La construcción de la paz, un asunto de memoria y esfuerzos colectivos

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Yhoban Camilo Hernandez IPC

El pasado 25 de octubre fueron lanzados en Medellín los tomos VI, VII, VIII y IX de la Biblioteca de la Paz, editada por la Fundación Cultura Democrática (FUCUDE) y apoyada por OIM y USAID. El propósito es conocer y tener en cuenta los aciertos y errores cometidos durante el pasado en los procesos de paz en Colombia.

Los últimos cuatro tomos abordan temas como la política del gobierno Uribe frente al conflicto armado y la paz; los acuerdos de desmovilización, desarme y reincorporación con las AUC; los diálogos exploratorios de paz Gobierno – ELN; las propuestas de acuerdo humanitario con las FARC; y las iniciativas de paz de la sociedad civil.

La agencia de prensa del IPC entrevistó al profesor Álvaro Villarraga Sarmiento, compilador de los textos de la Biblioteca de la Paz. El politólogo, experto conflicto colombiano, resaltó la importancia de estas publicaciones para la memoria histórica de los procesos de diálogo en Colombia y, de paso, profundizó algunos temas relacionados con la solución negociada del conflicto.

Villarraga Sarmiento habló sobre los acumulados que han dejado anteriores procesos de diálogo en Colombia; el reto que suponen los grupos paramilitares o BACRIM para un eventual pos conflicto; y la persistencia del movimiento social por la paz en Colombia. Del diálogo con el politólogo podría concluirse que la paz es un asunto complejo que, en el país, se ha venido construyendo desde distintos sectores. Escuche la entrevista a Álvaro Villarraga

Doctor Álvaro Villarraga, se presentaron los tomos VI, VII, VIII y IX de la Biblioteca de la Paz ¿En qué consiste este ejercicio y qué tan importante es para la memoria histórica de los procesos de paz en el país?

Desde la Fundación Cultura Democrática, hace más de una década, nos empeñamos en participar y realizar el seguimiento exhaustivo de todos los esfuerzos por la construcción de la paz en Colombia; bien sean negociaciones entre los Gobiernos y las guerrillas, para llegar a pactos de paz, o bien sean esfuerzos desde la sociedad civil, o desde otras autoridades, de crear condiciones para construir paz en diferentes ámbitos.

Esto ha dado lugar a que progresivamente estamos lanzando publicaciones de distintos volúmenes en los que se invita a distintos autores para hacer interpretación de procesos de paz que se hayan dado, de políticas de paz desde entes gubernamentales y de protagonistas de procesos de paz.

En cada tomo entrego de mi parte un ensayo general de análisis e información y se entregan compilaciones de documentos, seguimientos de la parte legal y cronologías detalladas de cada una de estas circunstancias.
De tal manera que casualmente aquí estamos dando cuenta de lo sucedido desde los años 2010 hasta la actualidad, en estos temas. Esto coincide con un buen momento en el que de nuevo en el país hay un proceso de paz y con esto le estamos aportando a la memoria histórica en búsqueda de la paz en Colombia.

A propósito de este proceso de paz con las FARC y del que puede venir con el ELN ¿Qué conclusiones quedan de los procesos anteriores y de lo que se ha analizado hasta el momento?
Podrían ser muchas conclusiones, pero quiero destacar algunos aspectos como, por ejemplo, no todos los procesos de paz en Colombia han sido inútiles. Si bien ha persistido el conflicto armado y la violencia, han existido también experiencias exitosas, por ejemplo las que rodearon e hicieron posible la Asamblea Nacional Constituyente de 1991; y el retorno a la vida civil, en general de forma constructiva y exitosa, de insurgencias como el M-19, el EPL y otras agrupaciones.

