Procuraduría llama a juicio disciplinario a 12 militares por falso positivo

Linea Conflicto Social y Paz

Los hechos se presentaron en enero de 2008 en el municipio de San Agustín, Huila.
Soldados del Ejército Nacional.

La Procuraduría General formuló pliego de cargos en contra de 12 militares adscritos al Batallón de Infantería nro.27 “Magdalena” del Ejército Nacional de Colombia con sede en Pitalito (Huila) por su presunta participación en un caso de los conocidos falsos positivos.
Según la investigación adelantada, los hechos se presentaron en el marco de una operación militar el 17 de enero de 2002 en zona rural del municipio de San Agustín, Huila.

En ese momento los militares le habrían causado la muerte a un campesino “que no participaba directa ni indirectamente en las hostilidades del conflicto armado.
“El evento fue calificado por la autoridad militar como una muerte en combate, siendo una afirmación por ahora no aceptada debido a las contradicciones encontradas en el informe presentado por el investigado comandante y las explicaciones luego ofrecidas por el mismo y demás versionados”, precisa uno de los apartes de la decisión del Ministerio Público.
Ante estos hechos se indica que los 12 militares habrían incurrido en graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario, teniendo en cuenta que se trata de una persona protegida en el momento de ocurrencia los hechos materia de investigación disciplinaria.

“La guerra es la política por otros medios, por medios armados”. Klausewitz

Quizá con la mejor intención, o quizá no tanto, algunos columnistas de los diarios oligárquicos pretenden confundir a los colombianos con la frase de un célebre pastor de la Iglesia Católica: “Separar la política de la guerra”.

Es que definitivamente no es posible separar una de otra, así como es imposible separarla de otras esferas de la vida nacional: Paz y guerra, Economía y guerra, Derechos Humanos y guerra, etc, etc. No podemos dejarnos confundir. La política es el arte de gobernar a los pueblos, procurando para ellos “la mayor suma de felicidad posible”, en su acepción más “desprendida”.

Mas el cuento de la democracia, como sumum de la forma más avanzada de gobernar a los pueblos, ha sido desvirtuada ya que los países llamados “democráticos” les preocupa todo menos la “mayor felicidad posible” de sus conciudadanos. Los marcos impuestos por la clase en el poder -burgueses, oligarcas- constriñen de tal manera al ser humano ciudadano que le impiden darse la forma de gobierno que tengan a bien y si se sale de esos marcos viene la represión por parte del aparato creado para tal fin, las fuerzas militares y policiales.

La guerra cuando se da entre naciones es por la repartición o manejo de los mercados, es decir, las riquezas de uno u otro país. En el caso colombiano en el cual hay un conflicto interno -guerra interna-, la oligarquía decreta la guerra al pueblo como una forma de seguir manteniendo la explotación de los trabajadores y seguir en el poder, a fin de aplicar las nuevas recetas ordenadas por su amo imperial, para favorecer a éste y a laoligarquía nativa. Así, hay personalidades que recurren a la guerra como forma de imponer sus políticas, las cuales indefectiblemente tienen un sello de clase, razón por la cual la política refleja de manera diafana la lucha de clases que se da en el capitalismo.

La guerra deviene entonces en la forma de hacer “política” dominante. Bien los dijo Klausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. La fuerza de las armas imponen las políticas de la clase en el poder y todos los actos de la guerra se convierten en actos políticos. El pueblo, agredido, vilipendiado, asesinado, tendrá que desarrollar sus formas de resistencia. Conocidos son los casos de, por ejemplo, la resistencia antinazista en los países de Europa, es decir, la guerra de guerrillas en el campo y en la ciudad.

En el caso colombiano, con su geografía y su pueblo, al tiempo que los trabajadores resistían en la ciudad, los campesinos en el campo organizaron las guerrillas móviles como las FARC, las cuales crecen y se desarrollan hasta alcanzar la estatura de hoy, un ejército popular, invencible.

La única forma de hacer política “segura” en Colombia para el pueblo es la forma armada, paradójicamente. Uno a uno, son asesinados los líderes populares en la ciudad, y el pueblo es sometido al más inmisericorde Terrorismo de Estado (DSN), produciendo más de 500.000 víctimas, mediante las modalidades criminales de las desapariciones, las masacres, las ejecuciones extrajudiciales, los desplazamientos, política de exterminio que sigue hasta nuestros días y no han parado ni siquiera con la iniciación de la Mesa de Conversaciones de La Habana.

Diez años desde el Caguán cuando se desarrolló el Plan Colombia de Bill Clinton y Andrés Pastrana en los cuales la oligarquía y el imperio siguieron desarrollando su política de guerra, para imponer el neoliberalismo, con el malgasto de la más bárbara cantidad de millones de dólares -no se sabe en realidad cuánto han invertido-, el cual calculado por una Universidad colombiana publica la cifra de 216 billones de pesos malinvertidos en el Plan Colombia (2002-2012) y calcula el costo para los siguientes 10 años en 215 billones de pesos, lo cual evidencia que la guerra es el más atroz desperdicio de recursos, y el único ganancioso ha sido el imperio.

Las cifras hablan por sí solas: el presupuesto de Defensa y Seguridad Nacional es cercano a los 22 billones de pesos, es decir, el 13 por ciento del Presupuesto General de la Nación de 2013. Según el Nuevo Siglo (conservador) “De acuerdo con la información suministrada por el Ministerio de Defensa, el presupuesto de 2012 aplicado dentro de la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad, solo teniendo en cuenta el sector central de defensa, superó los 17,6 billones de pesos (exactamente 17.699.812.000.000 pesos).

11 billones corresponden a las Fuerzas Militares (Ejército Nacional 5,9 billones, Armada Nacional 1,4 billones, Fuerza Aérea 1,4) y 6,6 billones a la Policía Nacional.

Del monto total del Presupuesto General de la Nación (PGN) de 185,5 billones de pesos para 2013 y que actualmente se debate en el Congreso, uno de los mayores rubros al que se destinan los recursos, es el de Defensa y Policía con 26,1 billones de pesos”.

El pueblo sigue haciendo política a través de lo que permite el espacio legal, manifestaciones, mítines, propaganda, aún a riesgo de la propia muerte, y a través de su ejército popular, las FARC-EP. Esperamos esperanzados que la oligarquía entienda que el despilfarro de otros 215 billones de pesos es insostenible para la propia burguesía y no será tolerado pasivamente por el pueblo, el cual explotará como ya hemos visto en las explosiones en Egipto, Grecia, etc, etc.

La política y la guerra son cara y sello de una misma moneda. Luchemos porque siempre podamos ver la cara de la moneda para bien de nuestro pueblo.

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