Por Itzamná Ollantay. Al Carajo

En la atmósfera navideña, y al día siguiente de la fiesta de los “santos inocentes”, los grupos alzados en armas aglutinados en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y el Estado criollo de Guatemala, luego de 36 años de “guerra interna”, firmaron los Acuerdos de Paz firme y duradero. Entonces, era 29 de diciembre de 1996.

Por: Alfonso Insuasty Rodríguez* Y Gustavo Muñoz Gaviria**

Parece que el efecto planteado por la Ley de la inercia funciona a nivel del poder instituido y hegemónico, el rumbo marcado por los más poderosos lleva, sin duda alguna, a una catástrofe planetaria a pesar de las alertas y movimientos de resistencia.

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