La guerra real no se gana por decreto

Observatorio K.

Es por eso que, el que es verdaderamente revolucionario es consecuente con la causa de los oprimidos, por lo mismo solo tiene dos alternativas: o se triunfa, o se muere, porque nuestro proyecto no tiene reversa, por eso los soldados de Marulanda somos diferentes y el comandante ALFONSO CANO así nos lo ha ratificado. De la misma forma miles de combatientes tomaron su trinchera sin vacilación,  ratificando también que el decoro es más fuerte que el dolor, y la perversidad de un régimen ignominioso, que su soberbia no le permite una salida política y dialogada al grave conflicto social y armado porque simplemente la paz, no le es tan rentable, como si lo es la guerra.

La guerra real no se gana por decreto, ni desde oficinas, con micrófonos o con discursos folclóricos  cargados de triunfalismo e intransigencia y menos si se trata de la lucha de clases donde el opresor ataca y el oprimido se defiende…

Desde las gélidas celdas del ERON en la cárcel Picota de Bogotá D.C, como prisionero de guerra de las FARC-EP tratando de asimilar con estoicismo los últimos hechos de guerra con profundo dolor pero con la moral y la voluntad inquebrantable que nos asiste a los rebeldes. Rendimos homenaje a nuestro querido comandante y camarada ALFONSO CANO, quien cayó combatiendo como los grandes y verdaderos jefes militares de honor, con su pistola en mano como tantas veces se batió por los más  nobles ideales, enfrentando la furia imperialista recalcitrante y militarista, que en los últimos tres años le lanzó más de siete mil soldados y mercenarios internacionales de una fuerza multinacional en su cacería como hienas hambrientas,   provistas de centenares de modernos aviones de combate, cargados con millones de municiones y centenares de toneladas de bombas en sus flamantes maquinas de guerra, dotadas con tecnología de punta para asuntos de guerra, dirigidos y financiados por el amamantamiento que le brindan los EE UU.

Pero ahí, con pulso firme, con humildad, sencillez y mucho valor el general insurgente, el guerrero bolivariano, con su fiel pistola compañera se batió metro a metro, paso a paso, tiro a tiro, como el más humilde y modesto soldado de Marulanda. Muy pocos ejércitos en el mundo se dan el lujo de tener a sus generales en medio de sus hombres como uno más en la línea. Y eso lo sabe el pueblo que marcha por las calles también en el combate por la dignidad y la libertad de nuestra patria, por eso, lo lloramos con orgullo desde las regiones más abandonadas por el Estado, pasando por las barriadas populares, universidades, y las mismas montañas guerrilleras, que lo protegieron en su vida guerrillera junto a su pueblo, porque así es la confrontación en una lucha de clases donde todos sabemos que no se combate de igual a igual; porque es el ejercito del pueblo defendiendo a los oprimidos de otro ejército alimentado por el imperio norteamericano que derrocha billones de dólares en todo el mundo, alimentando guerras para apoderarse de sus naciones y que aquí en Colombia encontró la oligarquía más borrega del continente, por eso tiene más meritos.

Nuestra verdadera certeza es saber que nuestro generalato FARIANO está dando su propia vida en el campo de batalla con sus hombres por el proceso revolucionario y eso también nos llena de orgullo y fortaleza, no solo al pueblo en armas sino a los obreros, estudiantes, indígenas, campesinos, etc., que también se baten en las calles con valor y dignidad tanto en toda Colombia como Latinoamérica y el mundo.

Todos somos conscientes que el oficio de un revolucionario en cualquier parte del planeta es muy difícil, además siempre vive desafiando la inminencia del peligro de muerte, de ser desaparecido, torturado o encarcelado. Vive sorteando los riesgos por todos lados, día tras día  le llueven amenazas, así como toneladas de bombas y millones de balas disparadas con odio de clase por los mercenarios del régimen, en cumplimiento  de lo ordenado por el Pentágono de los EE.UU. Por lo mismo que han convertido en una mercancía muy codiciada por caza recompensas y mercaderes de la muerte, la cabeza de nuestros dirigentes y comandantes, porque al mejor estilo de las subastas, ofrecen sus servicios al mejor postor y sin el mínimo pudor y de la más baja y vulgar manera pagan grandes cifras de dinero con pautas publicitarias promocionando jugosas ofertas para quien sea capaz de matar o capturar a los dirigentes y comandantes revolucionarios.  Qué sucio, inhumano e inmoral método es el de nuestros enemigos, por lo que nuestra lucha requiere de grandes sacrificios. En silencio, con humildad, abnegación y lealtad sabemos sobreponernos al sufrimiento impuesto por el más crudo rigor de las guerras imperialistas que cada día se hacen más sofisticadas por el desarrollo tecnológico y más crueles contra la humanidad.

Es por eso que, el que es verdaderamente revolucionario es consecuente con la causa de los oprimidos, por lo mismo solo tiene dos alternativas: o se triunfa, o se muere, porque nuestro proyecto no tiene reversa, por eso los soldados de Marulanda somos diferentes y el comandante ALFONSO CANO así nos lo ha ratificado.

De la misma forma miles de combatientes tomaron su trinchera sin vacilación,  ratificando también que el decoro es más fuerte que el dolor, y la perversidad de un régimen ignominioso, que su soberbia no le permite una salida política y dialogada al grave conflicto social y armado porque simplemente la paz, no le es tan rentable, como si lo es la guerra.

Por eso es que sin importarnos que hoy seamos prisioneros de guerra y que lloremos la muerte de nuestro querido comandante, multiplicaremos junto al pueblo el sacrificio, la disciplina y la inquebrantable moral revolucionaria, porque hemos nacido para vencer y no para ser vencidos, porque somos pueblo en armas y el pueblo es invencible.

