La cárcel La Picota/ERON en Bogota sin agua y otros derechos humanos fundamentales con un hacinamiento de 54 % de presos

Linea Conflicto Social y Paz

Bueno sin nada. Nada es nada en recurrencia casi que absoluta en un país con la solicitud en estudio para intentar ingresar al club de los ricos quebrados.

La ERON con ascensores. Pero que hace meses no funcionan, para bajar un enfermo se echa mano de una tabla y «hágale parcero». Los regueros de sopa y alimentos solidos en las escaleras son mudos testigos de esta tropelías de los repartidores de comida.

Sin asistencia medica. Ocasionalmente sacan un listado para médico y odontología, para la jornada de la mañana y la tarde. Solo sacan los que logran inscribirse de primero, o sea en la mañana el resto para la siguiente anotación.

Por lo regular como agua no hay a las 9, o sea que devuelvase con su dolor de muela. «De malas le dirá el tombo de marras atrincherado en Sanidad», sitio inalcanzable. Y así sucesivamente hasta que las enfermedades aniquilen al preso en desgracia.

La lista es larga. Pero sigamos, dando tribuna a los reclusos.

Las wimperas -vasija plástica- donde se reciben los alimentos, antes las lavaban en maquina con agua caliente y detergente dejó de funcionar. Corresponde a cada interno -preso- con papel higiénico o con lo que encuentre a falta de agua. Hay patios donde presos hacen sus necesidades físicas en estos recipientes.

Ah! Vale la pena recordar todo el escándalo por falta de ese papel en Venezuela y aquí, a menudo sucede, que toca pasarse -por el trasero- si es que las tombas dejan entrar los fines de semana, El Tiempo, El Espectador o la Voz o un rollito de 'familia' a rogandas con derechos de petición a la dirección.

Nada funciona. Es la verdad nos dice un preso político recluido en ese sitio producto anexo del 'Plan Colombia' craneado y escrito en Washington.

Hace dos fines de semanas los desagües de aguas negras se taparon. Tres días sin agua. Los mediáticos brillaron por su ausencia sino es por la visita de la torre pobre que se rebotó a la entrada del penal, nadie se hubiese dado cuenta del drama en que se vive en la cárcel de mostrar al mundo. Nos preguntamos y ¿en esas de las afueras de la capital que sucederá?

Hay que sumarle a esta desgracia de caer preso en Colombia, la burocracia anquilosada en el INPEC, corrupta y déspota, como en todas las instituciones del Estado. Diferente el trato a otros, si supieran las dobladas de cintura al Sr. Felipe Arias, “Uribito”, en su estadía en una unidad militar. !Doctor pa'ya doctor pa'ca!

Pertinente que los medios le hicieran igual despliegue a las anomalías de esta penitenciaria construida por los Nule, sus cómplices en el Ministerio de Justicia e Interior y al INPEC, en lugar de estar incendiando el vecindario.

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