La existencia por décadas del conflicto social político y armado en nuestro país, encuentra su explicación en un orden económico injusto, hoy por hoy el tercero más desigual del mundo, un sistema democrático con serias limitaciones, claramente restringido, donde en la práctica se invisibilizan y anulan, habiéndose llegado al exterminio, cualquier posibilidad de alternativas políticas distintas a los partidos tradicionales y donde con demasiada frecuencia se da un tratamiento contrainsurgente a la protesta social o la diferencia de opinión se ataca mediáticamente y se criminaliza.