Contienda electoral en Colombia 2022: entre las ilusiones reformistas y la continuidad de la estrategia paramilitar con la variable Rodolfo Hernández (1)

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Wilmar Lince Bohórquez2

En primer lugar, en términos de economía política, Hernández representa la élite económica colombiana con una visión de sociedad clasista, típica del capitalista usurpador de valor social

 

 

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Introducción

En un extenso ensayo que le precedió a las elecciones presidenciales en primera vuelta, glosé acerca de la disyuntiva reforma o continuidad de la estrategia paramilitar, en el cual proyectaba un escenario con Federico Gutiérrez como presidente, siguiendo la tendencia de las encuestas que lo perfilaban, cómodamente –hasta dos semanas antes de dicha elección–, en segunda vuelta, y con serias posibilidades de derrotar a la dupla Petro-Márquez que ya tenían asegurado su cupo en esa instancia.

A las 6 de la tarde del pasado 29 de mayo, se conocía que, quien pasaba a segunda vuelta enfrentándose a de la candidatura del Pacto Histórico, no era Gutiérrez sino Rodolfo Hernández. Con esto, pareciera que el análisis de fondo que estaba en aquel ensayo se quedara sin piso pues, al no estar Gutiérrez, podría pensarse que la posibilidad de continuidad de la estrategia paramilitar ya no tendría lugar.

Esta reflexión pretende dar continuidad al ensayo anterior, mostrando que el fondo del análisis con el paso a segunda vuelta de Hernández no se altera en absoluto, aunque sí se modifiquen las formas. Siendo así, no es necesario volver sobre el escenario Petro-Márquez y el Pacto Histórico en la Casa de Nariño (que sugiero se revise nuevamente para evitar falsas ilusiones y, en cambio, ponderar objetivamente lo que dicho escenario implica), sino abordar tres cuestiones avizorando la variable Hernández en el poder:

1- las razones que llevaron a que este personaje, aparentemente raro en el mundo de la política electoral, pasara a la segunda vuelta,

2- lo que representa y encarna este candidato y

3- el escenario posible de Hernández gobernando el país.

¿Por qué pasó Hernández a la segunda vuelta?

Hasta abril de 2022, Federico Gutiérrez duplicaba en las encuestas a Rodolfo Hernández. En la alianza Blu Radio- Caracol Televisión con la encuestadora Invamer para el mes de abril, a Gutiérrez le anotaban el 26% de intención de voto, mientras Hernández apenas llegaba al 13%. En el mismo mes, la firma Centro Nacional de Consultoría (CNC) contratada por Semana, indicaba que la preferencia de voto para Gutiérrez era del 23,8% mientras que para Hernández era apenas del 9,6% (Blu Radio, 2022; Semana, 2022).

Gutiérrez parecía encaminado a ser el contendiente de la izquierda reformista en segunda vuelta y se mostraba seguro de su camino hacia la Casa de Nariño. No obstante, 10 días antes de la primera vuelta, las dos firmas encuestadoras arriba señaladas contratadas por los mismos medios difundieron que Rodolfo Hernández le pisaba los talones a Gutiérrez. Mientras Invamer mostraba que la diferencia entre el uno y el otro era de menos de 7 puntos porcentuales, el CNC presentaba un empate técnico (Blu Radio, 2022; Semana, 2022).

¿Qué pasó en 10 días? ¿Qué factores incidieron para que Hernández, en tan poco tiempo, se catapultara como el candidato para impedir la llegada al poder del Pacto Histórico? Las mismas encuestas mostraban que en un escenario de segunda vuelta Gutiérrez tenía muy pocas posibilidades de ganarle a la dupla Petro-Márquez, mientras que Hernández les peleaba, mano a mano y con ligera ventaja, el primer puesto. A partir de la publicación de los resultados de las dos encuestas en mención, Hernández, que tenía cierta visibilización en internet pero siempre por debajo de Petro, empezó a ser buscado con mayor intensidad Google. En efecto, un día después de la difusión de las encuestas mencionadas, Hernández superó a Petro en número de búsquedas, y desde ese momento hasta la actualidad se han mantenido casi a la par:

