La cita internacional, en el salón Venezuela del círculo militar, congrega a 500 invitados nacionales e internacionales, entre juristas, intelectuales y comuneros. La cita busca articular un movimiento entre países en defensa de la soberanía.
La cita internacional, en el salón Venezuela del círculo militar, congrega a 500 invitados nacionales e internacionales, entre juristas, intelectuales y comuneros. La cita busca articular un movimiento entre países en defensa de la soberanía.
Hoy, 10 de diciembre de 2025, día en que conmemoramos la declaración universal de los derechos humanos, reunidos en la ciudad de Caracas más de 500 delegadas y delegados provenientes de 50 países y de los cinco continentes, América Latina y el Caribe, África, Asia, Europa y Oceanía, y en representación de pueblos, gobiernos, parlamentos, organizaciones sindicales, juveniles, culturales, espirituales, comunales y movimientos sociales, presentamos al mundo este manifiesto de la Asamblea de los Pueblos por la Paz como trinchera y la Soberanía como canto.
La ERA CHINA ya llegó: Mientras Estados Unidos cae del 45% al 20% del PIB mundial incluyendo en su cálculo "pr0stituc1ón y dr0g4s", China revoluciona la producción global con trenes submarinos, barcos de 10.000 autos y una red de puertos que rediseña el comercio mundial. El mundo ya es multipolar.
Entre el 27 y 28 de noviembre en la ciudad de Medellín se reunieron académicos, movimientos sociales y ciudadanos para reflexionar sobre las transformaciones geopolíticas en el mundo y América Latina.
América Latina vive su mayor transformación militar: Desde Haití hasta Ecuador, una nueva ola de militarización avanza no solo con ejércitos, sino a través de paramilitarismo y redes criminales fusionadas con el poder político.
Delegaciones de nueve países, movimientos sociales y organizaciones reunidas en el II Encuentro Regional en Medellín exigen a los gobiernos de América Latina y el Caribe romper alianzas con la OTAN, frenar la militarización y defender la soberanía de una región declarada Zona de Paz.
La izquierda no nació para administrar, sino para transformar. Porque si la izquierda deja de soñar, el pueblo dejará de creer. Y entonces habremos perdido mucho más que una elección: habremos perdido el alma