Los manuales de contrainsurgencia que dan forma al paramilitarismo siguen vigentes: Javier Giraldo

Linea Conflicto Social y Paz

Por :Alianza de Medios*

Lo que hemos logrado investigar, puntualiza, “es que el paramilitarismo viene de mucho antes, impuesto por los Estados Unidos en febrero del año 1962, incluso antes de que nacieran las guerrillas del ELN y de las FARC, que nacieron de 1964 en adelante.

 

 

Javier Giraldo

Sobre el origen del paramilitarismo en Colombia se han contrapuesto dos tesis. La primera versión, digamos oficial, desvincula al Estado como responsable de esta política. Ubica el paramilitarismo como un fenómeno asociado al crecimiento de los carteles de la droga de la década de 1980, y a la iniciativa de ganaderos, terratenientes y otros sectores económicos de poder para combatir a las guerrillas. La han limitado a política contrainsurgente.

La segunda tesis es la que ha ocupado todo el trabajo de Javier Giraldo Moreno, reconocido defensor de derecho humanos. Todos los caminos, según el sacerdote jesuita, conducen a la doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y a la década de 1960, cuando militares gringos comenzaron diseñar los primeros manuales contrainsurgentes del país que adoptaría el Estado sin ningún miramiento hasta nuestros días.

Pregunta: Se ha desdibujado el origen del paramilitarismo en Colombia. Según sus investigaciones, ¿cómo surgió y cuál es su relación con el Estado y el Establecimiento?

Respuesta: En todos los artículos y las charlas he ido demostrando que hay dos versiones sobre el origen del paramilitarismo, una es la versión oficial, lo presentan siempre como una especie de reacción de los gremios más adinerados como los ganaderos, los cafeteros, los bananeros, que se sentían amenazados por la existencia de las guerrillas y que entonces habían decidido constituir ejércitos privados más o menos en los años 80.

Y de allí surge una relación también con los grupos de narcotraficantes o con los fondos de los narcotraficantes, que hacen que estos ejércitos se vayan potenciando mucho, vayan creciendo, fortaleciendo y lleguen a ser un poder nacional muy grande.

Esa es la versión oficial donde no aparece ninguna relación con el Estado, con la fuerza pública, sino que aparece como una reacción de grupos privados en una acción defensiva frente a la violencia de las guerrillas.

Origen real

La versión que plantea Javier Giraldo está sustentada con más de tres décadas de investigación, tanto de él como de diversos centros de investigación en el país.

Lo que hemos logrado investigar, puntualiza, “es que el paramilitarismo viene de mucho antes, impuesto por los Estados Unidos en febrero del año 1962, incluso antes de que nacieran las guerrillas del ELN y de las FARC, que nacieron de 1964 en adelante.

En 1962 vino una misión del ejército norteamericano comandada por el general William Yarborough de la Escuela de Guerra Especial de Fort Bragg, en Carolina del Norte, en Estados Unidos. Esa misión tenía el objetivo de analizar la situación de seguridad y defensa de Colombia y de otros países de América Latina.

Cuando se fueron, dejaron una serie de documentos secretos que durante muchos años no se conocieron. En esos documentos había un eje principal y era la orden, porque en ese tiempo todo el monitoreo de la parte de seguridad y militar de Colombia y de casi todos los países de América Latina la definían los Estados Unidos, que inmediatamente se tienen que comenzar a organizar grupos mixtos de civiles y militares, y que el objetivo de esos grupos de civiles y militares era precisamente para contrarrestar y eliminar los grupos simpatizantes del comunismo.

Esos documentos secretos tienen un anexo, que es un documento ultrasecreto, donde se leen los párrafos más atrevidos porque se habla de la necesidad de empezar a implementar acciones terroristas paramilitares para contrarrestar a los simpatizantes del comunismo.

Entonces para ellos el concepto de comunismo era supremamente amplio y estos grupos mixtos civiles y militares son el origen propiamente del paramilitarismo, porque allí se rompe un principio que los mismos Estados Unidos habían impuesto en los ejércitos americanos, que era el monopolio de las armas por parte de los ejércitos.

Aquí ellos introducen los civiles y aún más, ellos empiezan a enviar e imponer una serie de textos, de libros, de manuales que los llaman de contrainsurgencia.

El primero de ellos fue una traducción del ejército americano, y otro fue una traducción de los ideólogos franceses de la guerra de Argel, entre ellos el más famoso, Roger Trinquier, quien escribió el libro La guerra moderna (1965), es uno de los más atrevidos en los aspectos de violencia.

Trinquier fue el ideólogo no solamente de la guerra de Argel sino de la guerra de Vietnam, y ese manual de la guerra moderna inspiró y tuvo edición traducida aquí en Colombia, fue como uno de los textos claves del ejército.

Lo que se logró ver y analizar posteriormente es que el presidente Guillermo León Valencia en el año 1965 emitió el decreto 3398 que era modificatorio de lo que en esa época se llamaba el Ministerio de Guerra, le cambió el nombre por el Ministerio de Defensa Nacional y en ese mismo decreto introdujo dos artículos que fueron la base legal del paramilitarismo.

