Tras Las Huellas De Camilo Torres

Linea Conflicto Social y Paz

Persistir en lo que nos une para forjar una convergencia de país

Motivante y estimulante, sin duda alguna, es la declaración política de la conferencia ideológica del PDA, realizada entre los días 28 y 29 de julio de este año. Su compromiso a mejorar la participación en las luchas populares que recorren, como vientos transformadores, el territorio nacional, unido al llamamiento de trabajar por unir todas las voces, todas las protestas, todas las luchas políticas hacia la perspectiva de una alternativa de nuevo país, así lo revelan. Este hecho, producto de la conferencia, se suma a los que se vienen manifestando en los sectores más dinámicos de la conflictividad social de los dos últimos años.

El llamamiento a derrotar la dispersión popular es de singular importancia, pues se trata de seguir abriendo las rutas que conduzcan a la superación de una de las debilidades históricas del movimiento popular colombiano, realidad con olor y sabor a tragedia críticamente diagnosticada y cuestionada por el líder insurgente de masas Camilo Torres R, cuando advirtió que las fuerzas de la izquierda gastábamos más energías y tiempos en confrontarnos entre nosotros mismos que en unir su lucha contra el enemigo principal, el imperialismo y la oligarquía criolla. Y proféticamente Camilo nos invitaba a que la lucha por la unidad popular fuera hasta la muerte, como muestra de ser compromiso real y auténtica, de allí su llamado a persistir en lo que nos une y debatir las desuniones.

La repetida urgencia de la UNIDAD POR LA BASE popular, hecha consecuencias en la acción de Camilo Torres Restrepo, forjador de unidad, luchador social, combatiente guerrillero, insurgente indómito, se levanta hoy todavía como guía permanente, como una de las herencias revolucionarias que debemos atizar con todas las fuerzas, en un momento donde la Unida debe ser catalizadora de un nuevo ascenso en la lucha popular por las transformaciones que reclama una

Colombia en paz, en justicia y reencontrada con las tradiciones de independencia y soberanía de nuestra América.

LOS LÍDERES HACIENDO COLECTIVO AL SERVICIO DE LA UNIDAD

Vivimos un momento singular. Los instrumentos políticos y sociales, democráticos, revolucionarios y alternativos, vamos coincidiendo en unas valoraciones del momento político del país y en las tendencias que va marcando el movimiento social y popular.

Traemos un aparte de la última declaración del congreso del PC realizado en el mes de julio de este año donde afirma que "el momento histórico de nuestro país se caracteriza por la recurrente manifestación de tendencias a la crisis del régimen de dominación y explotación y del proyecto hegemónico, que no logran madurar plenamente, y el surgimiento de nuevas condiciones y posibilidades en el campo popular para producir un cambio político, que no logra proyectarse plenamente dadas sus dinámicas desiguales y diferenciadas, y su aún prevaleciente dispersión".

He aquí nuestros dos retos principales: profundizar la crisis del régimen y configurar una salida democrática, popular y revolucionaria con una alternativa desde el pueblo.

Abrirle más cauces a la unidad, paso a paso, con la fortaleza de los pueblos vencedores, potenciando el espíritu de confluencia, lo que nos unifica como pueblo y con el pueblo, apostando duro a las identidades, acompañando a la lucha de la gente que se unifica por sus necesidades y aspiraciones desde la solidaridad y la movilización tras banderas unitarias. Y este esfuerzo unitario no niega el debate profundo y fraterno, sino que debe ser alentado en medio de la convicción de que la mejor metodología para hacerlo, es el curso de la lucha misma que irá profundizando los procesos de identidad y clarificando el sentido de las diferencias.

La unidad tiene que ser asumida desde una voluntad que reconozca la unidad por la base popular como la esencia, tal como lo apunta Camilo Torres en el sentido de que la unidad popular por la base es la llave que puede romper los numerosos ismos, que a los líderes separa, colocándose al servicio de esa unidad y de las aspiraciones populares, contrario al espíritu prevaleciente, de colocar la unidad popular al servicio de los intereses de los lideres; pues cuando se concibe así, estos procesos se instrumentalizan por una u otra vertiente política, y terminan en una disputa estéril que desvanece la fortaleza de la lucha popular. 

La disputa estéril, que se ha repetido a lo largo de nuestra historia de lucha popular, debe ser transformada en un reconocimiento elemental, la construcción de un liderazgo colectivo de nueva nación y de nuevo país por encima de los personalismos. La fuerza y capacidad de los líderes es benéfica si están al servicio de un proyecto colectivo.