Qué orgullo sentimos ser sus soldados comandante, ni las bombas inteligentes, ni los millones de dólares de recompensa, ni con tecnología, ni con militares mercenarios con millones de metrallas, ni con estos apestosos calabozos donde purgamos eternas condenas nos harán desistir de nuestro hermoso proyecto de la Nueva Colombia, porque cada día surgen nuevos motivos y estamos más enamorados de él, como diría otro de los verdaderos  patriotas y grande demócrata asesinado por el Estado el 11 de octubre de 1987, cuando desarrollaba su campaña a ala presidencia por al Unión Patriótica, el jurista Jaime Pardo Leal: “ ante la muerte por la causa de los desposeídos, quedaremos a discreción”. Por eso el oficio de un revolucionario profesional es de constancia, porque así no le guste a la oligarquía y a sus amos del norte, los revolucionarios serán la columna vertebral donde se articula el desarrollo histórico de la Nueva Colombia.

Contrario a lo que piensan nuestros antagónicos enemigos, los farianos como los revolucionarios de convicción y principios ideológicos y políticos definidos, contamos con la más alta moral, con una inquebrantable capacidad de resistencia, con orgullo asumimos nuestra función  histórica porque estamos bendecidos y protegidos por el amor del pueblo que no  se deja confundir por las campañas de lavado cerebral y desinformadoras, que se desarrollan desde los medios, más reaccionarios, como son las campañas de operaciones sicológicas desde los medios contra la guerra de guerrillas recomendada por los Manuales norteamericanos.

Es por eso que jamás podrán doblegar a todo un pueblo que sufre el dolor de ser reprimido y asesinado por pensar en grande y no aceptar el yugo imperial, a través de una verdadera Banda sicarial empotrada en la Casa de Nariño, que ordena el exterminio a sangre y fuego de sus contradictores políticos, o los neutraliza  con la cárcel,  mientras las grandes multinacionales se apoderan de nuestros recursos y desangran nuestra nación como una pandemia asesina que condena a nuestra sociedad a morir de hambre o vivir como esclavos.

Las y los miles de combatientes FARIANOS no hemos ingresado a la organización por ignorancia, engañados o por accidente, y menos porque, quizás en un momento la historia nos haya favorecido.

Somos producto de la dolorosa represión sistematizada que por más de un siglo ha ejercido la mas retrograda oligarquía colombiana contra la sociedad, y es por eso que el deber nos llama para cumplir con el privilegio que nos ha otorgado el pueblo a los mejores hijos e hijas conscientes y valientes.

Hay quienes nos han asignado la más noble misión de construir la Nueva Colombia y defender su destino, peligrosamente amenazado por las garras imperiales, que marca a los colombianos con el siniestro camino de la guerra reaccionaria.

Por ello han nacido en una valiente cuna de rebeldes los heroicos MARQUETALIANOS que en 1964 escribieron con sangre la epopeya de la resistencia marquetaliana,  hoy diseminada por todo Colombia.

La oligarquía ataca a los oprimidos tanto del campo como de la ciudad  apunta de bombas, plomo y motosierras asesinas, obligando a miles de estudiantes, obreros y campesinos a abrazar la causa de Marquetalia, como fue el caso del comandante ALFONSO CANO, quien fue forzado  a cambiar el lápiz  y la biblioteca por el fusil y la montaña, con el sueño de ver  un día al pueblo y a la guerrilla unidos, izando en lo más alto  de la soberanía y la  dignidad, la bandera de la LIBERTAD, sueño que vive en cada colombiano que se considere patriota.

Por ese sueño tan temido por los enemigos de la paz, que han traicionado la espada de Bolívar es que hoy nos hemos ganado el más profundo y antagónico odio de clase y por eso se lanzan como pirañas hambrientas con todo el peso siniestro de los oprobios contra los cadáveres de nuestros mártires, tratando de confundir  y arrancarle el amor del pueblo, juzgándolos como terroristas, narcotraficantes , torturadores y asesinos, ocultando que han brindado su vida combatiendo contra un Estado oligárquico, policiaco y verdaderamente asesino, corrupto y paramilitarizado, desde los Concejos y Alcaldías hasta cubrir todos los poderes y escenarios públicos.

Han muerto en defensa de la vida y los interés  del pueblo y la nación, es por eso que los mártires  revolucionarios les pertenece a los pueblos y por eso los lloramos con amor, porque el Ejército guerrillero y los luchadores populares se componen de humildes hijos del pueblo, combatientes y luchadores natos, provenientes del campo y la ciudad, muchos formados en la cátedra  universitaria y otros con cátedra en la Universidad de La Montaña, al lado de Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Alfonso Cano, Raúl Reyes, Jorge Briceño, Iván Ríos, entre tantos catedráticos de la revolución colombiana. Han ofrendado su vida por el sueño bolivariano o por lo que miles de hombres y mujeres con carisma y probado valor, nutridos de amor, calor  y sensibilidad humana y social estamos dispuestos a darlo todo y encimarle nuestras vidas, por ese hermoso sueño libertario con solido espíritu de trabajo y abnegación. Nuestra misión es vencer.

HEMOS JURADO VENCER Y VENCEREMOS

POR NUESTROS MUERTOS NI UN MINUTO DE SILENCIO, TODA UNA VIDA DE COMBATE

COMANDANTE ALFONSO CANO, SUS SUEÑOS LOS HAREMOS REALIDAD

SOMOS FARC EJÉRCITOS DEL PUEBLO

NOVIEMBRE DE 2011, TULIO MURILLO ÁVILA (ALONSO), PRISIONERO DE GUERRA DE LAS FARC-EP.

ERON PICOTA BOGOTA D.C.

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