Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños*
¿Qué honor puede tener un servidor público de policía que carga con marihuana a un joven estudiante para judicializarlo, qué honor tiene el voltear las ollas a los indígenas o campesinos cuando preparan sus alimentos durante sus movilizaciones, qué honor tienen cuando sus bastones de mando rompen, como vándalos, ventanales de residencias, oficinas estatales o de automóviles, qué honor tienen cuando para reducir la protesta asesinan a quienes participan en ella?