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Fuente: Google Trends, (Junio 6 de 2022)

De la noche a la mañana –literal– y a partir de un par de encuestas promovidas por dos sistemas de medios de comunicación convencional, propiedad de poderosos conglomerados económicos, el candidato de la “Liga de Gobernantes” empezó a ser tema de conversación sistemático en programas noticiosos, de opinión radial, televisivos y en plataformas digitales. Rodolfo Hernández fue tomando forma como candidato de verdad, ya no solo como un bufón sin palacio, sino como portento de político con perfil presidencial. No hay prueba de conversaciones que constaten que Hernández fue elevado, maquiavélicamente, por el grupo empresarial Valorem (otrora Bavaria, creada e impulsada por la familia Santo Domingo, uno de los conglomerados capitalistas más poderosos del país, hoy propietaria de Blu radio, Caracol televisión y El Espectador) y/o Gilinski (otro de los holding con mayores tentáculos económicos en Colombia, propietaria de la Revista Semana).

Sin embargo, en una reciente columna, Daniel Coronell puso en evidencia de qué forma la Revista Semana se ha movido mediáticamente al ritmo de los intereses económicos de sus propietarios: usufructuó la posición crítica que tenía el sancionado alcalde de Medellín, Daniel Quintero, respecto al Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) para lanzar su oferta pública de adquisición (OPA) hostil sobre Nutresa y el Grupo Sura; elogió al deteriorado gobierno Duque –cuando menos en su nivel de popularidad– y este le pagó moviendo sus fichas con la superintendencia financiera para agilizar la operación legal de la OPA; puso en el radar electoral a uno de los hijos de Álvaro Uribe y, al no encontrar eco, postuló a Federico Gutiérrez como “candidato del pueblo”; pero, cuando empezaron a percibir que Gutiérrez tenía pocas probabilidades de triunfo en segunda vuelta enfrentando la dupla Petro-Márquez, fueron insuflando a un candidato bisutero, de ordinariez intelectual reconocida por él mismo y sus asesores, de cultura general precaria: “despegó Rodolfo”, tituló la gillinskosa revista (Coronell, 2022).

En síntesis, Hernández es un muñeco de papel –periódico, para ser preciso–, inflable e inflado por una facción de la élite burguesa colombiana propietaria de medios de producción. ¿Por qué? Por la razón inversa a lo que originó la bancarrota de Federico Gutiérrez: Hernández tiene muchas más probabilidades de vencer la candidatura del llamado Pacto Histórico en segunda vuelta y así lo leyeron la derecha fascistoide en cabeza del uribismo y un sector de las élites económicas colombianas.

Con la tarea de insuflación de los medios a Rodolfo Hernández, el paso siguiente para lograr el objetivo era garantizar que los votantes de derecha en todo el país se distribuyeran entre los dos candidatos que representaban esa ideología política. El cómo lo lograron se escapa a este ejercicio de reflexión; lo cierto es que una cantidad similar a los votos que sacó Duque en segunda vuelta en las presidenciales de 2018 (10.373.080) (El Tiempo, 2018), fue repartida con relativa igualdad entre Hernández (5.953.209) y Gutiérrez (5.058.010) en la primera vuelta de 2022 (La República 2022).

¿Qué representa políticamente Rodolfo Hernández?

Sobre esto ya se ha dicho tanto, de tantas maneras y en tantos tonos que, para efectos de lo que se pretende, este escrito se limitará a tres cuestiones de grosor sociológico en sentido ensayístico, y no a los detalles sobre el personaje Hernández que ya se han vertido por diversos medios.

Al respecto solo un pequeño aditamento antes de entrar en honduras sociológicas. Hernández nombró como candidata a la vicepresidencia a Marelen Castillo, una mujer del mundo académico con experiencia en la empresa privada, sin antecedentes en el mundo de la política gubernamental (Torrado, 2022). Siendo mujer, mestiza, de orígenes humildes, sin máculas politiqueras y proveniente del mundo universitario, Castillo no pareciera sumarle nada a Hernández: ni votos, ni mejora su imagen, ni influye en su pensamiento.

