¿QUIÉN LE ESCRIBE AL RÉGIMEN OLIGÁRQUICO?

Linea Territorio y despojo

El intercambio epistolar entre la insurgencia y colombianos y colombianas por la paz, ha facilitado que prisioneros de guerra del conflicto regresen a sus casas y ha ventilado propuestas para la salida política al conflicto colombiano. Contrario al régimen oligárquico, a quien nadie le escribe, la insurgencia recibe cartas todos los días;  en cada paso dado en una vereda, en un corregimiento, llegando al pico donde reina el frailejón, al salir de la trocha, los correos son inimaginables y denotan una creatividad  popular increíble e inagotable.

Llegan cartas de aniversario, llegan cartas que piden ayuda para establecer unos linderos en conflicto, para repartir unas vacas, para denunciar el desvío de un río, para denunciar la contaminación de una quebrada, para anunciar que los “hombres delta”  van subiendo, cuántos son, cuántos días se calcula que se quedarán, si son soldados profesionales, soldaditos del servicio militar, o mercenarios, las cartas dicen que alguien quiere ingresar, ya tiene la edad, que por favor lo reciban, otras piden dar fe de un compromiso, un préstamo, un matrimonio, una infidelidad, una pelea de gallos. La gente le escribe todos los días a la insurgencia.

Pero también hay quienes le escriben a la insurgencia  con segunda intención, buscando meter cizaña para “desarmarla” moralmente y derrotarlos en el papel recurriendo a la nostalgia o a viejos recuerdos; Uno le mandan cartas a sus excompañeros para exorcizar fantasmas personales, y otro para practicar el revisionismo  que aprendió en su cuna, pero ambos, utilizan los medios oficiales como canales de comunicación (o los medios los utilizan a ellos) para lanzar su frases elocuentes y engañosas,  sintiéndose portavoces de la consciencia colectiva  cuando en realidad son portavoces de sus propias consciencias y conveniencias, o portavoces de sus duelos no vividos. Estos remitentes han escrito bajo la “convincente influencia” del vicepresidente, también un renegado, que sueña con la rendición de la insurgencia, convencidos de que, como ellos, la insurgencia se venderá por un plato de lentejas.

Estos mismos remitentes, no han tenido el coraje de “dirigirle” unas cuantas frases al régimen criminal colombiano, en cabeza del padre ideológico de “los mal llamados falsos positivos” chucky santos. No le han interpelado por todos los 55 mil desaparecidos, por los 5 millones de  desplazados  que causaron y siguen causando con su  palma africana y megaproyectos proyectos paramilitares. No le han interpelado por su modelo económico ultra neoliberal que concentró la riqueza en pocas manos, socializando la pobreza y la miseria para millones de compatriotas. No han osado preguntarle al régimen y a su presidente por la monstruosa corrupción generalizada, el desmadre moral de la parapolítica, por el desangre del erario público, por el concierto para delinquir, por las chuzadas y la entrega del DAS y la Fiscalía a las bandas criminales, ni un coma para indagar porque Uribe Vélez gestor de la Ley 100/ 93  le entregó la salud pública a los financieros la privatizó y la convirtió en una mercancía, ni porqué en vez de invertir en educación pública y en investigación, todo se invierte  en la guerra.

Reconocer un conflicto armado interno implica que hay partes en confrontación. Es inútil que estos remitentes de buenos oficios de la oligarquía criminal, quieran hablar de la paz a su manera, con uno sólo de los que intervienen en el conflicto. ¿Obtusos? ¿Soñadores? ¿De mala fe?, ¿interlocutores de oficio? Mensajeros de quien?  O todas las anteriores A Medófilo lo entendemos porque hace tiempo se le cayó el muro, después de estudiar becado en Moscú, diploma en mano, salió corriendo a cambiar de bando a enseñar el revisionismo aprendido para ganarse legalmente la vida como profesor. Contrario ocurre con (a) Pacho Galán, cuya captura fue declara como ilegal, ya que el régimen colombiano lo drogó, lo humilló y lo vejó y una vez capturado por el régimen, fue sometió a todo tipo de ultrajes y presentado ante los medios como un drogadicto y otros epítetos para degradar y negar su condición de combatiente revolucionario. Todos estos ultrajes y vejámenes parecen desaparecer de la memoria de Galán, que ahora se deja instrumentalizar por el régimen y  se presta a la propaganda vulgar y a las apologías de la rendición.Dice Galán en el punto 7 de su carta “. El estado y la sociedad están en capacidad de construir y ofrecerles una oferta digna de paz para terminar bien este conflicto, solo se requiere que Uds. le anuncien el país la decisión unilateral de abandonar la guerra e ir por las paz hasta las últimas consecuencias”, ¿en dónde habrá leído o escuchado Galán, que el régimen colombiano ofrece una salida digna de paz para terminar el conflicto. En boca de cuál dirigente del régimen se ha escuchado una propuesta de paz seria en los últimos años en este país, distinta a la entrega y la rendición?. Galán confunde ciertas categorías sociales que no se pueden confundir jamás; el Estado colombiano actual es el resultado del régimen corrupto y terrorista  que vivimos y refleja la correlación de fuerzas imperante. El Estado actual colombiano  en su estructura institucional y con sus ultramodernas  bases militares yankis, está diseñado para la guerra geoestratégica que adelanta. No es un Estado para la paz, ni para la democracia con justicia social, y mucho menos para ejercer la soberanía nacional con dignidad.

La solución política al conflicto llegará en la lucha de masas cotidiana del pueblo colombiano y de su capacidad de resistencia armada, en la unidad de las fuerzas políticas opositoras al régimen, y en la unidad del movimiento insurgente.Galán minimiza  o subestima la gloriosa y larga  resistencia del pueblo colombiano en armas, y de la lucha cotidiana del pueblo trabajador. Y sobre todo, hace abstracción o pretende ignorar la peligrosidad de la oligarquía colombiana, la más sanguinaria de América Latina y porque no decirlo, una de las más sanguinarias del mundo, con su entrega incondicional al gobierno y al ejército de los Estados Unidos. En ningún país del mundo se han ajusticiado o desaparecido 5.000 miembros de  un mismo partido de oposición, y en una sola campaña presidencial a cuatro candidatos presidenciales opositores al régimen, las muertes de Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán, de Jaime Pardo Leal, seguida de la muerte de Bernardo Jaramillo, son sólo un indicador del terror y de la capacidad ilimitada de la oligarquía para utilizarlo contra todo lo que se le oponga. Galán con su carta nos produce una tristeza profunda, porque en esta misiva confirma que el régimen, que un día lo humilló como combatiente y lo encarceló durante décadas en una mazmorra oprobiosa, ha triunfado sobre él. Comparando las fotos citadas por Galán como las motivadoras de la carta, y las últimas fotos públicas de Galán con su larga barba, llegamos a la conclusión que el musgo de las montañas es más digno, que un “plumífero citadino” al servicio del régimen fascista colombiano.   La pregunta que nos hacemos desde ANNCOL es, ¿cuando alguna de estas plumas “ilustres” le preguntará al régimen, cuándo piensa abandonar la guerra contra el pueblo  trabajador colombiano para que no sea necesario levantarse en armas?

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