En las familias de los conservadores no hay maricas. Nunca, ni uno solo, ni entre los primos lejanos, ni entre los tíos cercanos, y menos entre los hermanos, jamás.
A este pecado lo llaman pederastia y para ellos los liberales son eso: pederastas. Todas sus bodas son heterosexuales y felices, porque los godos no son infieles tampoco: los matrimonios les duran toda la vida, porque ellos nunca han deseado a la mujer del prójimo, ni fornican, ni se masturban, ni se les ocurren malos pensamientos. Además tienen muchos hijos: todos los que mi Dios les quiera mandar. Los neocons no beben; tal vez bebieron en la lejana juventud, pero ahora no se toman ni un vinito disuelto en agua bendita. No han probado la marihuana. ¿La coca? ¿Qué es eso? No les falta la corbata ni siquiera al desayuno: los godos siguen las formas, visten a la antigua, se reconocen entre ellos por los zapatos recién embetunados.