La expansión militar de Estados Unidos en América Latina responde a la profundización de la disputa geopolítica por el control de territorios, recursos estratégicos y soberanías, facilitada por gobiernos subordinados a intereses externos. Mientras se invoca la seguridad como justificación, se consolida una arquitectura de dominación cuyos costos recaen sobre los pueblos. ¿Quiénes terminan poniendo los muertos, los territorios y el futuro de Nuestra América?