También constatar como la sociedad civil ha sido protagonista de primer orden, por ejemplo en los años 90´s en el logro de desarrollos legales, de políticas y programas de gobierno en distintos ámbitos; el concurso de autoridades territoriales; las formas de resistencia en escenarios de guerra de comunidades campesinas, indígenas, desde las mujeres, etc. Es decir, hay toda una riqueza que muestra que la paz es un asunto muy complejo y que se viene construyendo desde distintos ámbitos.

De lograrse un proceso exitoso con las FARC, y eventualmente con el ELN ¿Qué ocurriría con los grupos pos desmovilización paramilitar o bandas criminales?
Un pacto de paz coincidente, o relacionado uno y otro, con las FARC y el ELN, permitiría cerrar definitivamente la guerra entre el Estado y las insurgencias, pero no están finalizadas todas las expresiones de violencia sistemática, no está superado cabalmente el fenómeno paramilitar y estos grupos oficialmente llamados BACRIM, que son rezagos paramilitares y grupos rearmados, siguen siendo un asunto.

Quiere decir que la paz con las FARC y el ELN no significan automáticamente que desaparezcan los factores de violencia, pero sí es un paso fundamental y, desde luego, ahí hay una agenda más amplia en torno a estos factores de violencia que tiene que ver con superación del paramilitarismo, las economías ilegales y el tema del narcotráfico. Pero sin duda, avanzar en la paz con la insurgencia crea una coyuntura favorable que exige tratar también esos temas para que no tengamos un pos conflicto como los centroamericanos, en los que se superó la guerra con las insurgencias pero sobrevinieron, aunque fuera de naturaleza distinta, otras oleadas de violencia con redes delincuenciales ligadas a fenómenos de criminalidad.

En estos cuatro tomos hay uno que se refiere a los procesos con las FARC ¿Qué nos puede ampliar sobre esos procesos?
Qué fue absolutamente inviable un entendimiento por la paz bajo la política de las administraciones Uribe, que no ofrecían la posibilidad de una agenda política ni de una interlocución de carácter político. El solo ofrecer una perspectiva de reintegración, indulto para delitos no graves y un discurso de reconciliación, sin un reconocimiento de parte y un tratamiento político de asuntos derivados de las causas y manifestaciones del conflicto, hacían inviable un entendimiento.
Si bien el actual gobierno Santos no ha desarrollado una política de paz, quizás con todos los requerimientos de una construcción sostenible de la paz, el quiebre de gobierno sí muestra que de nuevo fue posible volverse a sentar con las FARC, y en este momento la expectativa, que ojalá llegué a un buen término, es conseguir un pacto de paz.

Nos muestra también, en el caso de las FARC, experiencias humanitarias, algunas no logradas pero otras logradas. Y nos muestran la evolución de posiciones que se han dado desde la misma guerrilla, como de otros actores, y las demandas de la sociedad frente a los gobiernos y a las FARC. Esto, en voz propia, da constancia de muchas de las cosas que se han hecho en pro de la paz.

¿Qué ha pasado con el movimiento por la paz en Colombia?
Hicimos un seguimiento desde los años 80´s. Encontramos a finales de los ochenta un fuerte movimiento de derechos humanos que incluyó en su agenda demandas de paz, pero encontramos en los años noventa, después de la Constitución de 1991, que se forjó un movimiento social que tomó como epicentro la demanda de la paz de una manera muy peculiar; que movilizó millones de personas, que tuvo múltiples y diversas manifestaciones, y que consiguió niveles de incidencia en distintos ámbitos.

Entonces ahí hacemos una caracterización, presentamos un estado de interpretación y discusión con varios trabajos que se señalan allí. Desde luego, alentamos en conexión con movimientos sociales como las mujeres, los indígenas, los campesinos, sectores medios y demandas de movimientos de víctimas, como hay un epicentro común de exigir que se solucione el conflicto por la vía política y que se construya la paz.

La colección de la Biblioteca de la Paz está disponible en los diferentes puntos de la Librería Lerner y en la Fundación Cultura Democrática, calle 19 # 3 - 50, en Bogotá.

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