Catorce meses han pasado desde que los habitantes de Altos de la Virgen comenzaron a denunciar las particulares circunstancias del incendio[i] que devoró 176 casas del barrio, la miseria en la que viven la mayoría de las familias que allí se han asentado, y el rechazo a trasladarse a la Ciudadela Nuevo Occidente, en el sector de Pajarito, no sólo por los altos costos de los servicios públicos y su deficiente acceso, sino también por los problemas de seguridad que ello les acarrearía puesto que, de acuerdo a las denuncias de algunas de las personas que han sido reubicadas en esta urbanización, en ella cohabitan miembros de bandas que mantenían enfrentamientos en sus barrios de origen.