El libro "Entrenamiento, Bases y Militarización en América Latina, La OTAN y Estados Unidos en América Latina", compilado por Pablo Ruiz Espinoza y publicado en 2025 por Editorial Quimantú, reúne una pregunta que sigue siendo incómoda y, quizá por eso mismo, necesaria, ¿qué hay detrás de la creciente presencia militar, doctrinaria, tecnológica y geopolítica de Estados Unidos y la OTAN en Nuestra América?
Reseña escrita Por: Alfonso Insuasty Rodríguez*
No se trata solamente de contar cuántas bases militares existen, dónde se realizan ejercicios o qué fuerzas armadas reciben entrenamiento. La pregunta es más profunda ¿cómo se construyen las doctrinas de seguridad que terminan definiendo quién es considerado enemigo, qué territorios deben ser controlados, qué poblaciones son convertidas en amenaza y qué formas de violencia llegan a presentarse como necesarias o inevitables?
Ese es uno de los principales méritos de este libro, abrir la discusión más allá de las fronteras de los Estados y de los discursos oficiales sobre seguridad.
Un libro escrito a muchas manos
Una de sus mayores riquezas está precisamente en su diversidad. No estamos ante una obra escrita desde una sola disciplina ni desde una única institución académica. El libro reúne académicos, investigadores, activistas, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos que, desde distintos territorios y experiencias, han acompañado las luchas contra la militarización y por la paz.
Son voces que vienen de la investigación, pero también de las calles, de los territorios, de las organizaciones populares, de la defensa de los derechos humanos y de las experiencias concretas de comunidades que han vivido los efectos de las políticas de seguridad.
Por eso sus textos pueden leerse como piezas de un mismo rompecabezas, cada autor aporta una perspectiva particular para comprender un fenómeno que, por su complejidad, difícilmente puede explicarse desde una sola mirada.
La diversidad no elimina las diferencias entre los autores. Al contrario, las pone en conversación.
Y allí reside buena parte del valor político e intelectual de la obra.
Del entrenamiento militar al control territorial
El libro invita a mirar el militarismo como algo que va mucho más allá de los cuarteles.
El entrenamiento de fuerzas militares latinoamericanas, la circulación de doctrinas de seguridad, los ejercicios conjuntos, las bases y facilidades militares, la
cooperación en materia de inteligencia, las nuevas tecnologías de vigilancia y las formas contemporáneas de guerra hacen parte de un entramado que transforma la manera en que los Estados comprenden la seguridad.
La historia latinoamericana obliga a tomar esta discusión en serio.
Golpes de Estado, dictaduras, operaciones contrainsurgentes, persecución política, desapariciones, masacres y graves violaciones de derechos humanos dejaron una memoria que no puede ser borrada cuando aparecen nuevas denominaciones para las viejas doctrinas.
El problema, entonces, no es solamente qué armas se utilizan, sino qué concepción del mundo acompaña su utilización.
¿Quién es el enemigo?, ¿Quién define la amenaza?, ¿Quién decide cuándo una protesta se convierte en problema de seguridad?, ¿Hasta dónde puede llegar la intervención militar sobre la vida civil?, ¿Y qué ocurre cuando tecnologías desarrolladas para la guerra comienzan a incorporarse a las tareas de vigilancia y control de las sociedades?
Estas preguntas atraviesan, de distintas maneras, las contribuciones reunidas en el libro.
La militarización también cambia de rostro
Uno de los aportes más actuales de la obra es permitir comprender que la militarización contemporánea no necesariamente llega siempre con uniformes y tanques.
También puede aparecer bajo el lenguaje de la cooperación, la lucha contra el narcotráfico, la seguridad hemisférica, la lucha contra el terrorismo, la protección de fronteras, la inteligencia, la ciberseguridad o la incorporación de nuevas tecnologías.
En este escenario, la frontera entre seguridad exterior y seguridad interior puede volverse cada vez más difusa.
La preocupación aumenta cuando tecnologías como drones, sistemas de vigilancia, inteligencia artificial y armas autónomas comienzan a modificar las formas de hacer la guerra y de controlar territorios y poblaciones.
La pregunta deja de ser exclusivamente militar y se convierte también en una pregunta democrática, ética y de derechos humanos.
Nuestra América como territorio de disputa
El libro adquiere especial relevancia cuando se lo lee desde la historia latinoamericana.
Nuestra América no ha sido un territorio ajeno a las disputas geopolíticas. Durante décadas, los Estados Unidos han construido relaciones militares, económicas y políticas con los países de la región, mientras América Latina ha atravesado intervenciones, golpes de Estado, dictaduras y conflictos atravesados por la lógica de la Guerra Fría y, posteriormente, por nuevas agendas de seguridad.
Pero el escenario internacional está cambiando. La disputa por recursos estratégicos, rutas comerciales, territorios, información, tecnologías y posiciones geopolíticas vuelve a colocar a América Latina en un lugar de enorme importancia.
Por eso, discutir la presencia militar estadounidense y la relación con la OTAN no significa mirar exclusivamente hacia el pasado. Significa preguntarnos ¿qué tipo de región se está configurando hacia el futuro?
No es solamente un libro de denuncia, Hay otro elemento que merece destacarse la obra no se limita a documentar los mecanismos de militarización, también recupera experiencias de resistencia, memoria y construcción de pazEn ese sentido, aparece una pregunta fundamental ¿es posible pensar América Latina y el Caribe como una región de paz, cooperación y soberanía, en lugar de asumir la militarización permanente como destino?
La referencia a la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada por la CELAC en 2014, permite recuperar precisamente esa posibilidad: pensar la seguridad desde la cooperación entre los pueblos y no exclusivamente desde la lógica de la confrontación.
No se trata de desconocer las amenazas reales que enfrentan las sociedades latinoamericanas. Se trata de discutir si la respuesta a esas amenazas debe pasar necesariamente por una creciente militarización de la vida social.
En tiempos en que las palabras seguridad, terrorismo, narcotráfico, enemigo interno o amenaza global, pueden utilizarse para legitimar decisiones de enorme alcance, hacen falta herramientas para mirar detrás de esas narrativas. Leer para comprender lo que normalmente permanece oculto.
Ese es, quizá, el principal llamado que deja este libro.
Leerlo es entrar en una conversación colectiva sobre el poder militar, la soberanía, los derechos humanos y el futuro de Nuestra América.
Es también reconocer que la discusión sobre la militarización no pertenece exclusivamente a los especialistas en defensa. Concierne a quienes estudian la democracia, a quienes defienden los derechos humanos, a las organizaciones sociales, a las comunidades, a los estudiantes, a quienes trabajan por la paz y a todos aquellos que se preguntan qué tipo de sociedad estamos construyendo.
Entrenamiento, Bases y Militarización en América Latinaes, en ese sentido, una obra para leer a varias voces y desde varios territorios.
Un libro que no pretende cerrar la discusión, sino abrirla. Porque comprender quién entrena, quién arma, quién vigila, quién define las amenazas y quién decide sobre los territorios es también comenzar a preguntarnos quién construye nuestro futuro y desde qué intereses.
Y esa conversación, en Nuestra América, sigue siendo urgente.
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