La doctrina define el sistema de relaciones laborales como “la forma en que se adoptan las decisiones para distribuir los frutos de la producción entre los productores y aquellos que proporcionan los medios para que la misma se realice”[1]. En los inicios del desarrollo industrial estas relaciones eran arbitrarias y los conflictos se resolvían con la violencia, la fuerza o la exclusión, como forma de perpetuar la dominación de ciertos grupos sociales sobre otros.