“Las mayorías deben presionar por la paz”: Pablo Beltrán

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Semanario Voz

Ese modelo que produjo la fragmentación y desaparición de FARC como sujeto político no lo podemos seguir. Entonces, debemos construir otro. Hay cosas positivas, pero también negativas que no se deben repetir.

 

 

LAS MAYORIAS PAZ

Pablo Beltrán en su lugar de trabajo en La Habana, como delegado del ELN en los diálogos con el Gobierno nacional.

Uno de los miembros de la delegación de diálogo por esa guerrilla en La Habana, dice que están a la espera de reiniciar las conversaciones con el Gobierno, con quien mantienen canales de comunicación. Habla del nuevo mapa de la violencia en el país y cómo este obedece a grandes intereses económicos

Todos los días de madrugada, Pablo Beltrán está en algún lugar de La Habana, Cuba, en la internet durante dos horas revisando medios de comunicación colombianos y del mundo.

Luego, inicia actividades que le ha asignado su organización, el Ejército de Liberación Nacional, ELN, relacionadas con comunicaciones, reuniones con diplomáticos y líderes políticos, en la búsqueda de reiniciar los diálogos de paz con el Gobierno colombiano.

Con sus compañeros atiende a los medios de comunicación y a delegados de países amigos del proceso. Son días agitados en los que, dice, siempre quedan faltando cosas por hacer. Incluso así, él y sus compañeros delegados por esa organización insurgente sacan tiempo para conocer algunos sitios de Cuba y practicar deportes para mantener su estado físico.

Pablo practica natación, deporte que como dice lo hace desde su época de colegio gracias a que nació en un pueblo lleno de ríos y quebradas, San Gil, Santander: “Uno allá aprende a nadar primero, luego a andar”.

No es hincha de ningún equipo de fútbol, aunque siempre hace fuerza por la tricolor. Le gusta ver deportes, y al igual que millones de colombianos vibró con los pedalazos de Egan Bernal en Francia, y ahora lo hace con los de Nairo y el Supermán López en España.

El cine es su hobbie. Le gustó mucho el filme Vice, “porque muestra cómo funciona la política en Estados Unidos”. Su comida preferida es toda aquella que tenga picante y recomienda acompañar las tertulias con ron, ojalá cubano.

Como revolucionario ha tenido que desarrollar una versión muy específica del amor, pues aunque quiere mucho a sus hijos debe mantenerse lejos: “Entre más me acerque a ellos, más me comunique con ellos, más los convierten en objetivo militar”.

Sueña con que sus nietos tengan un país mejor. Anhelo que depende de una solución política a la guerra en Colombia, país que -comenta- será un buen vividero porque tiene suficientes recursos, espacio, ingenio y tesón para ser una gran nación.

Y a propósito de esos sueños, VOZ habló con él vía Internet para saber si hay acercamientos entre el ELN y el Gobierno nacional, conocer su visión de las nuevas guerras en los territorios dejados por las FARC y acerca de la disidencia comandada por Iván Márquez y Santrich.

Nuevo mapa de la violencia

–En la agenda que firmaron con el Gobierno de Santos, ¿en qué se avanzó?

–Alcanzamos a desarrollar el inicio en el punto uno, en el sentido de crear una metodología de participación que se diseñó en noviembre de 2017 en Tocancipá. La relatoría de ese trabajo con la sociedad la hizo Naciones Unidas.

También pactamos un cese bilateral de 101 días, donde el ELN hizo el compromiso de no hacer retenciones, de no atacar la infraestructura petrolera. Cuando se fue a ir Santos intentamos un segundo cese bilateral, pero por la premura de cambio de Gobierno no se hizo, aunque hay unos protocolos ya montados para seguir desarrollando lo que nosotros llamamos que los diálogos vayan entregándole a la sociedad alivio y rebajar la intensidad al conflicto.

–Con el Gobierno de Duque y luego de la firma con las FARC, hay un nuevo mapa de la violencia en el país. Se han cubierto las zonas que dejó esa guerrilla por parte de ustedes, del narcotráfico, de paramilitares, ¿qué lectura hacen de esto?