En uno de esos artículos, Guillermo León Valencia autoriza que se entreguen armas de uso privativo de las fuerzas militares a grupos de civiles, y en otro de los artículos autoriza que se conformen grupos de civiles armados al servicio y en colaboración del ejército.

Esa es como la base legal del paramilitarismo, pero no la explicitan como el fundamento legal, sino que en los considerandos de ese decreto se habla del compromiso con el cumplimiento de unos compromisos internacionales. Ya mirando retrospectivamente todo eso, uno entiende que esos compromisos internacionales eran los documentos secretos del general Yarborough, crear esos grupos mixtos para eliminar a los simpatizantes del comunismo”.

Dos orillas

Para el investigador Javier Giraldo, todo ese andamiaje tenía dos caras u objetivos. Los participantes civiles armados de la guerra, es decir, los paramilitares armados por el Estado, y del otro lado el blanco de esta política: “El objetivo de esa guerra era la población civil no controlada por el ejército”.

En los manuales hay principios y tácticas muy perversas para identificar el pensamiento de los grupos campesinos para detectar si hay una tolerancia o simpatía con los grupos armados que empiezan a desarrollarse en esas regiones.

Cuando entra en juego la presidencia de Virgilio Barco, precisa Giraldo, “las acciones de los grupos paramilitares son supremamente escandalosas”.

El presidente Barco tomó la decisión de eliminar esos dos artículos del decreto 3398 del 65, precisa Giraldo, a la vez que detalla que tres años después (1968) habían convertido esos artículos en una ley permanente “pero los eliminan muchos años después de que han hecho desastres y la Corte Suprema también deroga esos dos artículos que le daban el viso legal al paramilitarismo”.

Giraldo advierte que la supresión del fundamento legal del paramilitarismo dura muy poco. “El gobierno de Gaviria se ingenia otra manera de darle fundamento al paramilitarismo, una manera de crear otra ley, que eran empresas de seguridad privada y en esas empresas de seguridad privada él vincula a muchísimos ex militares y ex policías y ex paramilitares, entonces ese es como otro camino legal que él encuentra para sustentar el paramilitarismo”.

El gobierno de Ernesto Samper, recalca Javier Giraldo, se apoya en esa misma ley de Gaviria para crear las Convivir a través de una resolución. “Todo el mundo sabía que eso era una fachada, en eso tuvo mucho que ver el entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe, que fue el que más números de Convivir creó en su departamento, pero se impone como una norma no escrita sino implícita: los miembros de las Convivir y en general los paramilitares de esa época no se identificaban con documentos de identidad, no llevaban cédula y siempre utilizaban un alias, un nombre falso, solamente llevaban un carnet que era el carnet de las convivir y ese carnet les permitía pasar por todos los retenes militares y policiales con sus armas”.

Paramilitarismo tomó vuelo

Ya para finales de la década de 1990 el paramilitarismo había tomado vuelo, pasaba en tropel por los retenes militares directo a las poblaciones donde cometería los más atroces crímenes, según describe Javier Giraldo.

“Llega un momento en que el paramilitarismo — ya muy ligado al narcotráfico— se han ido convirtiendo en un gran poder empresarial. Entonces la misma clase empresarial tradicional del país entra en pánico. El Diario El Tiempo, el 26 de septiembre de 2004, sacó un gran titular, y con varias páginas de desarrollo, que se llamaba “La paramilitarización de Colombia” y se notaba en todo el desarrollo de los artículos una especie de pánico de la clase más rica del país porque ya en ese momento habían descubierto que ellos ya no eran los más ricos”.

Pregunta: Queda muy claro el origen y contexto del paramilitarismo relacionado con una política de Estado, con la doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. ¿También hubo una especie de doctrina contrasocial para acabar con el tejido social?

Respuesta: Eso es evidente cuando uno lee estos manuales que se llamaron de contra insurgencia, que fueron progresivos, han publicado seis o siete manuales que los van actualizando y esos manuales no los han derogado oficialmente. Los últimos ministros de Defensa dicen que eso ya no existe, que el paramilitarismo ya no existe, pero esos manuales siguen vigentes.

Yo tuve una experiencia personal en 2010. Había un manual que era de los más atroces, que fue tal vez el primero redactado en Colombia. Yo quise tener ese texto y, según dos leyes de Colombia que regulan los documentos secretos, los documentos que son del Estado no pueden durar más de 30 años como secretos. Me apoyé en eso y pedí que me dieran acceso a ese manual: conocí unas partes, incluso había organigramas donde estaban los grupos paramilitares allí incluidos. Me lo negaron en todas las instancias del Ministerio de Defensa.

Después de poner tutelas, de llegar al Consejo de Estado — en todas las instancias me lo negaron —, el mismo Consejo de Estado le hizo la pregunta al Ministerio de Defensa de por qué se negaban a dar una copia de ese manual. La respuesta fue increíble, diciendo que todavía estaba vigente, eso era como en 2010 más o menos.

*Caribe Investigación, Escuela de Audiovisuales Fucoga, La Constituyente Audiovisual, Lucecitas de Maíz, Red de Prensa Alternativa Zur, Rueda Suelta

Tomado de: https://periferiaprensa.com/los-manuales-de-contrainsurgencia-que-dan-forma-al-paramilitarismo-siguen-vigentes-javier-giraldo/

 

 

 

 

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