“El ladrón juzga por su condición”

Observatorio K.

Desde hace varias décadas, los gobernantes colombianos vienen trabajando la tesis, de ensuciar a los demócratas, luchadores populares y revolucionarios, para que la población pierda fe y confianza en los valores altruistas, que deben hacer parte de una sociedad que aspira a vivir en justicia.

Ensuciar a los revolucionarios mediante la calumnia, busca desprestigiar la lucha que desarrollamos desde hace años, junto al pueblo, para cambiar a Colombia. Buscan dejar la sensación en el pueblo, que todos estamos cortados por la misma tijera y caminamos por la senda de los anti-valores que caracteriza la clase gobernante y no hay solución a los ingentes problemas de la nación porque no hay de donde echar mano.

Este es una vieja manía de los ricos, para quienes más allá de su cultura, su visión de un mundo entregado al individualismo, las costumbres egoístas, la mezquindad que concentra la riqueza y las tierras en sus manos dejando en la desposesión y miseria, a millones de colombianos, no hay horizontes.

Los gobernantes creen que más allá de sus partidos corrompidos y dominados por la mafia, por el ánimo de lucro y el robo, no existen organizaciones que comportamos valores y principio, regidos por otros parámetros de vida.

Señor presidente, usted afirmó en dias pasados, que en un correo del comandante Mosquera, se instruía para que con urgencia legalizáramos las propiedades, fincas, minas, viviendas y otras que según ese correo son de propiedad del ELN, su mentira se cae por su peso y su tamaño.

Usted no puede olvidar que para finales del año de 1998 y todo lo que va corrido de este siglo, ha sido persistente y continua, la arremetida violenta contra las comunidades del Sur de Bolívar, por dos hechos que Colombia debe conocer; el primero de ellos es tener el pecado de habitar un territorio rico en minerales preciosos como el oro, que ha despertado la codicia de grupos económicos nacionales y extranjeros para quienes explotarlos, es su objetivo y la población de las comunidades de esa región linda y bella de Colombia, es un obstáculo que hay que barrer y quitar del medio.

Por eso las grandes masacres perpetradas por las fuerzas Armadas del gobierno, regulares e irregulares y los continuos asesinatos y torturas a campesinos y mineros para provocar su estampida y adueñarse de esas tierras y territorios que son comunidades de vida y solidaridad.

Lo segundo es que esa región y sus habitantes, son acusados de ser subversivos cuando el lenguaje de agresión es amable, pero lo más normal es sindicarlos de terroristas y en virtud de tal señalamiento, del cual usted no escapa de haberlo hecho señor presidente, se les niega el derecho a poseer bienes que son resultado de su trabajo y esfuerzo.

Esa política de sindicarlos además, de auxiliadores de la insurgencia, conlleva a que se les arrebate su propiedad porque son ilegales, se les arrebate sus pequeñas minas por ser ilegales y se les arrebate sus propiedades al ser criminalizados.

Si algo hicimos y con toda justeza seguiremos haciendo los insurgentes del ELN , en todas las regiones mineras colombianas donde estamos, incluidas las del Sur de Bolívar, es orientar a las comunidades, para que resistan y protejan sus bienes comunes e individuales y no les caiga el peso del código minero y las disposiciones del actual plan de desarrollo, que da facultades a cualquier funcionario policial, para que le decomise los gramos de oro que producen las pequeñas empresas mineras comunitarias.

Es inocultable continuarán, grandes operaciones de persecución y criminalización a la población minera del país. Es una verdad de a puño que el gobierno nacional está preparando todo el ambiente para ilegalizar la pequeña y mediana producción de oro y propiciar el desplazamiento de la población, acusándola de testaferrato, pero que tiene de fondo preparar el terreno para el inmisericorde saqueo de la aplanadora minero energética transnacional, que a vuelta de unos años dejará las zonas productoras de oro, como un gran socavón desolado y a cielo abierto.

La agresión al pueblo de todas las regiones mineras no cesa y siempre habrá la excusa fabricada por los servicios de inteligencia.

Muy bueno sería señor Presidente que el país conociera ampliamente la otra cara de la historia, la de la transparencia, honestidad, altruismo, amor y entrega a la causa de los desposeídos que nos inspira y que se plasma en nuestra actividad al lado de la población done permanecemos hace ya casi medio siglo.

Que útil sería para la verdad, que los medios de información y Colombia, conocieran todo lo que la insurgencia del ELN le ha aportado al desarrollo social y humano de las comunidades donde operamos, pero que se hiciera delante de sus comunidades. Estamos seguros que el balance sería contrario a lo que difunde el Estado y el gobierno que usted administra; sería esclarecedor que esa realidad se contrastara con los daños causados por las masacres, desapariciones y torturas, así como por los bombardeos y desplazamientos que han causado a la población, las fuerzas regulares e irregulares de su gobierno.

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