–Colombia desde La Colonia es un país de regiones aisladas donde no hay presencia de ningún tipo de autoridad. En la generación de guerrillas revolucionarias nacidas en los años 60, comenzó a haber un copamiento de ese territorio y somos elemento de control social, de ordenamiento territorial, de establecer normas de convivencia. Cuando las FARC se van esas regiones quedan sin Dios ni ley. Donde estábamos juntos quedamos nosotros, pero en otras partes se nota el vacío y esas zonas son propicias para los cultivos ilícitos, varias son ricas en biodiversidad y en minerales.

Y el plan económico de esta oligarquía es el extractivismo. Entonces, ¿qué mejor que desplazar a esas poblaciones para que haya grandes proyectos? La fórmula es aupar el cultivo de uso ilícito porque con eso llegan las mafias, los paramilitares, la opresión, las fumigaciones, se desplaza la gente y queda todo listo para la agroindustria o el extractivismo.

En las poblaciones nos decían: “Compañero, las FARC se fueron de aquí, si ustedes están en un proceso de reinserción lo respetamos, pero no nos abandonen porque si se van esto queda en manos de las grandes empresas, de las bandas y nosotros terminamos debajo de los puentes de Pereira y Medellín”.

–¿Qué pasa en el Catatumbo?

–Allí hay características geográficas importantes. Es una provincia bañada por el río Catatumbo que va al sur del lago Maracaibo, a lo que se suman las luchas campesinas, indígenas y obreras que llevan cien años. Actualmente han crecido los cultivos de coca, la militarización y las bandas criminales. ¿Qué necesitan? Sacar a la gente. El mapa de títulos mineros allá va desde oro, petróleo, uranio. Entonces, esas comunidades organizadas son un obstáculo para la extracción, hay que desplazarlos. Ese capítulo se cerró con las declaraciones del General Diego Villegas, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano que tiene cuatro mil soldados, él solito. Dijo que había que acabar al ELN “y si para eso tenemos que aliarnos con Los Pelusos nos aliamos y ya hablamos con ellos, y si pa eso necesitamos plata también la tenemos”. ¿Qué mensaje manda con eso? Que la alianza entre fuerzas estatales y paramilitares hoy está más viva que nunca, que con los dineros de los colombianos pagan los sicarios que son los que están matando líderes y excombatientes. ¿Cuándo van a llamar a juicio al General Villegas?

Desde el Catatumbo todos los días hay decenas de operaciones encubiertas contra Venezuela. El Catatumbo hace parte del plan de guerra de Estado Unidos en la región.

–¿Y en el norte del Cauca qué pasa?

–Mataron una candidata, ¿por qué? porque un oponente dijo que ella iba a llevar las multinacionales o a los paramilitares. ¿Quien la mató? El País de Cali dice que en la zona hay seis bandas y la banda con la que hemos tenido muchos problemas, Los Pelusos, apareció en el Cauca, en Suárez donde mataron la señora. Ese municipio es la entrada a El Naya que es donde hay grandes cultivos de coca. El corredor entre el Pacífico, el Huila y el Amazonas sale de El Naya, a Suárez, a Toribío, a Caloto, pasa a Tierradentro y ahí enlaza a la Amazonia. ¿Para dónde se va la marihuana cripy que siembran en el Norte del Cauca? Pues las capturas de los cargamentos se hacen en la frontera con Venezuela. Por ahí pasa corrompiendo funcionarios estatales, Guardia Nacional, funcionarios policiales. No es un problema de dos o tres bandas sino que hay un diseño estratégico para eso. Eso lo saben todos los militares y todos los policías. En el Norte del Cauca hay ocho bases militares. Hace unas semanas unos tipos ametrallaron una chiva en el Norte del Cauca, la Guardia Indígena detuvo a unos quienes dijeron que no eran disidencias ni bandas, sino que los habían mandado desde Cali. Los terratenientes están interesados en limitar a la Guardia Indígena.

