La permanencia de la guerra en el Chocó. Colombia

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Alianza de Medios

En febrero de 2022 las comunidades dieron vida a un Refugio Humanitario para hacer frente a una guerra que busca cambiar a toda costa la lógica productiva de la región a favor de mineras, grandes terratenientes y producción de monocultivos a gran escala. El Gobierno no atiende los llamados de las Comunidades afectadas.

 

 

En los últimos años se ha recrudecido la violencia en el sur del departamento del Chocó a causa de las disputas territoriales entre diferentes grupos armados (de un lado, las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia – AGC aliadas con las fuerzas militares [ejército y armadas], y de otro el Ejército de Liberación Nacional – ELN). Dicho accionar militar tienen claros intereses económicos sobre nuestros territorios.

La presencia y los combates entre estos grupos ha afectado de diferente forma a las comunidades que habitan los territorios bañados por el río San Juan, de tal manera que los confinamientos, ataques y amenazas a la población civil y sus liderazgos, incursiones militares y bombardeos a centros poblados, asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados hacen parte de las agresiones que cotidianamente padecen comunidades indígenas y afrodescendientes.

 

 

 

Esta situación de muerte ha sido manifestada recientemente por el episcopado colombiano que, luego de escuchar y ver lo que ocurre en los territorios del San Juan, y tras las innumerables denuncias de las comunidades, sus organizaciones y liderazgos, ha solicitado al Gobierno Nacional una reunión de urgencia para buscar salidas en favor de las comunidades. Los prelados de la iglesia católica, al igual que nosotros, solo han recibido improperios y señalamientos de diversos funcionarios públicos (ministros de defensa e interior), en especial tras desvelar la macabra e indiscutible connivencia entre las fuerzas militares y las AGC, pero nunca una posibilidad de diálogo que permita superar las agresiones de que somos víctimas.

Es por ello que, cansadas de tanta agresión y tras la desidia del Estado y sus gobiernos de turno, las comunidades interétnicas hemos emprendido esta iniciativa para contrarrestar las múltiples agresiones, brindarnos apoyo mutuo, visibilizar nuestra situación ante la comunidad nacional e internación, pero especialmente por nuestra pervivencia digna en nuestros territorios.

¿Qué es el Refugio Humanitario?

El Refugio Humanitario es una iniciativa de las Comunidades Interétnicas que habitamos los territorios del río San Juan, en un pleno ejercicio de nuestra autonomía, soberanía y autodeterminación como pueblos ancestrales.

El Refugio Humanitario es una alternativa para contrarrestar en algo las atrocidades que nos ha ocasionado el conflicto armado, en especial las alianzas de muerte y desolación establecidas entre las fuerzas militares y las AGC.

El Refugio Humanitario un recurso provisional/temporal por el que hemos optado para resistir los embates agresivos en nuestra contra ocasionados por los diferentes grupos armados que hacen presencia en nuestros territorios

El Refugio Humanitario es un espacio ubicado en el corregimiento de Noanamá para la salvaguarda de la vida de nuestras comunidades. En la actualidad alberga más de 400 personas provenientes de diversos lugares ubicados en los municipios de Litoral del San Juan, Medio San Juan, Itsmina y Sipí.

¿Quiénes conforman el Refugio Humanitario?

El Refugio Humanitario como iniciativa autónoma y soberana de las comunidades ancestrales y originarias que habitamos los territorios bañados por el río San Juan está integrado por civiles: hombres y mujeres; niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mayores y mayoras, todas y todos habitantes de las zonas perjudicadas por los grupos armados y el abandono del Estado. Desde nuestra identidad nos hemos comprometido con el respeto y la defensa de toda forma de vida, el cuidado de los territorios, la resolución pacífica de los conflictos, la soberanía alimentaria, es decir por vivir sabroso, por el buen vivir, por la vida digna.

¿Qué le exigimos al Estado Colombia?

Ante todo, le exigimos al Estado colombiano las condiciones fundamentales de vida para todas las comunidades ancestrales y originarias que habitamos los territorios del San Juan.

Es decir, que pare la guerra que se libra en nuestros territorios y que nos ha afectado directamente en nuestras labores cotidianas; que garantice el respeto irrestricto de los derechos humanos, no solo individuales sino colectivos; que haga justicia frente a todos los crímenes cometidos contra la población civil, así como por la alianza de muerte establecida entre las fuerzas militares y las AGC; que garantice la vida de nuestras comunidades, sus organizaciones y liderazgos; que contrarreste los intereses que agreden nuestra soberanía, autonomía y pervivencia en nuestros territorios. Sólo así podríamos retornar a nuestros territorios y a nuestras labores cotidianas.

Mientras el Estado garantiza nuestro retorno y logramos la verificación de dichas condiciones, le exigimos al Estado colombiano y a todos sus agentes, el respeto por el Refugio Humanitario, la garantía de distinción de civiles para no inmiscuirlos en la guerra, así como los medios fundamentales para preservar nuestro Refugio Humanitario: alimentación, salud, educación y respecto por parte de los grupos armados.

Así mismo, le exigimos al Estado colombiano que garantice el respecto de un corredor humanitario por el cual puedan fluir las ayudas y solidaridades de la comunidad nacional e internacional. Dicho corredor humanitario debe contar con los medios y mecanismos suficientes para poder garantizar las labores que desarrollamos en el Refugio Humanitario. Dicho corredor humanitario estará ubicado entre Istmina sus conexiones con Noanamá.

NOTAS:

El Pacífico entre fuegos

El pacífico entre fuegos. Colombia. - YouTube

Territorios, pueblos y guerra continuada. Colombia

 

 

 

 

 

 

 

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