Escribir y compartir experiencias investigativas no es un acto inocente, sino una acción política y ética que busca enfrentar las “injusticias epistémicas”. Por esto se enfatiza la importancia de reconocer y valorar modos alternativos de conocer: ancestrales, populares, horizontales, dialógicos y participativos. El texto responde a la pregunta sobre el quehacer investigativo del autor, que reflexiona sobre las bases éticas, políticas y estéticas que orientan su práctica docente e investigadora. Propone fortalecer “soberanías epistémicas Otras” mediante paradigmas alternativos para indagar la realidad y formar en investigación social. El diseño de propuestas alternativas de formación e investigación se presenta como una respuesta consciente a las disputas que se dan en el campo académico, buscando abrir espacios para trayectorias viables y colectivas. Finalmente, el texto expresa el rechazo a la imposición de doctrinas y protocolos rígidos, destacando la urgencia de promover experiencias investigativas vivenciales y compartidas, pues no es posible construir pensamiento situado sin prácticas colectivas y personales.
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