Por: Fernando Mora Meléndez
Cuán regocijado se sentiría don Manuel Antonio Carreño si hubiera pisado el metro de Medellín. En su Manual de Urbanidad, de 1853, ya había escrito: "Cuidemos de no recostar nuestra cabeza en el respaldo de los asientos, para preservarlos de la grasa del pelo". Se ve que pensaba en grande porque los hombres pasan, pero la grasa queda. "Las mujeres deben procurar no estar desaliñadas dentro de su casa, aunque realicen labores domésticas". Eso también lo decía el visionario de don Manuel, que parece haber inspirado la Cultura Metro.