En la comunidad universitaria hemos recibido con mucha alegría la decisión, sabia y valiente, del presidente Santos de iniciar diálogos de paz con la insurgencia y en un primer momento con las FARC, en La Habana - Cuba.

Usualmente en las Universidades Colombianas el conocimiento es abordado a través de dos enfoques de pensamiento. De una parte se enseña desde la fórmula tradicional, sostenida en un enfoque lógico formal que se acompaña de “verdades insustituibles”, tablas de verdad y análisis abstractos en los que priman análisis de las consecuencias y de los hechos resultantes de los fenómenos, pero que dejan afuera las causas, los orígenes y la memoria de tales fenómenos y los conflictos y tensiones que los provocan. De otra parte está la postura de Pensamiento Crítico, basado en el análisis de la totalidad, en la comprensión de la realidad, en la integración de teoría y práctica y en la ubicación de los fenómenos en contexto y en concreto y no en un mundo ideal y aislado del contexto, si no adentro del tiempo, espacio y situación en que ocurren los conflictos y las transformaciones.

El Foro Ecuménico por la Paz (FEP) será un escenario muy amplio de participación de las y los seguidores y discípulos en Jesús de Nazaret y de su Evangelio de Paz y de Fraternidad, así como de los procesos ecuménicos desde las bases creyentes de las diferentes iglesias, acompañadas de sus líderes.

“La justicia producirá paz, tranquilidad y confianza para siempre” (Isaías 32:17)

Se realizarán foros regionales preparatorios, en Medellín el foro se realizará el 4 de Mayo en las instalaciones de la Universidad  de San Buenaventura Medellín y el 18 y 19 de Mayor, en simultanea con el foro Nacional, se realizará en Medellín una vigilia por la paz

El nacional se realizará en Bogotá el 18 y 19 de Mayo de 2013

La decisión de esta convocatoria ha sido iniciativa de la Mesa Ecuménica por la Paz. Será un espacio representativo y democrático.

Queremos expresar nuestra voluntad y anhelos de PAZ, a todo el Pueblo de Colombia, y hacer llegar un mensaje al Gobierno nacional, a las guerrillas de las FARC, del ELN y el EPL, a los actores sociales y políticos, a los sectores populares organizados y la opinión pública internacional.

La preparación del foro y su realización, debe ser entendida como un proceso, que durante la etapa de los diálogos de paz e incluso después de éstos, permita unir en la diversidad, al máximo posible, la voz del movimiento ecuménico.

La preparación del foro y su realización deberá permitir dialogar sobre la necesidad urgente de la participación de la sociedad civil en el actual proceso de diálogo e intercambiar sobre la urgencia de avanzar decididamente en la búsqueda de mayor unidad del movimiento ecuménico, que debería ser una parábola de la unidad hacia la paz y hacia la reconstrucción del país.

Debemos presentar nuestras propuestas como actores desde el Evangelio del Perdón y de la Reconciliación. Configurar una estrategia común. Servir de puentes con los procesos de base que acompañamos para que aborden y dialoguen el imperativo de la paz, desde la cotidianidad.

Es positivo construir equipos regionales y organizar encuentros previos, tipo pre-foros, en las regiones y localidades, de tal manera que el Foro sea preparado desde nuestras comunidades, y lleven y/o hagan llegar sus propias ideas y propuestas.

Invitamos a participar en este FEP a los movimientos sociales que se identifican con este anhelo de la paz con justicia social y que quieran compartir con nosotros.

La Mesa Ecuménica por la Paz estará haciendo llegar la información pertinente y demás detalles sobre el evento.

Esperamos alrededor de unas quinientas personas en las deliberaciones del FEP.

Marcha 9 de abril

La mesa ecuménica por la paz haciendo presencia en la marcha por la paz el nueve de abril

En el país las cifras sobre el tema carcelario develan un problema grave y difícil de resolver. Solo el hacinamiento es un problema de alta complejidad, pues según las organizaciones defensoras de derechos humanos y acompañantes de detenidos, este alcanza más del 50%, y solo en la cárcel de  Villahermosa en Cali con capacidad para 1.700 internos, hoy se albergan 5.830, es decir, el hacinamiento es del 350%.

Hoy en Colombia hay aproximadamente 115.780 personas privadas de la libertad en 142 cárceles, de estos 107.056 son hombres y 8.724 son mujeres. Se puede decir que estos hombres y mujeres también se encuentran privadas de servicios básicos de calidad como la salud, ya que la atención general es deficiente y la especializada casi inexistente, no se practican exámenes diagnósticos y no hay programa de prevención y detección temprana de enfermedades, como lo denuncian las organizaciones acompañantes de los detenidos. Un botón de muestra de la crisis del sistema de salud carcelario, es que  los funcionarios de Caprecom, entidad encargada de prestar el servicio, tienen ya tres meses de no recibir sueldo, afirmación hecha por la Personería Municipal de Cali. Este deficiente servicio de salud aporta a la escandalosa cifra de 500 internos muertos en los últimos 5 años.