–¿O sea que no es por falta de capacidad del Estado para cubrir los territorios dejados por las FARC, sino que es intencional dejar esos vacíos?

–Un diplomático nos decía que el error de la clase gobernante colombiana fue sacar a las FARC de los territorios porque representaban un factor de ordenamiento social.  Eso no es un error, eso fue un plan porque necesitaban sacarlos. Llegamos a un punto grueso: el plan de pacificación de las FARC no buscaba promoverlos como fuerza política de izquierda, sino disolverlos, atomizarlos, desaparecerlos. El plan de dispersión de ellos comenzó desde que ellos comenzaron el proceso de concentración, desarme, reinserción, entrega de armas. En el Chocó las bandas del Bajo Atrato les dan a los excombatientes cuatro veces lo que les da mensualmente el Gobierno, y a los mandos, ocho veces.

–¿Qué pasa militarmente con el ELN?

–Desde que comenzó el proceso de paz en 2012, ha habido contra nosotros una intensificación de las operaciones sicológicas con la estigmatización, desprestigio y aislamiento militar, atacando a las fuerzas guerrilleras y criminalizando lo que ellos consideran que es nuestra periferia política y social. Nosotros hacemos operaciones de respuesta y quien lleva la mayor carga son las organizaciones sociales donde ellos ven que tenemos asentamientos históricos.

–¿Cómo ve la decisión de antiguos comandantes de las FARC de retomar la lucha armada?

–Pongámonos en los zapatos de ellos. Han matado 150 excombatientes, 50 familiares de ellos y apenas llevan dos años de haber firmado el acuerdo. Además, hay una estigmatización donde los hacen ver como apestados para que nadie se les acerque, si Santrich va al Congreso y recibe insultos y amenazas, si a Santrich la DEA le hace un montaje, lo meten un año a la cárcel y lo quieren extraditar, y si usted ha firmado un pacto de paz para que le hagan eso, pues ellos no pueden esperar a que todo eso prospere.

–¿Ellos se reunieron con miembros del Comando Central de ustedes?

–No, no nos hemos reunido con ellos. Ellos en la proclama nos hacen una invitación. De eso nuestra dirección tendrá que dar respuesta oficial.

–El presidente Duque ha pedido una respuesta acerca de por qué apareció la foto de ellos en la portada de la revista de ustedes.

–Creo que están extrañados porque las primeras portadas de esas revistas casi siempre se hacían atacando a Uribe, deben estar es reclamando por qué esta vez no.

–¿Cómo evalúan la experiencia de paz de las FARC para una futura negociación con ustedes?

–Decimos que es una lástima que este proceso con las FARC vaya hundiéndose como el Titanic. Eso nos deja una enseñanza: que hubo un modelo perverso que les aplicaron y que hubo errores que cometieron los compañeros de las FARC, y todo eso los llevó al estado de postración en que están, partidos en cinco pedazos, que era lo que quería la oligarquía, destruir una fuerza que se construyó en 60 años.

Ese modelo que produjo la fragmentación y desaparición de FARC como sujeto político no lo podemos seguir. Entonces, debemos construir otro. Hay cosas positivas, pero también negativas que no se deben repetir.

–¿Es tan pesimista la lectura que hacen de ese proceso que en sus palabras cree que desaparecieron las FARC como sujeto político?

–Mire las organizaciones guerrilleras de los procesos de los años 90 y 91, ¿dónde están? Solo hay unas ilustres figuras aisladas, golondrinas de verano. ¿Qué fuerza política se echa al hombro la pelea por la Constitución del 91? ¿cuántas contrarreformas a favor de las transnacionales y los capitalistas le han hecho? Y miren el estado de la sociedad, el sistema de partidos, la corrupción de la que no se salvan ni los jueces.

Elecciones regionales

–¿Usted es optimista?, porque lo que se ve son nubarrones en el panorama, ¿cómo ve las posibilidades de un proceso de paz con este Gobierno?

