Vigilancia y poder cognitivo: el desafío estratégico de América Latina

Linea Territorio y despojo

Por: Alfonso Insuasty Rodríguez* / En la era de la vigilancia algorítmica, el poder ya no depende de quién tiene más datos, sino de quién los convierte en decisiones estratégicas. América Latina enfrenta un dilema histórico: desarrollar soberanía cognitiva o quedar subordinada en la nueva geopolítica de la inteligencia artificial.

 

 

the shifting battlefield technology tactics and the risk of blurring lines of warfare

CONTEXTO:  Capturar el sentir-pensar: la nueva frontera del poder.

La abundancia de datos y la pobreza de decisión

América Latina enfrenta hoy una paradoja estructural, nunca antes los gobiernos, partidos políticos, movimientos sociales y actores económicos habían tenido acceso a tantos datos sobre economía, seguridad, opinión pública o relaciones internacionales, y sin embargo la capacidad de decisión estratégica continúa siendo limitada y fragmentada.

La revolución digital ha multiplicado exponencialmente la producción de información, pero el poder político no depende de la cantidad de datos disponibles sino de la capacidad para interpretarlos, jerarquizarlos y convertirlos en decisiones estratégicas.

La acumulación de información sin procesamiento crítico produce ruido, no conocimiento, como advierten James Mingus y Zak Daker, oficiales del Ejército de Estados Unidos en un ensayo publicado por el Modern War Institute de West Point, permanecer en la “capa de datos” implica perder la iniciativa estratégica frente a actores capaces de procesar información más rápidamente (Mingus & Daker, 2024).

El problema central no es la escasez de información, sino la incapacidad institucional para transformarla en conocimiento útil. En términos de gobernanza contemporánea, el poder se desplaza desde la posesión de datos hacia la capacidad de producir inteligencia estratégica. Este cambio define la nueva estructura del poder global.

Dependencia digital y colonialismo de datos

En América Latina persiste una tendencia a priorizar la recopilación de datos sobre su interpretación crítica. Esta dinámica reproduce formas contemporáneas de dependencia tecnológica y epistemológica.

Gran parte de la infraestructura digital utilizada por los Estados latinoamericanos, plataformas de nube, sistemas de vigilancia, análisis de datos, inteligencia económica o ciberseguridad, es desarrollada por corporaciones extranjeras. Como advierte Nick Couldry y Ulises Mejías, este fenómeno constituye una forma emergente de colonialismo de datos, en la cual las poblaciones del Sur Global se convierten en fuentes de extracción masiva de información que luego es procesada por empresas del Norte global (Couldry & Mejías, 2019).

Cuando las herramientas que organizan la información provienen del exterior, también se condicionan las agendas de seguridad, comercio y gobernanza. Los algoritmos que estructuran el análisis no son neutrales, reflejan intereses geopolíticos, económicos y militares.

En este sentido, la dependencia tecnológica no es únicamente un problema de infraestructura digital; es también una limitación estructural de la soberanía política.

Inteligencia artificial y la nueva jerarquía cognitiva

La expansión de la inteligencia artificial intensifica este dilema. En el ámbito militar estadounidense se está consolidando una doctrina que redefine la relación entre humanos, información y decisión. Mingus y Daker proponen organizar el proceso de toma de decisiones en una jerarquía cognitiva compuesta por cuatro niveles: datos, información, conocimiento y comprensión estratégica.

Según su diagnóstico, los mandos militares dedican actualmente la mayor parte de su tiempo al procesamiento de datos, lo que limita su capacidad para pensar estratégicamente.

La solución propuesta consiste en automatizar las capas inferiores mediante inteligencia artificial, permitiendo que los comandantes se concentren en los niveles superiores de comprensión y decisión (Mingus & Daker, 2024).

Este enfoque se inscribe en una transformación más amplia del pensamiento militar contemporáneo. Desde la década de 1990, la doctrina estadounidense ha buscado consolidar la llamada “dominación de espectro completo”, basada en la superioridad informacional y tecnológica en todos los dominios del conflicto (Department of Defense, 2000). La inteligencia artificial aparece ahora como el instrumento capaz de acelerar esa ventaja estratégica.

La compresión del tiempo de la guerra

Uno de los objetivos centrales de esta doctrina es acelerar los ciclos de decisión militar. Inspirados en el concepto del ciclo OODA (Observe–Orient–Decide–Act), los estrategas estadounidenses buscan situarse dentro del tiempo de decisión del adversario, obligándolo a reaccionar constantemente.

La inteligencia artificial permite procesar grandes volúmenes de datos, satélites, sensores, comunicaciones, redes sociales, y producir evaluaciones operativas en cuestión de segundos. En términos militares, esto significa comprimir el tiempo de la guerra.

Sin embargo, esta aceleración tiene implicaciones políticas profundas.

Cuando los ciclos de decisión se reducen a segundos, los espacios para la diplomacia, la negociación o la mediación se reducen drásticamente. La política cede terreno a la automatización estratégica.