Ni siquiera ha matizado sus frases misóginas y xenófobas; no ha podido elevar su precaria capacidad intelectual para que hilvane ideas mínimamente lógicas. En fin, es probable que Castillo no le reste a Hernández pero, a juzgar por lo que emana de la campaña, poco y nada aporta, poco y nada le suma, poco y nada impacta sobre la población colombiana3.

En primer lugar, en términos de economía política, Hernández representa la élite económica colombiana con una visión de sociedad clasista, típica del capitalista usurpador de valor social (trabajo abstracto y vivo, dinero producido a partir de apropiarse el trabajo ajeno).

El hecho de que el grupo Gillinsky a través de la revista Semana lo hubiera catapultado como figura con reales posibilidades de ser presidente, es apenas uno de los acontecimientos importantes de lo que encarna el sujeto en cuestión. Más allá de eso, Hernández se ufana de su práctica burguesa capitalista: “Yo mismo financio los edificitos que hago y yo cojo las hipotecas; que esa es la vaca de leche. Quince años un hombrecito pagándome intereses. ¡Imagínese! ¡Eso es una delicia!” (Por los animales, 2022)

No es un dicho cualquiera o una de las tantas frases sueltas emanadas de un cerebro rudimentario vertidas por un anciano senil y “loco” (como suelen decirle): es una frase que retrata cabalmente el espíritu del capitalista desde su génesis hasta la contemporaneidad. Recuérdese que la creación de la riqueza es el resultado del trabajo humano a partir de las condiciones dadas por la naturaleza.

En los territorios donde impera el modo de producción capitalista, la riqueza es el producto de la articulación o cooperación (consciente e inconsciente) del trabajo humano a escala social, es decir, la riqueza no se genera, de ninguna manera, como resultado del trabajo individual.

La ideología del capitalista (entiéndase, del propietario de medios para obtener ganancia; en el caso de Hernández la posesión de dinero, herramientas, materiales y tecnología para construir viviendas y mercantilizarlas) consiste en incubar dinero explotando y apropiándose el fruto del trabajo ajeno. Valga decir que nada de esto es ilegal sino, más bien, todo lo contrario: ocurre con el beneplácito de la ley, la protección del Estado (el mismo que aspiran controlar desde el gobierno Hernández y Petro- Márquez) y la legitimación de la sociedad4.

El que lo exprese abiertamente, con la sevicia y el morbo lujurioso que le genera al burgués hacerse millonario a costa del trabajo ajeno (los hombrecitos aquellos en palabras de Hernández), es apenas la parte clasista de la cuestión. Lo que subyace a este clasismo en particular es el hecho de que este individuo lo pone en práctica a través de su condición de clase: es un explotador y despojador directo del trabajo ajeno porque vive de eso.

En segundo lugar, en sentido de ideología política, Hernández representa la derecha fascista. En el ensayo anterior se mostró lo que encarna Federico Gutiérrez: los principales clanes políticos profesionales gestados durante las últimas tres décadas y la continuidad directa de la estrategia paramilitar. Posterior a la derrota de Gutiérrez en primera vuelta, toda la recua derechista, incluyendo al uribismo y el Centro Democrático, migró sin pudores hacia la campaña de Hernández. Tal hecho es indicador de dos cuestiones. De un lado que la derecha colombiana simpatiza con este candidato y, de otro, que en las grotescas elaboraciones práctico-discursivas del mismo se encuentran sus dotes fascistoides5.

La “gran diferencia” entre Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández sobre este particular, radica en que el primero, por sus afanes de político profesional, modera su discurso y, con ello, su halo fascistoide no aparece en la superficie todo el tiempo, mientras el segundo no modera nada, probablemente ni tenga conciencia de que su pensamiento es facho pero le fluye naturalmente cuando habla y actúa.

