Colombia pide apoyo continental para atacar militarmente a Venezuela

Linea Conflicto Social y Paz

Por: SupuestoNegado

El vociferar continuamente contra la supuesta dictadura de Maduro les permite a los gobernantes colombianos, con la complicidad de una prensa hemisférica controlada por la ultraderecha, ocultar las violaciones de derechos humanos que ocurren consuetudinariamente en Colombia, en particular los asesinatos sistemáticos de líderes sociales y excombatientes guerrilleros que se acogieron a los tratados de paz.

 

 

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Colombia pide apoyo continental para atacar a Venezuela bajo un manto de supuesta lucha contra el terrorismo.

El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo dio un paso fundamental en este montaje al hablar ante el grupo de países de la Organización de Estados Americanos que participaron en la reunión convocada con el fin de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), resucitado y reinterpretado ahora con la pretensión de que sirva para legitimar una acción militar conjunta para derrocar al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

En ese encuentro, apenas 12 de los 33 países de la OEA aprobaron la resolución intervencionista, pero todo el aparataje diplomático, político, mediático y de redes sociales de Estados Unidos y sus aliados difundió la versión de que fue una disposición aprobada mayoritariamente.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, denunció la maniobra señalando que el TIAR es un resabio de la Guerra Fría que solo ha funcionado para que EE.UU. invada países latinoamericanos y, en cambio, no sirvió de nada, por la traición de Washington cuando Argentina fue agredida por el Reino Unido, una potencia extracontinental.

A Holmes Trujillo le correspondió esta vez el rol de presentar a Colombia como país víctima de una hipotética agresión militar por parte de grupos guerrilleros de su propio país, los que (según la historia narrada por el Gobierno de Iván Duque) operan con el respaldo logístico de Venezuela.

Esa función la desempeñará el mismo Duque en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, según lo ha anunciado el mandatario neogranadino.

En realidad, el conflicto colombiano es interno, lleva más de 60 años en desarrollo y se había superado gracias a los tratados de paz en los que Venezuela fue parte de buena fe, pero ha retomado el cauce militar debido al incumplimiento de los compromisos por parte del Estado colombiano.

Otro negocio

Es más que evidente que la élite gobernante colombiana ha planteado la intervención militar desde su territorio como otro gran negocio, del mismo modo que lo ha hecho con el punto de la inmigración venezolana hacia su territorios y con las operaciones de piratería financiera llevadas a cabo por EE.UU. y el autoproclamado Juan Guaidó, como el robo de la empresa venezolana Monómeros, con sede en Colombia.

La oligarquía colombiana está viendo una acción militar contra Venezuela como una oportunidad para obtener grandes aportes financieros de EE.UU. y otras potencias capitalistas, y para luego quedarse con una parte sustancial del botín de guerra. Pero no quieren correr el riesgo de ir a una confrontación de igual a igual con Venezuela, pues podría ocurrirles como al que va por lana y sale trasquilado. Entonces, se buscan el apoyo de las oligarquías de otras naciones del vecindario y el padrinazgo de Washington para ir al conflicto seguros del resultado.

Con muy larga experiencia en operaciones de falsa bandera, falsos positivos y fake news, la oligarquía colombiana ha desplegado todos sus recursos para sostener la acusación contra Venezuela, incluyendo montajes periodísticos como el de la revista Semana, desmentido puntualmente por el ministro de Conunicación e Información, Jorge Rodríguez. Los conocedores de estos procedimientos de guerra sucia advierten que de un momento a otro podría producirse un seudoacontecimiento apropiado para disparar los primeros tiros.

El protagonismo condicionado de Colombia en esta potencial cayapa contra Venezuela tiene un crédito adicional para la clase gobernante neogranadina: lavar su imagen de principal productor de cocaína del planeta, apareciendo como si estuviera comprometida en la lucha contra “el narcoterrorismo”. Una impostura de marca mayor.

Igualmente, el vociferar continuamente contra la supuesta dictadura de Maduro les permite a los gobernantes colombianos, con la complicidad de una prensa hemisférica controlada por la ultraderecha, ocultar las violaciones de derechos humanos que ocurren consuetudinariamente en Colombia, en particular los asesinatos sistemáticos de líderes sociales y excombatientes guerrilleros que se acogieron a los tratados de paz.

Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado

Tomado de: https://supuestonegado.com/colombia-pide-apoyo-continental-atacar-militarmente-venezuela/

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PORTADA Kav V10 Jul 18

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