Por Fernando Ayala*
“Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas solo para darse cuenta, una vez más, de que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres”. Y no solo eso. El gobierno, acorralado por la dureza de la realidad, aceptó un gasto de 12 mil millones de dólares, cifra a todas luces insuficiente en un país donde los precios de los alimentos son similares a muchos países de Europa.