Por: Raúl Zibechi
“Hay razones de sobra para mostrar que el ejército es el cascarón subsistente de una vieja casta que se reproduce en el poder y es la garantía de su impunidad”, sumó Silvia, a lo que María agregó que esto no se arregla con que los aymaras u otros pueblos tengan comandantes en las fuerzas armadas, o que las mujeres entren a los ejércitos.