Libro. Las parteras de Urama Grande: Un caleidoscopio de dolores y esperanzas

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Nicolás Armando Herrera Farfán Universidad de Buenos Aires (Argentina)

El parto es polisémico, en el sentido de la relación permanente que establece el autor entre la vida y la muerte, la esperanza y el terror, el nacimiento y los asesinatos.

 

 

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Como dice Virilio: los militares saben todo de nosotros, mientras que nosotros no sabemos nada de ellos.. León Rozitchner

Las parteras de Urama Grande entrañan una tensión constante. Evidentemente, el libro versa sobre un parto y un trabajo de partería que sucede en un lugar geográficamente situado. No obstante, el libro no se refiere a una sociología ni una antropología del oficio de la partería ni de los partos, sino que representa un parto en sí mismo en varios sentidos.

El parto es polisémico, en el sentido de la relación permanente que establece el autor entre la vida y la muerte, la esperanza y el terror, el nacimiento y los asesinatos. Esta tensión se expresa en algunos de sus personajes centrales: entre Luis Eduardo (“el hombre de las botas de Gilibert”) con su vocación de “abogado de los pobres” y Ramírez –o Tyson– con su convicción de “abogado de la Justicia Penal Militar”; entre la barbarie de Triple Quince o Medio metro y la amorosidad y compromiso vital de Cara cortada, Fraternal, Ángela o la madre de El gran David; entre la desesperanza más absoluta y las tenues luces del pabilo de la vida que todavía sigue encendido en los recónditos lugares de Colombia.

Pero, el parto también se ubica en el plano mismo de la escritura. Se trata de un libro que se debate entre el rigor sociológico y la narrativa literaria, oscilando entre un popurrí de crónicas (con visos de novela histórica) y un esfuerzo de sistematización sociológica (con elementos etnográficos de la vida cotidiana); entre la poética del realismo mágico y el rigor de la sociología narrativa; entre el anunciamiento y la denuncia; entre un policía atormentado y un sociólogo inquieto (casi con tintes catárquicos o autobiográficos). De allí que aparezcan polifónicamente las voces de Michel Foucault, Gabriel García Márquez y de sujetos y sujetas anónimas que dan sentido a la cotidianidad colombiana.

Por otra parte, hemos indicado que el lugar es simbólico pues, aunque el grueso de las historias gira alrededor del municipio antioqueño de Dabeiba (puerta de entrada al nudo de Paramillo), el relato también viaja a las comunas de Medellín, el Urabá antioqueño, la costa caribe colombiana y la sabana cundiboyacense.

Entre la polisemia y el simbolismo se suceden los 17 relatos que conforman el libro. Aunque pueden leerse de forma independiente (y en un orden aleatorio), los relatos guardan una unidad argumental: la primacía de la voz popular y el dolor de patria. Son historias breves, concisas y de agradable lectura; con detalles minuciosos –casi cinematográficos– y con una estructura rigurosa, metódica y verosímil. Es un libro que da la impresión que el autor hubiera estado presente ante los cuerpos y los acontecimientos, no importa si lo leyó, lo vivió o se lo contaron.

Inevitablemente, el libro nos evoca a Redoble por rancas, en cuya introducción (“Noticia”) el peruano Manuel Scorza nos advierte    que “los protagonistas, los crímenes, la traición y la grandeza, casi tienen aquí sus nombres verdaderos [y donde] ciertos hechos y su ubicación cronológica, ciertos nombres han sido excepcionalmente modificados para proteger a los justos de la justicia” (1977, pp. 9–10); pero también nos remite a los cuatro volúmenes de la Historia doble de la costa. Consideramos que Omar Eduardo Rojas Bolaños supera el escollo al que se enfrentó Fals Borda, al dividir los dos canales en dos obras independientes y complementarias, pues a Las parteras de Urama Grande le corresponde un tratado sociológico: Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios (Rojas Bolaños & Benavides Silva, 2018).

