La locomotora minero energética del Gobierno del presidente Santos, cuyo objetivo principal es entregar la soberanía sobre nuestros territorios a las multinacionales mineras, sin importarle la afectación que sufran los pobladores de las zonas otorgadas en concesión, ha producido una creciente resistencia, en primer lugar en las zonas de minería tradicional, por la persecución a que se ha sometido a los mineros informales, para entregar limpias las zonas otorgadas a las multinacionales, y en segundo lugar por los diferentes sectores sociales, como los ambientalistas, los productores agropecuarios, el comercio y todos los que se sienten afectados.