Esta debe ser una apuesta de todo el movimiento popular: FORJAR DIRECCION COLECTIVA para un proyecto colectivo de nación.

RECUPERAR LA HISTORIA DE LUCHA POPULAR PARA UNA APUESTA REVOLUCIONARIA

La apuesta de hoy, requiere recuperar y recrear el pensamiento y la acción camilista de la unidad popular basada en un ideario, donde se expresan las principales reivindicaciones de lucha de todo un pueblo y forjar una sociedad que dirija todos los esfuerzos hacia la redención de los pobres, de los empobrecidos y de los oprimidos, que se propone superar el capitalismo neoliberal, para que la próxima generación de colombianos no sea heredera de la maldición de la abundancia, sino libre, grande, emancipada y descolonizada. Hoy Colombia más que nunca urge de que aumentemos la voluntad de cambio de todas las fuerzas del campo popular.

En este camino, recuperar la memoria de las grandes construcciones unitarias, sociales y políticas que ha jalonado la lucha del pueblo hacia una nueva posibilidad de ser poder y ser pueblo. La histórica experiencia del frente Unido del Pueblo, de la Unión Patriótica, el Movimiento político A Luchar, de los movimientos cívicos, la misma constitución de los movimientos de trabajadores como la CUT, los movimientos regionales, de los procesos comunitarios campesinos, indígenas, negros y raizales, del pensamiento libertario, de todo ese bagaje de unidad, de acción y de lucha por Colombia y su gente. Debemos perfilar el pensamiento de Fals Borda y su persistencia en LA CONSTRUCCION DEL PODER POPULAR, todo un proceso de construcción de los sujetos de cambio para producir las transformaciones, a partir de los valores fundantes de la libertad, la auto-organización, la identidad cósmica y la diversidad constitutiva de ella como fortaleza de nuevo país.

Tenemos otra fortaleza, la continuidad de la insurgencia guerrillera que, tras 48 años de resistencia, rebeldía y construcción libertaria, tenemos hoy mayor madurez para entender las voces y acciones que no concuerdan con nosotros en la validez inexorable de la lucha armada, pero que nos unimos en la necesidad de un nuevo país y de forjar un poder convergente popular y ciudadano para los cambios; porque entendemos que a pesar de diferencias, son más las identidades en el ideario de una nueva Colombia soberana, de paz con justicia social, en vida digna, una Colombia independiente y humana, sin territorios usurpados por la voracidad y con una cosmovisión consecuente SEGUIR COCINANDO EL IDEARIO DE NACIÓN

El ideario de nuevo país se está cocinando en las luchas que protagoniza la rebeldía y resistencia de las masas, de todo ese enjambre de comunidades sociales rurales y urbanas en los combates insurgentes por la paz y la vida; igualmente viene siendo encarnado en las agendas programáticas de los diversos movimientos sociales y los movimientos políticos; en las nuevas metodologías que colocan acento en la participación protagónica desde abajo; en las luchas políticas contra las legislaciones neoliberales que han sido derrotadas por la fuerza de la indignación nacional, ideario que se va construyendo en cada resistencia a la locomotora minera y muchas incursiones políticas de la otra Colombia.

El ideario de hoy es más convergente, no es la propuesta de una determinada agrupación política que a nombre del pueblo la difunde y la propone, es un camino de sujetos desde su lucha, desde su persistencia, desde lo cotidiano, desde una resistencia de país y de nación que crece y se promete grande. Es una apuesta confluyente donde todos aportamos a la multiplicación de la acumulación con un ideario que se foguea en la lucha popular.

ES URGE UN ESPACIO CONVERGENTE DE LUCHAS POPULARES

Hacer más conciencia de que los espacios políticos y sociales que existen en Colombia, cada uno por separado no son suficiente para ser una alternativa de cambio, implica la suprema necesidad de forjar UN ESPACIO COLECTIVO POLITICO Y SOCIAL que agrupe a todas. En el tienen que estar no solo los procesos organizativos nacionales, sino que sea capaz de albergar las iniciativas sociopolíticas territoriales y localizadas, de género, interculturales, intelectuales, redes sociales, la nueva generación de la lucha de los trabajadores, etc. Espacio colectivo donde se expresen las fuerzas de un nuevo país. Esta es nuestra apuesta, nuestro compromiso nuestra decisión.

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