–La política en Colombia es muy cambiante. No es que yo diga que mañana Uribe va a decir: “Bueno voy a mandar un delegado a La Habana a hablar con los elenos”, pero pienso que en la medida que el Gobierno reciba muchas presiones desde la sociedad colombiana y de la comunidad internacional, que ya las tiene, eso los hace pensar. Estos esfuerzos son de mayorías y esfuerzos sostenidos; por una razón, en eso me acuerdo mucho de Alfonso Cano: “Nada de lo que obtenga el pueblo se lo regala la oligarquía, todo hay que arrebatárselo”, comenzando por la paz, todo es lucha.

–¿Qué va a pasar en estas elecciones regionales, en el actuar militar del Ejército de Liberación Nacional, va a haber alguna especie de tregua?, ¿que han discutido ustedes, qué piensan hacer al respecto?

–Nosotros como guerrilla no podemos ni empujar la gente a votar ni prohibirle que vote, el ELN se mantiene en acatar eso, que es como una de las leyes fundacionales de la guerrilla.

–Entonces, ¿nada de saboteo a puestos de votación o quema de buses que transporten electores?

–No, absolutamente.

Se mantienen canales

–¿Pero se ha hablado, por ejemplo, de una tregua durante los días electorales?

–En muchas regiones hay situaciones de enfrentamiento y de guerra muy difíciles que me ponen a pensar si va a ser posible que haya un tipo de cese. Con eso no quiero decir que lo descarto, sino que digo dos cosas: Tradicionalmente lo hacemos pero esta vez lo veo complejo por los niveles de enfrentamiento que hay, con eso no estoy diciendo que no va a haber, esa palabra la tiene es nuestra dirección en Colombia.

–Volvamos a acercamientos con este Gobierno, ¿es cierto que hay algún tipo demediación de la Iglesia, que el Vaticano está interesado en acercamientos? ¿al menos un canal de comunicación?

–Canales con el Gobierno sí mantenemos, de diverso tipo porque nos interesa mantener lo mínimo que es la comunicación, eso es cierto. Hay sectores de la iglesia, la misma Conferencia Episcopal colombiana, incluido las iglesias reformadas cristianas que se agrupan en el Consejo Mundial de Iglesias, el mismo Vaticano, tienen una posición de luchar a brazo partido para que el proceso de paz no se vaya al traste.

Instalación de la mesa de diálogo en Quito, Ecuador.

–¿Qué sectores de la sociedad civil presionan para que haya diálogos?

–Sí ha habido expresiones, manifestaciones, vi declaraciones de sindicatos, de coordinaciones de derechos humanos, de organizaciones sociales a raíz de las declaraciones del 29 de agosto, llamando a que no se abandone el proceso de paz, a que se le dé continuidad a los Acuerdos, a que no se eche en saco roto lo acordado.

También leí por ejemplo una declaración conjunta del Reino de Noruega y de Cuba, llamando a la continuidad de los Acuerdos, al reinicio de esta mesa, o sea que en eso hay llamados muy consecuentes para que todo este esfuerzo por la paz no se abandone.

–¿Qué piensa de la unidad de la izquierda en ese derrotero hacia la consecución de la paz?

–Nosotros aspiramos a que los sectores de más avanzada, de izquierda, demócratas, progresistas sean el corazón de esta lucha por la paz y la solución política; que ningún problema o descalabro o crisis nos lleve a abandonar el esfuerzo por ese camino, y esa iniciativa tiene que venir de la izquierda, la gente más demócrata, más progresista. Porque si eso se mantiene, esa iniciativa, como esa locomotora, ese corazón, es posible también comprometer a muchos millones de colombianos e ir configurando unas mayorías nacionales por la paz, que es lo que necesitamos; esas mayorías nacionales por la paz van más allá de la izquierda.

Necesitamos ambas cosas: quien lleve la iniciativa, quien no desfallezca, y alrededor de eso poder tener unas mayorías porque son las que van a presionar a esa minoría que cree que el único camino y el único futuro de Colombia es la guerra, y a ellos hay que presionarlos con mayorías.

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