En Las parteras de Urama grande aparece, desde una etnografía social y un nivel de interpretación socio-psicológica, la tragedia del asesinato de más de diez mil civiles a manos de las Fuerzas Armadas colombianas que fueron pasados como guerrilleros en la lucha contra la insurgencia en una estrategia harto conocida: el body count

Detrás de esta atroz carnicería humana (mal llamada “falsos positivos” o eufemísticamente “ejecuciones extrajudiciales”) –aún mayor que la adelantada por el dictador chileno Augusto Pinochet– el autor revela algunos dramas que la acunan: la vergonzante desigualdad social que vive Colombia, con sus precarizaciones y marginalidades (habitacional, social, educativa, laboral, alimentaria), su barbarie (que va desde monumentales fosas comunes –como “La Escombrera”–, “listas del terror”, cuerpos mutilados y “limpieza social” hasta operaciones militares, éxodos, violaciones, empalamientos, pederastia y cuerpos picados) y sus actores (policías, militares, paramilitares –como los famosos “doce apóstoles”– y, en menor medida, guerrilleros).

Luego de leerla nos queda la sensación que aquella pobrería, principalmente campesina, que no murió de hambre resultó ser carneada en el altar de los resultados militares. Al mismo tiempo, se siente dolorosamente en la lectura la impunidad, la pudrición corrupta de sectores de las fuerzas armadas y de las iglesias, el contubernio y complicidad del cuerpo castrense con grupos paramilitares, fracciones narcotraficantes, intereses económicos, sectores políticos y medios de comunicación.

Se trata de una rigurosa investigación sociológica contada narrativamente, casi siguiendo a pie juntillas las recomendaciones de la “artesanía intelectual” propuesta por Charles Wight Mills (2003) en su célebre La imaginación sociológica. Una investigación que surge reflexivamente (en un sentido bourdieuiano) del dolor y la afectación del investigador que le impide ser aséptico o neutral. Una investigación éticamente situada y comprometida que parte del sufrimiento de las víctimas del sistema instituido. Una pesquisa que levanta la alfombra del sistema democrático colombiano para descubrir su “déficit civilizatorio” (Gutiérrez, 2014, p. 46) y comprender que, como decía Walter Benjamin en sus tesis sobre el concepto de historia, “no hay documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie”.

Las parteras de Urama grande constituyen una obra interesante en la cual, a pesar que la sevicia y la barbarie alcanzan cuotas inimaginables, retumban los saberes ancestrales, la espiritualidad popular y la convicción profunda que todo asesinato redunda en un suicidio de nuestra condición humana. Las estrategias de silenciamiento, las piras de libros y la teatralización del asesinato (cuyas víctimas se compran y se venden como mercancías por los militares para prebendas, asensos y descansos) así como las conductas de las esposas de los militares, todo revestido grandilocuentemente por palabras como “lealtad”, “honor” y “heroísmo”, se estrellan permanentemente en un pueblo que ansía la vida, el pan, la panela y la dignidad, un pueblo que quiere seguir soñando y construyendo el pan y las rosas.

 DECARGAR LIBRO COMPLETO.

Ficha Técnica

Título

Las parteras de Urama Grande

Autor

Omar Eduardo Rojas Bolaños

Editorial

Saxo

Ciudad, País

Lima, Perú

Año

2018

Páginas

222

Portada

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Bibliografía

Gutiérrez, Francisco. (2014). El orangután con sacoleva. Cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010). Bogotá, Colombia: IEPRI-Debate.

Rojas Bolaños, Omar Eduardo, & Benavides Silva, Fabián Leonardo. (2018). Ejecuciones extrajudiciales en Colombia, 2002-2010. Obediencia ciega en campos de batalla ficticios. Bogotá, Colombia: Ediciones USTA.

Scorza, Manuel. (1977). Redoble por rancas. Caracas, Venezuela: Monte Ávila editores latinoamericana.

Wright Mills, Charles. (2003). La imaginación sociológica (Tercera). México DF: Fondo de Cultura Económica.

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