Se analiza la guerra en el Catatumbo como un fenómeno estructural inscrito en una estrategia geopolítica regional que desborda las lecturas centradas en la criminalidad o la debilidad estatal. Desde un enfoque crítico y decolonial, sostiene que el avance paramilitar, articulado al narcotráfico y las economías extractivas, responde a un reordenamiento territorial funcional a intereses externos, en particular a la agenda de seguridad de Estados Unidos. Se argumenta que el ELN ha operado históricamente como un dique armado frente a la instrumentalización de la frontera colombo-venezolana, por lo que la intensificación del conflicto se interpreta como parte de una estrategia contrainsurgente prolongada orientada a neutralizar esa resistencia. Este trabajo invita a ampliar los marcos analíticos del campo de los estudios sobre conflicto y seguridad, habilitando hipótesis evidentes, pero sistemáticamente evitadas en contextos de polarización y extremismo, y subrayando la centralidad de territorios como el Catatumbo y Venezuela en la disputa contemporánea por la soberanía regional en un escenario de confrontación multipolar.
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