Señoras y Señores Presidentes y Jefes de Estado de América: 

Como lo recordarán sin duda muchos de los presentes, en la primera cumbre de la CELAC celebrada en Caracas, un conjunto respetable de voces expresó al primer mandatario colombiano su voluntad de colaborar en la búsqueda de alguna salida política a la confrontación que sufre nuestro país. La respuesta directa del Presidente Santos apuntó a que era mejor no hacer nada, la resolución del conflicto debía quedar exclusivamente en manos colombianas. 

Los prisioneros políticos  y de guerra recluidos en las cárceles del país saludamos fraternalmente a las Mujeres del Mundo por la Paz, Colombianos y Colombianas por la Paz en cabeza de la Doctora Piedad Córdoba, a la señora Marleny Orjuela de ASFAMIPAZ, a familiares  y amigos de los prisioneros de guerra policías y soldados, y demás delegados y garantes de este proceso de liberación unilateral de los uniformados retenidos en combate por las FARC-EP.

Cada vez que las FARC-EP hablamos de paz, de soluciones políticas a la confrontación, de la necesidad de conversar para hallar una salida civilizada a los graves problemas sociales y políticos  que originan el conflicto armado en Colombia, se levanta enardecido el coro de los amantes de la guerra a descalificar nuestros propósitos de reconciliación. De inmediato se nos endilgan las más perversas intenciones, sólo para insistir en que lo único que cabe con nosotros es el exterminio. Por lo general, los mencionados incendiarios nunca van a la guerra, ni les permiten ir a sus hijos.

Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras enprodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado.

La guerra constituye  una catástrofe  cuyos enormes costos van a heredar las nuevas generaciones de colombianos. Además, “la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” según la constitución de ese nación sudamericana. Por lo tanto, la diáspora colombiana debe jugar un rol activo para favorecer el diálogo entre todos los actores y encontrar una solución político-negociada al conflicto. Con  estas tesis centrales diversas organizaciones de emigrantes colombianos en Suiza y  personalidades políticas europeas convocan al  “Encuentro internacional por la paz y la solución política al conflicto colombiano” a realizarse en Lausana del 23 al 25 de marzo.

Doctora Piedad Córdoba, Señoras y Señores miembros de Colombianas y Colombianos por la Paz:De nuevo nos dirigimos a ustedes, con el reconocimiento por sus denodados esfuerzos por la paz de Colombia, para que se abra un verdadero proceso de Salida Política al Conflicto y se supere el estado de guerra que conduce el país a la sin salida social y política. Recibimos con especial atención e interés, su carta del mes de Enero, con la propuesta de Tregua bilateral, así como las enviadas a los compañeros de las FARC y al gobierno nacional.

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Revista Kavilando

PORTADA Kav V10 Jul 18

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