La guerra se convierte en un proceso cada vez más algorítmico.

Automatización, error y “alucinación” estratégica

Incluso los propios autores militares reconocen que los sistemas de inteligencia artificial presentan limitaciones significativas, entre ellas la producción de errores o “alucinaciones” en los modelos de lenguaje.

La solución que proponen es la creación de equipos humano-máquina, donde la IA procesa la información y el humano valida la decisión final.

Sin embargo, esta arquitectura plantea un problema crítico, cuando la inteligencia artificial estructura el análisis inicial, el juicio humano ya está condicionado por la lógica algorítmica. El comandante no parte de un análisis independiente, sino de un escenario previamente construido por el sistema.

En otras palabras, la automatización no elimina la intervención humana, pero reconfigura profundamente la forma en que se ejerce el juicio estratégico.
La geopolítica de la irrelevancia

Para América Latina, esta transformación plantea un desafío fundamental. La competencia geopolítica contemporánea ya no se define únicamente por la capacidad militar tradicional, sino por el dominio de los sistemas de información, la inteligencia artificial y las infraestructuras digitales. Los países que no desarrollen capacidades propias de análisis estratégico corren el riesgo de quedar atrapados en una posición de dependencia estructural.

En este sentido, la región enfrenta lo que podría llamarse una geopolítica de la irrelevancia, la posibilidad de quedar relegada a un rol pasivo dentro de un sistema internacional dominado por actores que controlan los flujos globales de información.

El riesgo no es solamente militar. También es económico, tecnológico y cultural.

Alfabetización tecnológica y poder político

Frente a este escenario, la alfabetización tecnológica y política se convierte en un imperativo estratégico. Como señalan Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, las tecnologías inteligentes deben actuar como multiplicadores de la capacidad humana, no como sustitutos del juicio político (Brynjolfsson & McAfee, 2017). Las organizaciones que integran inteligencia artificial con supervisión humana logran decisiones más rápidas y precisas, preservando al mismo tiempo la autonomía y la capacidad de adaptación.

El desafío para América Latina no consiste únicamente en adoptar tecnologías digitales, sino en construir una capacidad cognitiva colectiva capaz de transformar datos en conocimiento estratégico.

Esto implica:

-fortalecer la formación científica y tecnológica
-desarrollar infraestructuras digitales soberanas
-promover capacidades analíticas dentro de las instituciones públicas
-y fomentar una cultura política basada en el pensamiento crítico.

Del colonialismo de datos a la soberanía cognitiva

América Latina enfrenta hoy un doble desafío histórico. Por un lado, debe evitar que la gestión de información se reduzca a una acumulación pasiva de datos producidos por plataformas extranjeras. Por otro, necesita desarrollar capacidades cognitivas capaces de interpretar, anticipar y decidir estratégicamente en un entorno global cada vez más complejo.
La tecnología por sí sola no garantiza soberanía.

Sin pensamiento crítico, sin formación política y sin control sobre las infraestructuras digitales, la inteligencia artificial puede convertirse en un nuevo mecanismo de subordinación.

La disputa del siglo XXI no será solamente territorial ni militar. Será una disputa por el control del conocimiento, de los algoritmos y de la capacidad de interpretar el mundo.

Para los pueblos de América Latina, el desafío es claro, transformar la inteligencia colectiva en poder político.

Esto exige construir soberanía tecnológica, soberanía informacional y soberanía cognitiva.

No se trata únicamente de adoptar inteligencia artificial, sino de decidir para qué sociedad queremos utilizarla.

Frente a la militarización algorítmica del mundo, los movimientos sociales, las universidades y los Estados del Sur global deben disputar el sentido de la tecnología.

La alternativa es aceptar un futuro donde las decisiones que afectan a nuestros pueblos se tomen en centros de datos ubicados fuera de la región.

Por ello, la tarea es urgente y profundamente política, democratizar el conocimiento, descolonizar la tecnología y construir una inteligencia colectiva orientada a la paz, la justicia social y la autonomía de nuestros pueblos.

*docente investigador Universdiad de San Buenaventura Medellin. Parte de REDIPAZ  e integrante grupo autónomo Kavilando.

Referencias bibliográficas

Brynjolfsson, E., & McAfee, A. (2017). Machine, Platform, Crowd: Harnessing Our Digital Future. New York: W.W. Norton.

Couldry, N., & Mejías, U. (2019). The Costs of Connection: How Data Is Colonizing Human Life and Appropriating It for Capitalism. Stanford University Press.

Department of Defense. (2020). Joint Vision 2020. Washington, D.C. https://apps.dtic.mil/sti/tr/pdf/ADA377926.pdf

Mingus, J., & Daker, Z. (2024). Ascend the Cognitive Hierarchy: Don’t Waste Time in the Data Layer. Modern War Institute, United States Military Academy at West Point. https://mwi.westpoint.edu/ascend-the-cognitive-hierarchy-dont-waste-time-in-the-data-layer/

Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. New York: Public A

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