Por ello, sin despabilarse le dice a cualquiera de sus clientes: “usted es un hijueputa…nos vamos a ver es como hombres…como machos…me hago desgüevar hijueputa…le pego su tiro hijueputa…usted es una puta aquí” (Semana, 2021); o le grita a una funcionaria bajo su cargo –que intentaba persuadirlo del modo correcto de proceder–: “usted sí es complicada hijueputa…eso no importa que sea legal o ilegal…nada, cero…¿Dónde dice que no se puede?...bueno, me limpio el culo con esa ley” (Toledo, 2022); o declara en una entrevista radial refiriéndose a las mujeres venezolanas que han llegado a Bucaramanga: “… no podemos hacer nada, con plata de la alcaldía de todos nosotros, sin cobrar nada más estamos atendiendo y los partos que han tenido son como 400 al año, son una fábrica de hacer chinitos pobres” (Blu Radio, 2019). Ni para que mencionar su invocación al “gran pensador alemán, Hitler”, de lo que luego se retractó afirmando que quiso decir Albert Einstein, o el maltrato a la prensa, incluso la que ha sido servil a sus intereses.

Amenazar con asesinar a balazos a un socio por negocios que se mueven en el ámbito de lo legal es de corte fascista; pisotear la ley que juró respetar al asumir como mandatario es fascista; referirse a las mujeres venezolanas en esos términos es xenófobo y sexista, de tinte fascista. Probablemente, con sus probadas limitaciones intelectuales, no sepa mucho de fascismo, de las honduras históricas y políticas de esta ideología, pero Rodolfo Hernández encarna el prototipo del neo-fascismo que se ha hecho tendencia en distintos países durante el siglo XXI.

En tercer lugar, termina siendo un aliado servil y utilitario del imperialismo del mismo modo que lo hubiera sido Federico Gutiérrez o como lo ha sido Duque, Santos, Uribe, Pastrana y decenas de etcéteras. El fascismo y la puesta en marcha de políticas y prácticas fascistas no son un fin en sí mismos: son apenas un medio para exacerbar la ganancia y la plusvalía ampliando los tentáculos del capital en todos los territorios posibles. Frente a un individuo al que no le importa limpiar su trasero con la ley y que además es la representación viva del capitalista decimonónico, el imperialismo se relame, pues tiene a su disposición un lacayo movido por la explotación y la opresión.

No es cierto que sea una copia de Donald Trump, pues este fue conducido al poder por el partido Demócrata, mientras Hernández ni partido tiene. Tampoco es verdad que sea un outsiders, es decir, un ser extraño en el mundo de la política que apareció desde afuera: había sido concejal y alcalde, desde antes de pasar a segunda vuelta contaba con el respaldo de clanes políticos tradicionales y, como ya se mencionó, al llegar a segunda vuelta, toda la derecha que acompañaba a Federico Gutiérrez adhirió a Hernández. No hay duda alguna de que Hernández levantó las banderas aparentemente derruidas del uribismo. No es cierto –como salieron a vitorear algunos militantes de izquierda, lo proclaman tendenciosamente áulicos de la derecha en medios de comunicación y demócratas académicos– que el uribismo haya muerto, que Hernández y Petro-Márquez lo sepultaron. El uribismo es camaleónico, anida donde sus huevitos tengan mayores posibilidades de empollar y Hernández terminó siendo un lecho cálido y acogedor para la ideología que más ha aupado la estrategia paramilitar y más útil ha sido a los intereses del capitalismo-imperialismo.

Rodolfo Hernández en el poder: un escenario posible

Es aquí donde lo proyectado, en el ensayo anterior para un posible gobierno en cabeza Hernández, coincide a plenitud con lo estimado para lo que hubiera sido un gobierno de Gutiérrez:

Si Hernández gana en segunda vuelta la tendencia es relativamente sencilla: se encontrará con una institucionalidad estatal adecuada para un ejercicio de poder de corte fascista, es decir, dispondrá, además de un aparato militar robusto y entrenado para la represión en caso de futuros estallidos, de un andamiaje superestructural-jurídico esculpido para abusos gubernamentales. No tendrá problemas en mantener los vínculos activos con el imperialismo y, por esta vía, en dar continuidad a la estrategia paramilitar poniendo la naturaleza rural al servicio de las necesidades de transnacionales mineras, agroindustriales y grandes obras de infraestructura. Asimismo, exprimirá al máximo las arcas del Estado y escurrirá todo lo que más pueda a las clases explotadas para cumplir con las acreencias internacionales, manteniendo activa la burocracia en la que se soporta cualquier gobierno.

