Por: Alfonso Insuasty Rodríguez* REDIPAZ / Campesinos de Valledupar ocuparon el predio Caja de Ahorros #1 en Aguas Blancas, terreno recuperado judicialmente al paramilitar Hugues Rodríguez. La acción reactiva el debate sobre la deuda histórica de la reforma agraria y la persistente concentración de la tierra en Colombia.

Recuperación territorial campesina en el Cesar
Campesinos provenientes de distintos corregimientos de Valledupar, especialmente de Aguas Blancas, iniciaron la ocupación y toma de posesión del predio Caja de Ahorros #1, inmueble que había sido adjudicado previamente al paramilitar Hugues Rodríguez y posteriormente recuperado por el Estado en el marco de procesos de extinción de dominio vinculados al despojo y la violencia paramilitar.
Mediante comunicado público, las comunidades recuperadoras señalaron que su acción constituye una medida legítima de reivindicación territorial frente a la ausencia de soluciones estatales eficaces para el acceso a la tierra, la garantía de derechos campesinos y la materialización de la reforma rural integral.
La consigna que acompaña la movilización “Recuperar la tierra es nuestro mandato” expresa una lectura política compartida por múltiples procesos agrarios del país: la tierra en Colombia sigue siendo el núcleo de una deuda histórica no resuelta y uno de los principales factores estructurales de persistencia del conflicto social y armado.
La tierra: raíz histórica del conflicto colombiano
La disputa por la tierra constituye uno de los problemas fundacionales de la historia republicana colombiana. Desde el siglo XIX, el modelo de desarrollo nacional consolidó una estructura agraria profundamente desigual, basada en la concentración de grandes extensiones en manos de élites terratenientes, mientras millones de campesinos quedaron excluidos del acceso formal a la propiedad, la asistencia técnica y la inversión pública.
Pese a sucesivos intentos de reforma agraria durante el siglo XX, Colombia mantiene una de las distribuciones de tierra más desiguales del continente. Según datos del Censo Nacional Agropecuario y estudios de organizaciones rurales, cerca del 1 % de los propietarios concentra más del 80 % de la tierra productiva, mientras amplios sectores campesinos subsisten en minifundios, informalidad o despojo.
Esta hiperconcentración no es simplemente un rezago económico: ha sido reproducida mediante violencia política, desplazamiento forzado, despojo paramilitar y captura institucional en vastas regiones del país.
Tierra, paramilitarismo y despojo: una acumulación violenta
El caso del predio ocupado en Aguas Blancas sintetiza una realidad ampliamente documentada, el paramilitarismo no operó únicamente como actor armado contrainsurgente, sino como mecanismo de reorganización violenta de la propiedad rural.
Durante décadas, estructuras paramilitares y sus redes de apoyo político-empresarial impulsaron procesos sistemáticos de despojo territorial para favorecer la acumulación de tierras, la expansión ganadera extensiva, el extractivismo y la apropiación especulativa del suelo.
Diversos informes de la Comisión de la Verdad, la Unidad de Restitución de Tierras y organizaciones campesinas han documentado cómo millones de hectáreas fueron arrebatadas mediante asesinatos, amenazas, desplazamientos y fraude registral, configurando una contrarreforma agraria armada cuyos efectos persisten hasta hoy.
En ese contexto, la recuperación social de predios asociados al despojo paramilitar emerge para muchas comunidades no como acto ilegal, sino como forma de justicia territorial desde abajo frente a la lentitud institucional.
Campesinado organizado frente a la deuda agraria
La ocupación de Aguas Blancas no constituye un hecho aislado. En distintas regiones del país, Cesar, Magdalena Medio, Córdoba, Meta, Cauca, Catatumbo, Montes de María, organizaciones campesinas, juntas agrarias, procesos populares y movimientos por la tierra vienen intensificando acciones de recuperación territorial, presión institucional y movilización social para exigir el cumplimiento efectivo de la reforma rural.
Estas acciones responden al persistente incumplimiento de compromisos estatales históricos, incluyendo la lenta implementación del Punto 1 del Acuerdo de Paz de 2016, relativo a la Reforma Rural Integral, así como al retraso en la adjudicación de tierras y formalización de propiedad rural.
Para amplios sectores populares, la democratización de la tierra no puede seguir siendo una promesa diferida: constituye una condición material indispensable para cualquier proyecto serio de paz territorial, soberanía alimentaria y justicia social.
Más allá de la propiedad: una disputa por el modelo de país
La lucha por la tierra en Colombia no se limita al acceso a predios. Expresa una confrontación más profunda entre proyectos antagónicos de país: de un lado, un modelo concentrador basado en latifundio, extractivismo y acumulación especulativa; del otro, una propuesta de territorialidad campesina sustentada en producción alimentaria, economía popular, arraigo comunitario y defensa del territorio.
La recuperación de tierras como la de Caja de Ahorros #1 revela que, mientras persista la concentración estructural de la propiedad rural, la cuestión agraria seguirá siendo un eje central de conflictividad y movilización.
La paz en Colombia difícilmente podrá consolidarse mientras la tierra continúe concentrada en pocas manos, muchas de ellas beneficiarias históricas del despojo y la violencia.
La ocupación campesina en Aguas Blancas pone nuevamente sobre la mesa una verdad histórica incómoda para las élites colombianas: sin reforma agraria real no habrá paz estable ni democracia sustantiva.
Cuando el Estado no garantiza redistribución, justicia agraria ni restitución efectiva, son las comunidades quienes organizan desde abajo procesos de recuperación territorial y dignificación colectiva.
La tierra sigue siendo el corazón de la disputa por Colombia.
Porque en un país donde el despojo fundó riqueza y poder, recuperar la tierra no es delito, para miles de campesinos, es justicia histórica.
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📍MÁXIMA DIFUSIÓN | COMUNICADO DE LOS RECUPERADORES DEL PREDIO CAJA DE AHORROS EN AGUAS BLANCAS (VALLEDUPAR)
Campesinos de diferentes corregimientos de Valledupar, en especial de Aguas Blancas, se encuentran tomando posesión del predio Caja de Ahorros #1, un predio recuperado al paramilitar Hugues Rodríguez. Ellos han realizado este comunicado público planteando los motivos de la lucha y sus exigencias
¡Viva el campesinado recuperador de Aguas Blancas!
¡Recuperar la tierra es nuestro mandato!
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