Esta situación, sumada a la gravedad del hacinamiento hacen que las cárceles colombianas se conviertan en bombas de tiempo con varias problemáticas en su interior. El hacinamiento es desbordado y evidente, solo en el Valle del Cauca los centros carcelarios tienen estos panoramas: cárcel de Tuluá con capacidad para 320 internos recibe a 605. Palmira tiene 1.750 presos cuando su capacidad es para 1.200. Cartago con capacidad para 412 tiene 552. Y Buga, diseñada para 750, tiene 1.028 internos.

Ahora bien, si a la suma de falta de servicios médicos y condiciones de hacinamiento, se le añade las condiciones de precariedad en que viven los detenidos a causa del deterioro estructural, el resultado es todo un problema social que afecta la dignidad de las personas que se encuentran en estos lugares,  ya que baños, patios, escaleras y hasta los techos se convierten en espacios para dormir debido a la falta de espacio.

Incubándose con esto la presencia de otros fenómenos que hacen su aporte al drama de los detenidos, así la corrupción, el cacicazgo, la violencia intracarcelaria, el silenciamiento, la represión encubierta, se desarrollan con normalidad dentro de los reclusorios.

Para enfrentar la situación el gobierno colombiano a planteado la generación de nuevos cupos, construyendo nuevas cárceles hechas por medio de alianzas con el sector privado. El  Viceministro de Política Criminal del Ministerio de Justicia Farid Benavides así lo comentó a un periódico local: “la Ministra Ruth Stella Correa propuso en el proyecto de Código Penitenciario una alianza entre los sectores público y privado que redunde en la construcción de cárceles idóneas, modernas y la disponibilidad de 26.000 nuevos cupos. El próximo lunes tendremos los primeros resultados de un estudio que, al respecto, adelanta la Corporación Andina de Fomento... En ese plan a largo plazo, el Gobierno ha dispuesto la construcción de 26 mil cupos por el sistema de asociación público privada, pero también en ese Plan Maestro de Seguridad Penitenciaria que presentó el Inpec hace dos años hay un plan de ampliación de 20 mil cupos que irán saliendo paralelamente al desarrollo de las megacárceles”

Sin embargo, otra es la visión que tienen las organizaciones defensoras de derechos humanos, frente a este tipo de planes, según ellos y según las mismas cifras, estos no han dado resultados. Ya que por un lado el índice de aumento de presos supera la generación de cupos. Según la Defensoría del Pueblo la población carcelaria en 12 años se incrementó en 54.915 personas, mientras que en el mismo lapso los cupos aumentaron sólo en 42.009. Además, ya hay ejemplos de la ineficacia de estas soluciones, pues cuando se construyó la cárcel de Jamundí, en el Valle del Cauca, se intento que en Villahermosa  de Cali solo se quedaran los sindicados, hoy Jamundí ya no da abasto y en Cali el drama es el mismo.

Por ello mismo esta semana fue declarada la urgencia en esta cárcel de Cali, por medio de una orden del Tribunal Superior de Cali, que ordenó la imposibilidad para recibir mas presos, mientras falla una tutela sobre hacinamiento instaurada por la Defensoría. 

Por su parte, las organizaciones defensoras de derechos humanos y acompañantes de presos, trabajan y promueven actividades para que este tema sea tenido en cuenta como parte de las dinámicas sobre paz que se vienen gestando en el país. En las próximas semanas se esperan iniciar con actividades de movilización en todo el país y de esta forma visibilizar y presionar soluciones reales para la difícil situación que afrontan los detenidos a nivel nacional.

En la marcha en la ciudad de Bogotá D.C., con una delegación proveniente de las diferentes regiones del país, así como en diferentes ciudades del país, fue expresar el anhelo de paz que tiene la mayoría del pueblo que desea tener tranquilidad, derechos plenos que aseguren una vida digna, trabajo, democracia y soberanía.

Hace 65 años se alza desde esta tribuna un clamor por la paz de Colombia.

65 años es el tiempo de una vida humana. Eso quiere decir que toda la vida hemos esperado la paz. Y la paz no ha llegado, y no conocemos su rostro.

La sociedad colombiana padece una fuerte tendencia al olvido y la amnesia colectiva, pese a haber sufrido una historia de violencia y varias décadas de conflicto armado. Como lo dice Claudia Girón “la sociedad colombiana contemporánea tiene su sustrato histórico en el vacío temporal de la conciencia individual y colectiva que surge de una circunstancia contradictoria: mientras el vertiginoso desarrollo material de los últimos cincuenta años ha transformado y prácticamente destruido de raíz el entorno físico, por otra parte, las relaciones sociales, las costumbres políticas y las modalidades de ejercicio del poder han permanecido siendo en esencia las mismas del siglo pasado.

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