Los nombres de algunas personas fueron cambiados para proteger su identidad. Cuando entro al refugio humanitario en el Coliseo de Barbosa y observo centenares de carpas, tan cerca las unas de las otras que apenas dejan espacio para caminar, me pregunto ¿cómo el ESMAD de la policía pudo atacar un lugar así? Más aún, sabiendo que por la cantidad de personas, unas 4 mil muchas de ellas niños, no habría suficiente espacio para huir a los efectos de los gases lacrimógenos dadas las condiciones del lugar.