Por Antonio Caballero

Observen las sonrisas: fingida la de Gina, quien ha aprendido a sonreír automáticamente para una foto. Forzada la de Peñalosa, y sobrada a la vez. Aterradora la de Petro: si las serpientes sonrieran, lo harían así.

Por: William Ospina

El símbolo clásico del teatro muestra una máscara que con la mitad del rostro sonríe y con la otra llora. Después de un año de sonrisas, el Gobierno colombiano ha asumido esta semana por primera vez la expresión de esas máscaras griegas: la mitad con sonrisa de dicha y la mitad con gesto de amargura.

Mi siguiente (y más memorable) encuentro con el Che se debió a un azar: un «seguro azar», en las palabras de Salinas. En los primeros días de marzo de 1965, al ir a abordar ese avión Praga-Habana que todo cubano toma, o aspira a tomar, alguna vez, y que se va haciendo familiar como un tranvía de barrio, tuve la alegría de saber que haría el vuelo no solo con muchos alumnos becados, sino también con el Che y otros compañeros del Gobierno (Osmany Cienfuegos, Arnol Rodríguez), además del secretario del Che, Manresa.

El preso político DIOMEDES MENESES CARVAJALINO, se encuentra en delicado estado de salud al no recibir el tratamiento adecuado para la infección de su pie izquierdo que le produjo úlcera de presión calcáneo e insuficiencia vascular; producida por un bacteria agresiva que le está carcomiendo el tejido muscular y óseo, no solo de su pie, sino que ahora la infección se trasladó también al glúteo izquierdo, produciéndole afectación a su integridad física en la medida que se expone a la amputación de su extremidad por negligencia del Inpec y Caprecom.

Hace más de 10 años, antes del 11-S, Goldman Sachs predecía que los países del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) alcanzarían a las 10 mayores economías mundiales, pero no hasta 2040. Pasó una década y la economía china ya ocupa solita el número dos, Brasil es número siete, India 10, e incluso Rusia va llegando cerca. En paridad de poder de compras, o PPP en inglés, las cosas se ven aún mejores. Desde ese punto de vista, China está en segundo lugar, India es ahora cuarta, Rusia sexta y Brasil séptimo.

La Asociación Bolivariana de Asuntos Humanitarios "Patria Es Solidaridad", organización no gubernamental que se encarga de la denuncia, la promoción y formación en derechos humanos, principalmente de los presos políticos, denuncia la flagrante violación de los derechos humanos de la cual ha sido objeto el prisionero político Gustavo Hernán Giraldo Amaya, por parte del estado colombiano.


El prisionero Gustavo Hernán Giraldo se encuentra privado de la libertad desde el 2006 en la cárcel Bellavista de Medellín y desde el mes de julio del presente año padece de una enfermedad degenerativa que le ha hecho perder más de la mitad de su peso y que no ha podido ser identificada por la poca atención médica que ha tenido.

Desde el comienzo de su enfermedad el señor Giraldo se ha dirigido a todas las instancias correspondientes, entre las que se cuentan una petición a la juez tercera de ejecución de penas y medidas de seguridad de Medellín, un derecho de petición ante la dirección regional Noroeste del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), una acción de tutela ante el juez 17 penal del circuito de Medellín, solicitando el amparo de sus derechos fundamentales a la vida, la salud y la dignidad humana para que se le brinde la atención que necesita antes de que sea demasiado tarde.

El 5 de septiembre de 2011, el juzgado tercero de ejecución de penas y medidas de seguridad de la ciudad de Medellín concedió la sustitución de la prisión carcelaria del señor Giraldo Amaya por la prisión en centro médico u hospitalario. Sin embargo, las autoridades se han limitado a llevar al prisionero al centro médico y devolverlo a la cárcel de Bellavista sin que esto redunde en mejorías para el prisionero.

Es manifiesto que ha habido una negligencia por parte del Inpec, que está condenando a Gustavo Hernán Giraldo a la muerte, por esta razón exigimos al estado colombiano y al Inpec a preservar el derecho a la vida y la integridad del prisionero enviándolo de forma inmediata a un centro médico con las condiciones necesarias que permitan dar un diagnóstico y formular un tratamiento que permita la recuperación de Hernán Giraldo.

El caso del prisionero Hernán Giraldo Anaya no es un caso aislado, son muchos los presos políticos que son abandonados sin la más mínima atención médica como forma de tortura y con el objeto de minar su moral. Hay muchos casos parecidos al de Hernán y que responden a la misma política, como el del prisionero Diomedes Carvajalino, a quien, por negligencia del Inpec, le fue amputada su pierna, o el caso de José Alveiro Manjarrez Cupitre que muere en total abandono por la falta oportuna de atención médica en la cárcel nacional Modelo de Bucaramanga.

Denunciamos esta política criminal del estado colombiano encarnado en el Inpec y exigimos una reforma del sistema penal carcelario que priorice la defensa de los derechos humanos y la dignidad de todos los presos

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