El problema no está en que el Estado combata el crimen organizado, proteja a la población o fortalezca sus capacidades de investigación y justicia. La cuestión fundamental es qué concepción de seguridad orienta estas decisiones, qué diagnóstico territorial las sustenta y cuáles son sus límites jurídicos, políticos y humanitarios.
Conflicto Social y Paz
El silenciamiento de la paz: Emisoras de Paz y el deber constitucional de cumplir el Acuerdo
En un contexto marcado por la persistencia de las hostilidades, la disputa territorial y el riesgo de respuestas que profundicen la violencia en las periferias, Colombia debe volver a los principios de la Constitución de 1991. La paz no es una opción coyuntural ni una herramienta del gobierno de turno: es un derecho y un deber constitucional, como establece el artículo 22.
Del Catatumbo a Amalfi: cuando la seguridad degrada la protección de la vida
Catatumbo, Amalfi y San Cayetano, tres casos distintos, una alerta preocupante. Violencia armada, operaciones militares y denuncias sobre abusos vuelven a poner en debate el modelo de seguridad y sus costos para las comunidades.
Catatumbo: cuando la guerra vuelve a ocupar el lugar de la política
El bombardeo en el Catatumbo vuelve a poner la guerra en el centro mientras Colombia enfrenta una emergencia sísmica. Entre la militarización, la incertidumbre y el riesgo para la población civil, las acciones desarrolladas exigen verdad, derechos y vidas protegidas.
Tres territorios, una misma alerta: la guerra vuelve a cercar a las comunidades.
Norosí, Ituango y la cordillera nariñense registran en pocos días ataques con drones y explosivos, combates entre estructuras armadas, afectaciones a bienes civiles y desplazamientos. Las alertas de la Defensoría exigen pasar de la reacción a una política efectiva de prevención y transformación territorial.
Operación Europa: reconocer la responsabilidad del Estado para defender la verdad, la democracia y el derecho a no ser perseguido.
El reconocimiento estatal de la Operación Europa implica admitir que estructuras de inteligencia fueron utilizadas para perseguir, estigmatizar y sabotear a defensores de derechos humanos más allá de las fronteras colombianas. La verdad, la reparación y la no repetición exigen desmontar las doctrinas que hicieron posible esa persecución.
Violencia armada, una alerta que no puede tomarse a la ligera.
La Defensoría del Pueblo advierte sobre una concentración de acciones armadas en distintos territorios del país. No se trata todavía de afirmar una ofensiva nacional coordinada, pero sí de reconocer una señal de alarma que exige información, prevención y una respuesta estatal integral.





















