Por: Diana Zambrano de Aguante Popular y Leonardo Ayala de Kavilando / Comunidades campesinas de Oiba y Guadalupe avanzan en la formalización del TECAM Cacique Poima, una apuesta por la soberanía alimentaria, la defensa del agua y la vida digna, en medio de tensiones con proyectos extractivos y la débil respuesta estatal.
Las comunidades campesinas del sur de Santander, particularmente de los municipios de Oiba y Guadalupe, organizadas en el Congreso Ambiental de Santander – CASA Aguayá, realizaron el pasado 28 de marzo la audiencia pública del Territorio Campesino Agroalimentario (TECAM) Cacique Poima. Este espacio tuvo como propósito socializar ante la institucionalidad y la comunidad en general el Plan de Vida Digna, construido colectivamente tras un año de haber radicado la solicitud formal ante la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
Territorios Campesinos Agroalimentarios y Planes de Vida Digna
De acuerdo con el Decreto 780 de 2024, los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM) son espacios históricos de organización campesina orientados a garantizar la permanencia en el territorio, la protección de los bienes comunes, la soberanía alimentaria y la vida digna. Se constituyen, además, como una forma alternativa de ordenamiento social y productivo de la propiedad rural, en la que se priorizan políticas de reforma agraria y desarrollo rural.
Aunque esta figura fue institucionalizada recientemente, su construcción es el resultado de más de una década de procesos organizativos impulsados por el campesinado articulado en el Congreso de los Pueblos y el CNA, quienes han venido defendiendo el territorio desde prácticas autónomas de gobierno y planificación comunitaria.
Un elemento central para la constitución de los TECAM es el Plan de Vida Digna, entendido como un instrumento político y organizativo mediante el cual las comunidades proyectan su futuro, ordenan el territorio y trazan rutas para garantizar derechos, resolver conflictos y materializar transformaciones estructurales en clave de reforma agraria integral.
CASA Aguayá: memoria organizativa y defensa territorial
Los procesos organizativos del sur de Santander tienen raíces profundas en experiencias como las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) y el trabajo formativo del SEPAS, desde donde se gestaron dinámicas de organización social, economía solidaria y defensa del territorio.
Hoy, CASA Aguayá, en articulación con la Red Regional de Acueductos Comunitarios, enfrenta nuevas amenazas, particularmente la expansión de proyectos hidroeléctricos como San Bartolomé, sobre el río Oibita, financiado por BID Invest. Este tipo de iniciativas, bajo la lógica del desarrollo extractivo, pone en riesgo ecosistemas estratégicos y las condiciones de vida del campesinado.
El Plan de Vida Digna: una apuesta integral
El Plan de Vida Digna del TECAM Cacique Poima se estructura en varios ejes que reflejan una visión integral del territorio:
En el ámbito agroecológico, se prioriza la formalización de la tenencia de la tierra, la transición hacia modelos productivos sostenibles y la consolidación de iniciativas como biofábricas, huertas comunitarias, centros de acopio y procesos de transformación. Se proyecta, además, la recuperación de espacios colectivos para fortalecer la soberanía alimentaria.
En materia de autogestión económica, se impulsan mercados campesinos, turismo ecológico y cultural, fortalecimiento de acueductos comunitarios y economías populares, incluyendo la regulación de actividades como la minería de caolín y la promoción de asociaciones productivas.
El eje de formación apuesta por la educación popular, el fortalecimiento de la identidad campesina y la recuperación de saberes ancestrales, mediante escuelas territoriales, procesos de memoria histórica y medios comunitarios como emisoras locales.
En derechos humanos, se busca garantizar acceso a salud, vivienda digna y saneamiento básico, así como promover procesos formativos en derechos fundamentales para el campesinado.
La equidad de género ocupa un lugar central, con procesos de formación en feminismo campesino y la consolidación de redes de mujeres. Paralelamente, se promueven estrategias para garantizar la permanencia de las juventudes en el territorio.
Finalmente, la defensa del territorio se articula en torno al agua como eje ordenador, con planes de manejo de microcuencas, procesos de reforestación y la creación de casas de semillas que garanticen la soberanía genética y alimentaria.
Todo ello se sostiene sobre un eje político-organizativo que fortalece el gobierno propio del TECAM y posiciona al campesinado como sujeto político autónomo.
Tensiones con la institucionalidad y desafíos
A la audiencia pública fueron convocadas diversas entidades del orden local, regional y nacional. Sin embargo, la ausencia de actores clave como la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), en medio de conflictos ambientales y denuncias de persecución al campesinado, evidencia las tensiones existentes entre las comunidades y el aparato institucional.
Más allá de la asistencia formal, las comunidades exigen compromisos reales: acceso a tierra, garantías de protección frente a la estigmatización, reconocimiento efectivo de su soberanía territorial y respaldo financiero para la implementación del Plan de Vida Digna.
Si bien la formalización del TECAM parece avanzar, su consolidación dependerá en gran medida de la voluntad política estatal, especialmente en un contexto preelectoral donde los compromisos suelen diluirse en discursos.
Un horizonte de dignidad campesina
Los Territorios Campesinos Agroalimentarios representan una posibilidad concreta para materializar el reconocimiento constitucional del campesinado (Acto Legislativo 01 de 2023), históricamente negado y marginado.
En este escenario, las comunidades del sur de Santander reafirman su decisión de permanecer, resistir y construir alternativas.
La apuesta no es solo por la tierra, sino también por la vida digna, la soberanía y la transformación estructural del campo colombiano.
Las comunidades campesinas del sur de Santander se seguirán movilizando por la permanencia del campesinado en el territorio, por la Reforma Agraria y Acuario Estructural Integral y Popular.
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