No obstante que el Acuerdo general para la solución del conflicto social/armado y la construcción de una paz estable y duradera, firmado por las Farc y el gobierno el 27 de agosto en La Habana, sugiere una coincidencia de las partes, la esencia del proceso de conversaciones lleva a inferir que las visiones son radicalmente diferentes por las concepciones ideológicas y las posiciones políticas de cada uno de los actores que intervienen en este nuevo ciclo de diálogos entre el gobierno de la oligarquía y los delegados de la resistencia campesina revolucionaria.