“El tubo, tuvo la Culpa”

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Jairo Escobar* 

En el caso colombiano, la estrategia de intentar buscar culpables por parte de este gobierno no es algo nuevo. Para hablar solo de los últimos días, podemos mencionar los señalamientos a los marchantes como propagadores del virus, infiltrados de las disidencias guerrilleras en las manifestaciones públicas.

 

 

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Slogan de un comercial de los años 90, que aún está vigente en la memoria de los contemporáneos, tras llegar a tener una gran acogida al ser capitalizado como chiste popular, evidenciando que en nuestro mapa genético rezaba un principio de siempre buscar un culpable.

Pero esta no es una práctica exclusiva de nuestros tiempos, “buscar un enemigo, crearlo o capitalizarlo”; corresponde a una estrategia ancestral fácil de rastrear en cualquier escenario de poder tras sentirse amenazado. Sobre este enemigo público se deber hacer recaer múltiples señalamientos, en un intento de endilgar la responsabilidad de todas las cosas malas que puedan afectarnos.

La Biblia también hace una referencia de una práctica semejante, en el Día de la Expiación, ese día al sumo sacerdote se presentaban dos cabríos, uno de ellos era sacrificado para la expiación de los pecados de los israelitas y el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío para ser enviado a morir al desierto. De allí podemos rastrear el término del chivo expiatorio.

En el caso colombiano, la estrategia de intentar buscar culpables por parte de este gobierno no es algo nuevo.

Para hablar solo de los últimos días, podemos mencionar los señalamientos a los marchantes como propagadores del virus, infiltrados de las disidencias guerrilleras en las manifestaciones públicas. Porque son ellos los responsables del desabastecimiento, las malas calificaciones internacionales, la pérdida de la Copa América, etc., etc.

Pero siguiendo con la metáfora del slogan del tubo, ¿acaso señor presidente, la culpa no debería ser direccionada sobre aquel mal administrador que asumió el reto de arreglar las fugas que presentaba el país?, momento en el que teníamos numerosas goteras, que, por no ser atendidas a tiempo, hoy se han transformado en la más grande inundación de reclamos, que nos tiene hasta el cuello.

No señor, la culpa no es del tubo, no es tiempo de buscar chivos expiatorios, ni de intentar inflar enemigos de la patria con medios de comunicación de bolsillo carentes de criterio.

Es tiempo de asumir la responsabilidad y reconocer ante la opinión pública que la culpa reside en gran medida sobre la incompetencia y falta de voluntad para mitigar las problemáticas que afectan a los más necesitados, por estar abogando en la representación de intereses de empresarios, banqueros y patrocinadores de la política tradicional.

*Jairo Escobar Politólogo. Twitter @JairoEsc

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