No hay que ser un experto ambientalista para darse cuenta de la urgente necesidad que tenemos, quienes contamos con el privilegio de vivir cerca de las maravillas que la naturaleza ha dispuesto para nuestro disfrute, de proteger los recursos naturales que nos pertenecen y velar por su cuidado como bien público, y sobreponer esto a los intereses particulares de una economía capitalista que tiene como único propósito enriquecer las arcas de unos pocos.