para que los planes y propósitos de las instituciones universitarias posibiliten leer los conflictos desde lo socio-económico, ampliando los horizontes, delimitados hasta nuestro presente por la relación acostumbrada entre academia y cultura política, buscando trascender las razones teóricas, construyendo teoría situada y genuina como fruto histórico de la realidad que nos rodea, que no es una sola. Reconociendo las memorias históricas de los conflictos, los pactos y acuerdos anteriores y que ha pasado con ellos.

Desde la educación básica: Pedagogías críticas que trasciendan la educación bancaria, con planes curriculares y didácticos que permitan entender la Paz como reconocimiento del otro y de lo otro, en el marco de los derechos e identificación de las causas estructurales de los conflictos.

Desde educaciones no escolarizadas: Allí seria clave trabajar la defensa y la construcción del territorio como una apuesta de paz.

Es fundamental que desde la Universidad se apoye el proceso de negociación política, superando el desinterés social.

Si el ELN es coherente con su propuesta de que la sociedad se apropie de su proceso, que no puede ser apéndice del ELN y del gobierno y que se le pueda decir al ELN que no se comparten cierto tipo de prácticas y también al gobierno. Se necesita que la sociedad debata el tema de la paz.

Incidir en la agenda de la investigación con Minciencias para que pueda darse una investigación más dirigida a este punto.

Superar la visión instrumental de la Universidad, de tal manera que la participación conciba a la Universidad no sólo como un medio sino como un territorio de negociación.

Que se abran espacios para la discusión de la paz, dentro de la universidad.

La Universidad puede y debe ser un puente y cumplir con una acción mediador en relación con los acuerdos humanitarios.

Es importante dar una batalla ideológica para promover la paz, la negociación política, construir argumentos y ganar para este punto de vista al interior de las Universidades.

Para estimular la transformación de la universidad vale la pena el ejercicio de sistematizar las memorias del conflicto en la universidad y las agendas sociales populares históricamente incumplidas.

Una propuesta de “Ciencia Abierta” como la del Instituto Humboldt. Se puede hablar de algo así como “la paz abierta”. Abordar los temas de forma abierta: paz, memoria, reconciliación, conflicto, etc.
Pensar que las universidades sean pioneras que permitan una especie de Cyberdemocracia, para que se abran espacios de participación en relación con la mesa ELN-gobierno.

Una tarea es permear en todas sus funciones la pregunta por la paz, de tal manera que sea casi una función sustantiva que abra las posibilidades para investigación, la acción social y la formación. Esto implica generar unas condiciones institucionales.

Que la mesa de negociación convoque directamente a las universidades para que no sea un proceso marginal, sino que involucre a la sociedad.

A modo de conclusiones.

Se presentan asuntos estructurales de la concepción misma de la educación y sus límites normativos y culturales

Se requiere pensar en una estructura universitaria para la paz, dada a las necesarias transformaciones de país.

La Paz aún no es un asunto central de las Universidades, pensar en declarar la construcción de paz en una función sustantiva sería de vital importancia sobre todo en un país como Colombia.

La universidad debe pensar en articulación Universidad – Movimiento Social, étnico y popular.

El ser mismo de la universidad en Colombia, en los territorios debe ampliarse, superando la cerrada triada Universidad empresa Estado.

El debate está abierto

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