El ministro de Minas –o mejor, el presidente Santos, porque cosas de tanto calibre no se definen sin su aquiescencia– se le sometió a la BHP Billiton y le firmó otro contrato ilegal y leonino sobre Cerro Matoso. Y muy al estilo santista, salieron a presentarlo como un éxito sin antecedentes en la historia nacional. La Casa de Nariño ya ni disimula que la falsificación de los hechos es parte medular de su estrategia comunicativa.