El punto incierto de un posible poder de continuidad uribista con Hernández a la cabeza es la respuesta de las masas frente a un gobierno con los colmillos afilados para ejecutar prácticas fascistas. Esa parte del pueblo que demostró recientemente su capacidad de resistencia y combatividad, no pareciera ser presa fácil de regímenes que quieran imponer sus políticas fascistas, así se hayan fabricado leyes para reprimirlo.

De cualquier forma, Hernández intentará hacer uso de una institucionalidad estatal que lleva el sello facho de 20 años de uribismo, acelerado con el cuatrienio de Duque. ¿Cómo responderán unas masas combativas (aquellas de luchas espontáneas pero valientes y aquellas inmersas en luchas territoriales) a un gobierno que exacerbará el fascismo que se viene cociendo?

Posterior al paso de Rodolfo Hernández a segunda vuelta, las redes sociales se inundaron de lamentos y mensajes de tristeza. Es probable que ello se debiera a que, al igual que Gillinsky y Semana, quienes siguen al denominado Pacto Histórico entendieran que frente al ingeniero bumangués, el triunfo en segunda vuelta sería más difícil. Pero por el tipo de lamento (“somos un país bruto”, “somos un país machista”, “somos un país xenofono”…) se dejó ver que las masas poco entienden que Gutiérrez y Hernández representan abiertamente los intereses del capitalismo-imperialismo, uno con máscara demócrata y otro sin careta. Valga recordar que el tándem Petro-Márquez en este punto tampoco se distancia sustancialmente de Gutiérrez o Hernández: el capitalismo no está en discusión, no se plantean rupturas con el imperialismo (a este asunto se le dedicaron buenos pasajes en el ensayo anterior y valdría la pena retomarlo para ahondar en este análisis. También es importante aclarar y recordar que no es lo mismo reformismo que fascismo aunque ambos mantengan sus cordón umbilical amarrado al imperialismo).

 Reflexiones de cierre

A escasos días de las elecciones presidenciales en segunda vuelta, el verdadero gallo tapado del uribismo y la derecha con tendencia fascistoide (y que le pusieron las espuelas a 10 días de la primera vuelta) no tiene plenamente asegurado el triunfo. Por el contrario, las encuestas más prometedoras para Hernández marcan empate técnico, pero ya se han rebelado otras que muestran la candidatura del Pacto Histórico aventajando por varios dígitos al exalcalde de Bucaramanga. De cualquier forma, la ecuación sigue siendo la misma: reformismo liberal identitarista o continuidad de la estrategia paramilitar.

En medio de los cantos de sirena de uno y otro bando, se ubican las masas empobrecidas, probadamente combatientes que, independiente de los resultados y a pesar del espontaneismo predominante en sus formas de lucha (el poco eco que tienen apuestas verdaderamente radicales), muy seguramente volverán a hacer crujir las calles en tanto el fondo permanezca intacto y sus penurias aumenten.

Tal como se señaló en el ensayo anterior, en el Pacto Histórico hay fuerzas regionales (campesinas, defensoras de sus territorios, resistentes de la producción y la organización) y movimientos barriales en cuyos hombros recae la pobreza, la miseria, el hambre y los vejámenes de los repertorios de violencia enquistados en la historia de Colombia. Tales fuerzas, al igual que las masas que salieron a las calles en el estallido social 2021 incluyendo los movimientos de vanguardia, estarán atentas tanto al desenvolvimiento de este proceso eleccionario como al cuatrienio que se avecina6.

 Referencias

Blu Radio. (20 de mayo de 2022). Encuesta Invamer: Petro logra el 40,6 %; Fico, el 27,1
%; Hernández pasa a Fajardo y llega al 20,9 %. En: https://www.bluradio.com/nacion/elecciones/presidenciales/encuesta-invamer-
petro-logra-el-40-6-fico-el-27-1-hernandez-pasa-a-fajardo-y-alcanza-el-20-9-rg10

Blu Radio. (8 de febrero de 2019). Partos de venezolanas son una fábrica de hacer ‘chinos’ pobres: alcalde de Bucaramanga. En: https://www.bluradio.com/blu360/santanderes/partos-de-venezolanas-son-una- fabrica-de-hacer-chinos-pobres-alcalde-de-bucaramanga

Coronell, D. (12 de junio de 2022). MINGILINSKI: Gabriel Gilinski y la estrategia de Semana. En: Los Danieles. En:

El Tiempo (17 de junio de 2018). Iván Duque es el nuevo Presidente con más de diez millones de votos. En: https://www.eltiempo.com/elecciones-colombia- 2018/presidenciales/resultados-de-las-votaciones-en-segunda-vuelta-2018- colombia-231714

La República (2022). Resultados primera vuelta. En: https://www.larepublica.co/elecciones- presidenciales-2022/resultados-primera-vuelta

Marx, K. (2008). El Capital: Crítica a la economía política. México: Siglo XXI

Por los animales (21 de mayo de 2022). Rodolfo Hernández: "15 años un hombrecito pagándome intereses, eso es una delicia". Miseria humana. En:

Semana (20 de mayo de 2022). Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández, prácticamente empatados en primera vuelta: encuesta del CNC. En: https://www.semana.com/nacion/articulo/federico-gutierrez-y-rodolfo-hernandez- practicamente-empatados-en-primera-vuelta-encuesta-del-cnc/202202/

Semana (21 de agosto de 2021), "Le pego su tiro": Rodolfo Hernández. En:

Toledo, E. (5 de junio de 2022). Me limpio el culo con la ley; Rodolfo Hernández. En: https://www.youtube.com/watch?v=GlScdpFArfI 

Torrado, S. (29 de mayo de 2022). Marelen Castillo, la desconocida vicepresidenta de Rodolfo Hernández. El País América. En: https://elpais.com/america- colombia/elecciones-presidenciales/2022-05-29/marelen-castillo-la-desconocida- vicepresidenta-de-rodolfo-hernandez.html

Notas: 

1 Este ensayo, una segunda versión de aquel que fue publicado en el boletín No. 14del CELYC, es el cruce entre dos investigaciones que se han venido adelantando en las líneas de trabajo que coordino. De un lado el proyecto de investigación Afectaciones a la estructura agraria en regiones de Antioquia: actores y factores. Aportes para la elaboración de un mapa digital de problemas rurales, CODI 2016-12976 y, de otro, Dialéctica del Estallido Social 2021: Ecosistema de la contienda política-económica inherente Al capitalismo-imperialismo. El nodo entre ambas investigaciones, con base en algunos de los hallazgos, es lo que se ha venido reconstruyendo como Estrategia Paramilitar.

2 Profesor del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Antioquia. Coordinador del Grupo de Estudio y Semillero Método Marxista y Teoría Crítica Radical. Coordinador Línea de Investigación Problemas Rurales y Ruralidades, adscrita al Grupo Redes y Actores Sociales.

3 Distinto a lo que ocurre con Francia Márquez, fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro. Márquez no solo suma los votos de un grueso grupo de mujeres, feministas, ambientalistas, población afrodescendiente y cierto sector académico; también matiza los asomos de machismo del que se ha señalado en algunas ocasiones al Pacto Histórico y representa sectores históricamente oprimidos del país.

4 Este planteamiento, presentado aquí muy brevemente y en forma de ensayo, tiene amplias y profundas vetas teóricas, históricas y conceptuales en Marx (2008).

5 No populistas, como a veces se le analiza a este candidato: son formas filofascistas.

 6 Recomiendo leer las consideraciones finales del primer ensayo para completar los planteamientos aquí esbozados.

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NOTAS:

 

 

 

 

 

 

 

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